Solía pensar que lo acabaría dejando, pero no acababa de decidirme. Lo cierto es que odiaba ese trabajo, como odié en su momento los estudios superiores, la educación secundaria obligatoria o el curso de administrativo. Como odiaba aquellos asquerosos y patéticos cursos para parados.
Una manera de tenernos entretenidos mientras acumulábamos palmaditas en la espalda, y "no es lo que necesitamos en este momento". Como odiaba aquel módulo de formación profesional o aquellos supuestos amigos que solían pegarme o ahogarme en la piscina de la urbanización a la que solía ir con mis padres de pequeño en verano.
Era un conjunto de pisos para trabajadores de clase media que contaba con una piscina y un jardín artificial con palmeras, arbustos y una zanja a modo de riachuelo que lo bordeaba todo. El conjunto de plantas lo formaba un montón de especies de esas que sabes que las han traído de otros lugares y te preguntas cuánto tiempo durarán con ese clima. Allí solían ir en verano ancianos alemanes, o ingleses. Gente a la que pasar sus vacaciones aquí les salía más barato que en su país de origen y que venía atraída por el clima y todo el despliegue turístico institucional.
Por supuesto, también estaban aquellos que, teniendo una vivienda en la capital, se compraban un piso en la zona costera y se hipotecaban y luego, cuando ya no les quedaba dinero para costeárselo, lo alquilaban a otra gente que no tenía dinero para comprarlo y, finalmente, lo vendían. Este era el caso de mis padres. Y el de muchos de los grandes amigos que hicieron allí. Todos acababan vendiéndolo. Al principio se decían a sí mismos que era una buena inversión, disfrutarían el tiempo que pudiesen y, llegado el momento, podrían venderlo, por un precio superior al que les costó. No sé cuánto dinero cobraron mis padres, yo era muy pequeño. Sólo sé que al final lo vendieron y que andaban quejándose todo el tiempo.
A todo el mundo le llegaba su momento. Tarde o temprano todos acababan admitiendo su fracaso y la frustración iba en aumento. No quiero hablar de lo que hacía mi padre para tratar de paliarla, ese no es el tema. Tampoco las voces de todos aquellos supuestos colegas que les decían que era una mala idea, que acabarían arrepintiéndose. Que se lo decían por su bien, y acabarían por darles la razón. No tiene nada que ver con todo esto.
De hecho, nada de esto es el tema. Ni las residencias veraniegas, ni los ancianos extranjeros de tez rojiza ni siquiera las playas a las que solíamos ir, repletas de compresas, tampones y condones usados. Tampoco mis padres, ni los tuyos.
Esto va de cuando estando sentado en aquella silla frente a aquella pizarra, entre miradas asesinas de la que por entonces era mi profesora, me pregunté qué estaba haciendo aquel día hacía exactamente un año. Y empecé a recordar. No estaba trabajando. Ni realizando un maldito curso para desempleados. No tenía a esa zorra de vestido rojo y labios rojos y tacones rojos mirándome acusativamente con sus ojos saltones. Todo era bastante diferente. Acababa de dejar el instituto. Y de enamorarme. La chica de la que estaba enamorado solía faltar a clase y ella y yo nos íbamos a cualquier parte. Adonde fuera. Y hacíamos lo que nos viniera en gana. En todo momento. Recordé exactamente lo diferente que había sido mi vida aquella mañana de enero. Y me di cuenta de donde estaba. Pero no supe explicarme ni por qué ni para qué. Me preguntaba si realmente quería estar ahí. Y trataba de encontrar alguna razón, pero no encontraba ninguna.
La profesora me miró. El resto de alumnos también, y yo me largué. Me preguntaban que a donde iba, que por qué, que qué pasaba. Yo no respondía. Repetía una y otra vez como un idiota "tengo que irme". Y me fui. Y me crucé con la coordinadora del curso. Una mujer algo mayor que trataba de apoyarnos y animarnos, y de demostrarnos que con esfuerzo podíamos conseguir un buen trabajo. Y a esa señora le conté algo sobre que necesitaba dinero, y empleo, y no podía estar allí. Ella trató de convencerme de que realizando ese curso lo lograría y yo le dije que eso era esperar demasiado. No quiso que le devolviera el material gratuito para alumnos que bajo ningún concepto debíamos estropear, pues podía servir a otro, ni el maletín donde lo llevábamos. Antes de que me fuera me dijo que le diera dos besos y me deseó suerte. La verdad no sé por qué le conté toda esa mierda.
La chica con la que salía no supo qué decirme. Reír o llorar. La misma chica del año anterior. Fui a recogerla al instituto. Le dije que lo había dejado y no pareció sorprenderse. Solía hacerlo. Siempre por algún motivo. Me apuntaba a cursos gratuitos y los dejaba. A los tres meses, lo dejaba. Y no hablemos del tiempo que aguanté en mi primer trabajo.
Lo cierto es que estarás pensando que no tengo futuro. Después de todo, imagino que también sabrás que yo lo sé y, lo más probable es que también sepas lo estúpido que sonaría un consejo a estas alturas.
La verdad es que me da igual. Qué más puedo decirte. Supongo que ya lo sabías.
coses soltes del mon salvatge en el que tenim la sort de viure i alguna amargura oculta
divendres, de setembre 07, 2007
crisis al mercat laboral
Al habla la burocracia dirigente de CCOO, firmante de la contrarreforma laboral: «La reforma laboral no era la panacea»
"Tengo que manifestar que la reforma laboral no era la panacea que se anunció. El mes de agosto puede estar marcando la pauta." (Lola Liceras: Secretaria de Empleo, CCOO). No era la panacea pero no tuvieron empacho en firmar una nueva contrarreforma precarizadora del empleo y de los derechos laborales... ¿Para cuándo la próxima?
«La reforma laboral no era la panacea»
La organización que preside José María Fidalgo está convencida de que la reforma laboral no ha sido el mejor remedio para corregir al mercado español.
Pregunta.- ¿Se están viviendo los últimos coletazos de la reforma laboral?
Respuesta.- Los contratos indefinidos siguen creciendo, pero después de advertir que cae el empleo y que, por tanto, se hacen menos contratos, tengo que manifestar que la reforma laboral no era la panacea que se anunció. El mes de agosto puede estar marcando la pauta.
P.- ¿Cuál es la solución?
R.- Ha de producirse un cambio en el modelo de crecimiento español, ya que crecer sólo en base a la construcción y a los servicios tiene un límite.
P.- Un cambio de modelo puede perjudicar duramente a los inmigrantes, que se concentran en esos sectores.
R.- La política migratoria debería ser más ordenada. El modelo vigente hasta ahora ha servido para cubrir una mano de obra provechosa. Pero ese modelo no vale ya. Por eso, hay que ajustar la llegada de mano de obra con los flujos migratorios.
Señales de alerta en el mercado laboral
La contratación indefinida cayó respecto al mismo mes del año anterior por primera vez desde la reforma laboral
El mercado laboral ha comenzado a emitir señales preocupantes. Agosto ha resultado un mal mes para el empleo. Los motores tradicionales de contratación de la economía española en los últimos años -la construcción y los servicios- han comenzado a griparse; y los engranajes destinados a sustituirlos -la industria, principalmente- no demuestran la fuerza necesaria, al menos por el momento, para mantener el fuerte ritmo de creación de empleo mantenido hasta hace poco tiempo.
Las cifras oficiales divulgadas ayer son parciales y no fotografían el mercado de trabajo con la misma fiabilidad que la Encuesta de Población Activa -de periodicidad trimestral-. Lo preocupante de ayer es que muchos datos apuntan en la misma dirección: la negativa. El paro registrado sufrió el mayor ascenso que se recuerda en agosto, los contratos indefinidos experimentaron la primera caída interanual desde la reforma laboral; el número de cotizantes se redujo con más fuerza que otros años y el de parados aumenta en los últimos 12 meses en 44.619 personas.
El Ejecutivo opina que el mal dato es "estacional" y no marca una tendencia. Según Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social, agosto ha sido un "bache".La herencia del PP
Mariano Rajoy considera que el ascenso del paro se debe a que "la herencia económica y la inercia de los Gobiernos del PP se ha acabado" porque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha hecho "nada" en estos tres años. Curiosamente, hay que remontarse justo hasta las fechas de la herencia, las del cambio de Gobierno, para encontrar cifras interanuales tan negativas. El aumento del paro registrado en 12 meses alcanzó las 57.930 personas en abril de 2004, mes del relevo, y las 55.101 personas en mayo de 2004. En 2003, último ejercicio completo con el PP al frente de la economía, no hubo un solo mes en que se redujera el paro registrado frente al mismo mes del año anterior.
Rajoy, en todo caso, calificó en rueda de prensa de "muy preocupante" el dato de paro registrado conocido ayer y se refirió al mes pasado como o "el peor agosto de la historia" tanto en incremento de parados como en bajada de afiliados a la Seguridad Social.
La secretaria de Política Económica del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero, fue la encarga de responder al número uno de los populares. La portavoz socialista afirmó que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha mejorado "con creces" la herencia económica recibida y que además ha resuelto problemas que el PP "intentó ocultar" en su día, como la deuda de RTVE o la crisis de los astilleros.
Rodríguez-Piñero desgranó en su respuesta varios de los logros de esta legislatura como la creación de más de 2,6 millones de puestos de trabajo, "más que todos los que creó el PP en toda la legislatura anterior" o los 2,4 millones de contratos indefinidos suscritos desde que entrara en vigor la reforma laboral.
Hasta hace bien poco, del mercado laboral brotaban las buenas noticias. El segundo trimestre del año se cerró con una tasa de paro del 7,95%, la más baja de la democracia. Pero ya en julio, comenzaron a atisbarse signos preocupantes, que ahora continúan.
Desde 2001, agosto es un mal mes para la creación de empleo. Pero este año se han registrado casi 58.000 parados más, un aumento que duplica el del año anterior, y es el peor que se registra en los últimos 11 años, los que recoge la serie histórica.
La construcción y los servicios tienen mucho que ver en este mal dato. Casi nueve de cada diez de los nuevos parados registrados proceden de ambos sectores. Y es que del ladrillo, en los últimos meses llegan noticias que apuntan a un frenazo del sector (el pasado lunes, sin ir más lejos, se supo que la cifra de hipotecas firmadas había descendido en el primer semestre por primera vez en seis años, un claro síntoma de que la demanda se detiene).
A esta tesis se abona Ángel Laborda, jefe del servicio de estudios de Funcas (la fundación de las cajas de ahorro). Para él, el dato de agosto es "realmente negativo". Y no porque rompa una tendencia anterior, sino por su dimensión. "La economía española y el sector de la construcción se están desacelerando. El dato se inscribe dentro de lo que se observa en otros indicadores de la construcción [viviendas iniciadas, precios, etcétera]", añade.
David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales, también cree que la economía española y la construcción están perdiendo dinamismo, pero opina que no hay que ser alarmistas. "Es lógico. No podemos seguir manteniendo tasas de crecimiento de la economía del 4% indefinidamente. No debe asustarnos". Y añade: "No se está destruyendo empleo, sino que se crea, pero a un ritmo menor".
La desaceleración de la construcción ha castigado a hombres e inmigrantes principalmente. Este sector absorbe principalmente mano de obra entre estos colectivos, por lo que es lógico que ahora ambos sean los que acusen un mayor impacto. Así la cantidad de hombres parados aumentó un 5,8%, frente al 1,1% femenino. Lo que acabó traduciéndose en que tres de cada cuatro nuevos demandantes de empleo fuesen hombres.Menos contratos
También el número de contratos marcó un punto negativo. En agosto se firmaron 1.287.035 millones de compromisos, un 2,71% menos que el año anterior. Pero lo más llamativo en este apartado llega de la mano de la contratación indefinida. Desde que entró en vigor la reforma laboral en julio de 2006 (en realidad, desde marzo de 2005), el número de contratos indefinidos siempre había crecido con respecto al mismo mes de año anterior. En agosto, ha llegado el primer retroceso en este capítulo, un 8,87%. Lola Liseras, secretaria confederal de Empleo de Comisiones Obreras, opina que pese al descenso, el porcentaje de compromisos indefinidos de empleo indefinido (9,9% sobre el total de contratos) es significativo.
La media de afiliados a la Seguridad Social se redujo en 206.865 en agosto, pero aún crece en 530.714 en un año.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, en una entrevista concedida ayer a la Cadena SER, calificó los resultados de "malos", pero apuntó que "una golondrina no hace verano". Méndez mostró su confianza en que el dato sea coyuntural.
"Tengo que manifestar que la reforma laboral no era la panacea que se anunció. El mes de agosto puede estar marcando la pauta." (Lola Liceras: Secretaria de Empleo, CCOO). No era la panacea pero no tuvieron empacho en firmar una nueva contrarreforma precarizadora del empleo y de los derechos laborales... ¿Para cuándo la próxima?
«La reforma laboral no era la panacea»
La organización que preside José María Fidalgo está convencida de que la reforma laboral no ha sido el mejor remedio para corregir al mercado español.
Pregunta.- ¿Se están viviendo los últimos coletazos de la reforma laboral?
Respuesta.- Los contratos indefinidos siguen creciendo, pero después de advertir que cae el empleo y que, por tanto, se hacen menos contratos, tengo que manifestar que la reforma laboral no era la panacea que se anunció. El mes de agosto puede estar marcando la pauta.
P.- ¿Cuál es la solución?
R.- Ha de producirse un cambio en el modelo de crecimiento español, ya que crecer sólo en base a la construcción y a los servicios tiene un límite.
P.- Un cambio de modelo puede perjudicar duramente a los inmigrantes, que se concentran en esos sectores.
R.- La política migratoria debería ser más ordenada. El modelo vigente hasta ahora ha servido para cubrir una mano de obra provechosa. Pero ese modelo no vale ya. Por eso, hay que ajustar la llegada de mano de obra con los flujos migratorios.
Señales de alerta en el mercado laboral
La contratación indefinida cayó respecto al mismo mes del año anterior por primera vez desde la reforma laboral
El mercado laboral ha comenzado a emitir señales preocupantes. Agosto ha resultado un mal mes para el empleo. Los motores tradicionales de contratación de la economía española en los últimos años -la construcción y los servicios- han comenzado a griparse; y los engranajes destinados a sustituirlos -la industria, principalmente- no demuestran la fuerza necesaria, al menos por el momento, para mantener el fuerte ritmo de creación de empleo mantenido hasta hace poco tiempo.
Las cifras oficiales divulgadas ayer son parciales y no fotografían el mercado de trabajo con la misma fiabilidad que la Encuesta de Población Activa -de periodicidad trimestral-. Lo preocupante de ayer es que muchos datos apuntan en la misma dirección: la negativa. El paro registrado sufrió el mayor ascenso que se recuerda en agosto, los contratos indefinidos experimentaron la primera caída interanual desde la reforma laboral; el número de cotizantes se redujo con más fuerza que otros años y el de parados aumenta en los últimos 12 meses en 44.619 personas.
El Ejecutivo opina que el mal dato es "estacional" y no marca una tendencia. Según Octavio Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social, agosto ha sido un "bache".La herencia del PP
Mariano Rajoy considera que el ascenso del paro se debe a que "la herencia económica y la inercia de los Gobiernos del PP se ha acabado" porque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no ha hecho "nada" en estos tres años. Curiosamente, hay que remontarse justo hasta las fechas de la herencia, las del cambio de Gobierno, para encontrar cifras interanuales tan negativas. El aumento del paro registrado en 12 meses alcanzó las 57.930 personas en abril de 2004, mes del relevo, y las 55.101 personas en mayo de 2004. En 2003, último ejercicio completo con el PP al frente de la economía, no hubo un solo mes en que se redujera el paro registrado frente al mismo mes del año anterior.
Rajoy, en todo caso, calificó en rueda de prensa de "muy preocupante" el dato de paro registrado conocido ayer y se refirió al mes pasado como o "el peor agosto de la historia" tanto en incremento de parados como en bajada de afiliados a la Seguridad Social.
La secretaria de Política Económica del PSOE, Inmaculada Rodríguez-Piñero, fue la encarga de responder al número uno de los populares. La portavoz socialista afirmó que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha mejorado "con creces" la herencia económica recibida y que además ha resuelto problemas que el PP "intentó ocultar" en su día, como la deuda de RTVE o la crisis de los astilleros.
Rodríguez-Piñero desgranó en su respuesta varios de los logros de esta legislatura como la creación de más de 2,6 millones de puestos de trabajo, "más que todos los que creó el PP en toda la legislatura anterior" o los 2,4 millones de contratos indefinidos suscritos desde que entrara en vigor la reforma laboral.
Hasta hace bien poco, del mercado laboral brotaban las buenas noticias. El segundo trimestre del año se cerró con una tasa de paro del 7,95%, la más baja de la democracia. Pero ya en julio, comenzaron a atisbarse signos preocupantes, que ahora continúan.
Desde 2001, agosto es un mal mes para la creación de empleo. Pero este año se han registrado casi 58.000 parados más, un aumento que duplica el del año anterior, y es el peor que se registra en los últimos 11 años, los que recoge la serie histórica.
La construcción y los servicios tienen mucho que ver en este mal dato. Casi nueve de cada diez de los nuevos parados registrados proceden de ambos sectores. Y es que del ladrillo, en los últimos meses llegan noticias que apuntan a un frenazo del sector (el pasado lunes, sin ir más lejos, se supo que la cifra de hipotecas firmadas había descendido en el primer semestre por primera vez en seis años, un claro síntoma de que la demanda se detiene).
A esta tesis se abona Ángel Laborda, jefe del servicio de estudios de Funcas (la fundación de las cajas de ahorro). Para él, el dato de agosto es "realmente negativo". Y no porque rompa una tendencia anterior, sino por su dimensión. "La economía española y el sector de la construcción se están desacelerando. El dato se inscribe dentro de lo que se observa en otros indicadores de la construcción [viviendas iniciadas, precios, etcétera]", añade.
David Cano, socio de Analistas Financieros Internacionales, también cree que la economía española y la construcción están perdiendo dinamismo, pero opina que no hay que ser alarmistas. "Es lógico. No podemos seguir manteniendo tasas de crecimiento de la economía del 4% indefinidamente. No debe asustarnos". Y añade: "No se está destruyendo empleo, sino que se crea, pero a un ritmo menor".
La desaceleración de la construcción ha castigado a hombres e inmigrantes principalmente. Este sector absorbe principalmente mano de obra entre estos colectivos, por lo que es lógico que ahora ambos sean los que acusen un mayor impacto. Así la cantidad de hombres parados aumentó un 5,8%, frente al 1,1% femenino. Lo que acabó traduciéndose en que tres de cada cuatro nuevos demandantes de empleo fuesen hombres.Menos contratos
También el número de contratos marcó un punto negativo. En agosto se firmaron 1.287.035 millones de compromisos, un 2,71% menos que el año anterior. Pero lo más llamativo en este apartado llega de la mano de la contratación indefinida. Desde que entró en vigor la reforma laboral en julio de 2006 (en realidad, desde marzo de 2005), el número de contratos indefinidos siempre había crecido con respecto al mismo mes de año anterior. En agosto, ha llegado el primer retroceso en este capítulo, un 8,87%. Lola Liseras, secretaria confederal de Empleo de Comisiones Obreras, opina que pese al descenso, el porcentaje de compromisos indefinidos de empleo indefinido (9,9% sobre el total de contratos) es significativo.
La media de afiliados a la Seguridad Social se redujo en 206.865 en agosto, pero aún crece en 530.714 en un año.
El secretario general de UGT, Cándido Méndez, en una entrevista concedida ayer a la Cadena SER, calificó los resultados de "malos", pero apuntó que "una golondrina no hace verano". Méndez mostró su confianza en que el dato sea coyuntural.
dissabte, de setembre 01, 2007
Salarios la cruda realidad
Salarios: España va bien, pero mejor los partidos y sindicatos en el reino de la precariedad Miguel Ángel Llana
10,4 millones de trabajadores, el 56,7%, percibe un sueldo bruto de 6.919 euros/año (494 euros al mes). Aflora aquí con toda crudeza la realidad de las ETT, los contratos basura y la corrupción y explotación
Cuando el ministro de economía del PSOE Carlos Solchaga, 1985-1993, afirmaba que España era el país en donde uno podía hacerse rico más rápidamente, no se refería en absoluto a la mayoría que ha de vivir de su trabajo y salario, sino con toda seguridad a su círculo de amigos, porque como ministro y con la información que tenía, conocía bien los hilos que mueven la economía y el dinero. Las cifras, aunque áridas, son elocuentes y reflejan la dura realidad. La Agencia Estatal de Administración Tributaria publica la estadística [1] de salarios, pensiones y desempleo de 1999 a 2005. Los datos son fidedignos salvo el sumidero de la economía sumergida que afecta al conjunto de la población pero que sólo beneficia a los tramos altos de renta y a la especulación. De un iceberg asoma la novena parte pero aquí apenas nada. También habría que hablar de las rentas del capital, datos y beneficiarios pero, la información disponible es más que escasa.
En 2005 el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) era de 7.182 euros/año y el sueldo bruto medio de los 18,4 millones de trabajadores 16.018 euros/año (2,2 veces el SMI) y su distribución todavía más alarmante porque 5,4 millones de trabajadores, el 29,3%, habían de conformarse con 3.075 euros/año. Con un salario ente 1 y 2 veces el SMI, se encontraban nada menos que a otros 5,04 millones de trabajadores, el 27,4%, con 11.024 euros/año. Estos dos grupos suman 10,4 millones de trabajadores y representan el 56,7% de los asalariados pero, en cambio, sólo perciben el 24,5% del total de la masa salarial con un sueldo medio bruto de 6.919 euros/año. Aflora aquí con toda crudeza la realidad de las Empresas de Trabajo Temporal, los contratos basura, contratos por días, por horas, y un largo etc de corrupción y de explotación.
El SMI de 2005 respecto a 1999 bajó el 1,5% (corregida la inflación del 25,1%) mientras que el PIB subió el 26,1%. Si se mantuviera el modelo económico impuesto "democráticamente" parece razonable pensar que esta debiera de haber sido la subida de los salarios, pero, este modelo económico tiene poco de razonable y menos aún las autoridades políticas responsables tanto del PSOE como del PP o de los sindicatos CCOO y UGT cómplices junto con el poder económico de la situación. Así se explica que los beneficios de las empresas se hayan incrementado el 73% (1999-2006) creciendo 2,2 veces más que la media europea que tampoco es ejemplo de nada. Todas estas circunstancias más la actuación interesada de los partidos políticos y de los sindicatos citados explican la precariedad del empleo, la siniestralidad laboral, la falta de inversiones, la cada vez menor especialización tecnológica, las privatizaciones de los servicios públicos, la corrupción y que la burbuja inmobiliaria sea el motor de la economía.
En el aspecto cualitativo todo sigue igual, empeora, en 1999 el salario medio era de 15.911 euros mientras que en 2005 de 16.018 euros. En 1999 el 58,2% de los trabajadores tenían un salario medio de 6.828 euros que representaba sólo el 24,9% de la masa salarial. Para 2005 el salario del conjunto de los trabajadores era de 16.018 euros (subiendo la ridícula cifra de 107 euros) pero el 56,7% de estos trabajadores sólo cobra una media de 6.919 euros (sube 91 euros) que representa el 24,5% de toda la masa salarial.
Para completar el panorama desolador de lo que es una economía socialmente represiva, en 2005 los 3,2 millones de desempleados tenían una prestación media anual de 2.897 euros y los 8,2 millones de pensionistas 9.604 euros/año de media.
De 1999 a 2005 (corregido el 25,1% de IPC) los ingresos percibidos por los tres conceptos: salario, pensión y desempleo "subió" de 12.296 a 12.766 euros/año. Esta "subida" del 3,8% de las retribuciones contrasta con el incremento del 26,0% del PIB en el mismo periodo. Es decir, en estos siete años las rentas del capital, banca, empresarios y los paraísos fiscales se apoderaron del 22,8% del PIB, de la parte correspondiente a los trabajadores (diferencia 26,0% PIB menos incremento salarios 3,84%).
El mercado laboral tampoco es mejor para los jóvenes, en 2005, los 3,08 millones de trabajadores menores de 25 años tenían unos ingresos brutos medios de 7.154 euros/año y los 5,7 millones de 26 a 35 años 14.105 euros/año. No parece necesario sacar conclusiones sobre la vivienda, natalidad, paro, pasotismo y unos cuantos fenómenos sociales asociados nada deseables.
El desequilibrio entre Comunidades Autónomas se mantiene de 1999 a 2005, los sueldos en las tres Comunidades más prósperas sigue siendo 1,5 veces más que en las tres menos favorecidas.
El ministro de economía Pedro Solbes y el Gobernador del Banco de España Fernández Ordóñez junto con Zapatero están siguiendo la estela de Solchaga en sus declaraciones y en los hechos pero, lo que es más grave es que las cúpulas sindicales de CC.OO. y de UGT lideran este proceso de precariedad.
10,4 millones de trabajadores, el 56,7%, percibe un sueldo bruto de 6.919 euros/año (494 euros al mes). Aflora aquí con toda crudeza la realidad de las ETT, los contratos basura y la corrupción y explotación
Cuando el ministro de economía del PSOE Carlos Solchaga, 1985-1993, afirmaba que España era el país en donde uno podía hacerse rico más rápidamente, no se refería en absoluto a la mayoría que ha de vivir de su trabajo y salario, sino con toda seguridad a su círculo de amigos, porque como ministro y con la información que tenía, conocía bien los hilos que mueven la economía y el dinero. Las cifras, aunque áridas, son elocuentes y reflejan la dura realidad. La Agencia Estatal de Administración Tributaria publica la estadística [1] de salarios, pensiones y desempleo de 1999 a 2005. Los datos son fidedignos salvo el sumidero de la economía sumergida que afecta al conjunto de la población pero que sólo beneficia a los tramos altos de renta y a la especulación. De un iceberg asoma la novena parte pero aquí apenas nada. También habría que hablar de las rentas del capital, datos y beneficiarios pero, la información disponible es más que escasa.
En 2005 el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) era de 7.182 euros/año y el sueldo bruto medio de los 18,4 millones de trabajadores 16.018 euros/año (2,2 veces el SMI) y su distribución todavía más alarmante porque 5,4 millones de trabajadores, el 29,3%, habían de conformarse con 3.075 euros/año. Con un salario ente 1 y 2 veces el SMI, se encontraban nada menos que a otros 5,04 millones de trabajadores, el 27,4%, con 11.024 euros/año. Estos dos grupos suman 10,4 millones de trabajadores y representan el 56,7% de los asalariados pero, en cambio, sólo perciben el 24,5% del total de la masa salarial con un sueldo medio bruto de 6.919 euros/año. Aflora aquí con toda crudeza la realidad de las Empresas de Trabajo Temporal, los contratos basura, contratos por días, por horas, y un largo etc de corrupción y de explotación.
El SMI de 2005 respecto a 1999 bajó el 1,5% (corregida la inflación del 25,1%) mientras que el PIB subió el 26,1%. Si se mantuviera el modelo económico impuesto "democráticamente" parece razonable pensar que esta debiera de haber sido la subida de los salarios, pero, este modelo económico tiene poco de razonable y menos aún las autoridades políticas responsables tanto del PSOE como del PP o de los sindicatos CCOO y UGT cómplices junto con el poder económico de la situación. Así se explica que los beneficios de las empresas se hayan incrementado el 73% (1999-2006) creciendo 2,2 veces más que la media europea que tampoco es ejemplo de nada. Todas estas circunstancias más la actuación interesada de los partidos políticos y de los sindicatos citados explican la precariedad del empleo, la siniestralidad laboral, la falta de inversiones, la cada vez menor especialización tecnológica, las privatizaciones de los servicios públicos, la corrupción y que la burbuja inmobiliaria sea el motor de la economía.
En el aspecto cualitativo todo sigue igual, empeora, en 1999 el salario medio era de 15.911 euros mientras que en 2005 de 16.018 euros. En 1999 el 58,2% de los trabajadores tenían un salario medio de 6.828 euros que representaba sólo el 24,9% de la masa salarial. Para 2005 el salario del conjunto de los trabajadores era de 16.018 euros (subiendo la ridícula cifra de 107 euros) pero el 56,7% de estos trabajadores sólo cobra una media de 6.919 euros (sube 91 euros) que representa el 24,5% de toda la masa salarial.
Para completar el panorama desolador de lo que es una economía socialmente represiva, en 2005 los 3,2 millones de desempleados tenían una prestación media anual de 2.897 euros y los 8,2 millones de pensionistas 9.604 euros/año de media.
De 1999 a 2005 (corregido el 25,1% de IPC) los ingresos percibidos por los tres conceptos: salario, pensión y desempleo "subió" de 12.296 a 12.766 euros/año. Esta "subida" del 3,8% de las retribuciones contrasta con el incremento del 26,0% del PIB en el mismo periodo. Es decir, en estos siete años las rentas del capital, banca, empresarios y los paraísos fiscales se apoderaron del 22,8% del PIB, de la parte correspondiente a los trabajadores (diferencia 26,0% PIB menos incremento salarios 3,84%).
El mercado laboral tampoco es mejor para los jóvenes, en 2005, los 3,08 millones de trabajadores menores de 25 años tenían unos ingresos brutos medios de 7.154 euros/año y los 5,7 millones de 26 a 35 años 14.105 euros/año. No parece necesario sacar conclusiones sobre la vivienda, natalidad, paro, pasotismo y unos cuantos fenómenos sociales asociados nada deseables.
El desequilibrio entre Comunidades Autónomas se mantiene de 1999 a 2005, los sueldos en las tres Comunidades más prósperas sigue siendo 1,5 veces más que en las tres menos favorecidas.
El ministro de economía Pedro Solbes y el Gobernador del Banco de España Fernández Ordóñez junto con Zapatero están siguiendo la estela de Solchaga en sus declaraciones y en los hechos pero, lo que es más grave es que las cúpulas sindicales de CC.OO. y de UGT lideran este proceso de precariedad.
divendres, d’agost 24, 2007
30 años despues de la legalizacion del pce
Paseando por las calles de Madrid he sido incapaz de no fijarme en los carteles que el PCE ha sacado para sus fiestas anuales y, ya de paso, la celebración de los 30 años de su legalización. Después de 30 años se les puede decir, sin que tiemble ni un segundo la voz, la labor encomiable a favor de las facciones del viejo mundo, entre las que ocupa un puesto privilegiado como controlador de clase. Brindemos por estos 30 años de descomposición, brindemos por el aislamiento, por la ruptura de todos los lazos sociales, por la enajenación y la alienación total en la que nos encontramos. Brindemos pq ya no nos diferenciemos en nada de cualquier otra mercancía. Aplaudamos por ser capaces de sentirnos más reconocidos con los objetos que con las personas."Esta ofensiva del capital en España, basada en unos modos políticos de dominación diferentes a los de la llamada etapa franquista, demostró la inevitabilidad de la democracia, haciendo resucitar multitud de cadáveres del viejo mundo: los partidos de izquierdas e izquierdistas, los sindicatos, la política con sus elecciones y su parlamento, sus profesionales y su eterno distanciamiento de la vida real. En pocas palabras: la mistificación general, mistificación que tiene por objeto superar la crisis y frenar el empuje proletario (evidente hasta bien entrado el 77), siendo el papel de la izquierda el hacer cumplir dicho proyecto, bien desmoralizando o simplemente reprimiendo al proletariado. Es por lo demás su tarea dados sus intereses reales (gestión propia del capital). La crisis que afecta a la fracción del capital español no hace más que evidenciarlo, así para superarla, todas las tendencias del capital, desde la más grotesca (la extrema derecha) hasta la más radical (la extrema izquierda) devienen como iguales, y hasta el lenguaje, consignas y modos de relación que establecen no se diferencian en su necesidad de justificar coma sea la esclavitud asalariada. Las llamadas al orden, a la responsabilidad, al mantenimiento de la democracia por encima de todo, a la defensa de la producción capitalista, a la revalorización de todos los valores que se hunden (familia, trabajo asalariado, patria...), hacen que todos, desde Carrillo a Martín Villa, desde el PNV hasta la OIC, reaparezcan en la escena española interpretando una muy vieja obra donde el mal a exterminar es el proletariado. De ello resulta que la izquierda y extrema izquierda no son mas que una variante del programa del capital"Extracto de "La huelga de los trabajadores de Ascón. Miseria del sindicalismo"Todos unidos bajo un mismo programa y un objetivo común: terminar con la clase obrera y una vez derrotada comenzar la reconcialización.
dimarts, d’agost 07, 2007
el prestige taca als voluntaris
El Prestige taca els voluntaris
Arran del desastre del Prestige, milers de persones que van participar en la neteja de la costa restaren exposades a substàncies tòxiques. Ara, la Societat Espanyola de Pneumologia i Cirurgia Toràcica ha presentat el resultat d’un estudi sobre les repercussions en la salut dels voluntaris.
Han passat més de quatre anys des que, el 13 de novembre de 2002, s’enfonsà el petrolier Prestige davant les costes gallegues, amb més de 77.000 tones de combustible a l’interior. La marea negra va afectar milers de voluntaris, la majoria pescadors, que van participar en la neteja de la costa. Mal de cap, dificultats de respirar, irritació als ulls, problemes gastro-intestinals, alteracions psicològiques i trastorns del son van ser els primers símptomes observats en les persones que van estar en contacte amb el fuel. Pescar o netejar fuel es va convertir en “un problema de salut pública”, com va denunciar el grup de sanitaris de la plataforma Nunca Máis.
En veient aquesta situació, la Societat Espanyola de Pneumologia i Cirurgia Toràcica (SEPAR) va impulsar l’“Estudi epidemiològic de les repercussions clíniques, biològiques i funcionals de l’abocament de fuel del vaixell Prestige sobre la salut respiratòria en mariners de la costa de Galícia” (estudi Separ-Prestige), per a avaluar l’impacte a llarg termini de l’exposició al combustible sobre la salut respiratòria. El projecte l’ha dut a terme un equip multidisciplinari de pneumòlegs, epidemiòlegs, toxicòlegs i experts en genètica del CHU Juan Canalejo (la Corunya), del Centre d’Investigació en Epidemiologia Ambiental (Barcelona), de l’Hospital Clínic (Barcelona), del Departament de Biologia Cel·lular i Genètica Mèdica (UAB, Barcelona) i de l’Hospital 12 de Octubre (Madrid). És el primer estudi científic en tota la història de les marees negres que n’analitza – en profunditat i a llarg termini– la repercussió respiratòria. L’estudi s’ha desenvolupat en dues fases. Quasi 7.000 respostes. La primera fase es va acomplir entre el gener de 2004 i el febrer de 2005, d’un any i mig a dos anys després de la catàstrofe. S’hi va utilitzar un qüestionari per recollir informació sobre la participació en la neteja del fuel i la presència de símptomes respiratoris i valorar-ne possibles associacions. Aquest qüestionari es va adreçar a 9.050 mariners i mariscadors associats a 44 confraries gallegues, i va ser emplenat per 6.869 persones, més del 75% dels associats, que es considera una taxa de resposta elevada. La participació alta, sens dubte reflecteix el compromís i la responsabilitat ciutadana dels mariners afectats. El 63% dels participants van declarar haver fet activitats de neteja.
La segona fase es va estendre del juliol de 2004 al febrer de 2005, i va consistir en un estudi clínic i de funció pulmonar, completat amb la recollida de mostres d’aire exhalat per a determinar marcadors pulmonars d’inflamació i estrès oxidatiu, i l’extracció de sang per a estudis de toxicitat genètica. Es va aplicar a 800 mariners, grup representatiu dels enquestats prèviament, format per 600 individus que havien participat en tasques de neteja i 200 que no. El treball de camp es va fer in situ, a les localitats dels afectats. S’hi va utilitzar una unitat mòbil dotada de consulta mèdica i laboratoris, i es van recórrer 17,5 quilòmetres de la costa gallega.
Més exposició, més perill. Els resultats de la primera etapa de la investigació acaben de ser publicats en una prestigiosa revista científica internacional de pneumologia, l’American Journal Respiratory and Critical Care Medicine. S’hi destaca una prevalença de símptomes respiratoris (tos i expectoració cròniques, dificultat de respirar a la nit, obstrucció i degoteig nasal) en els mariners i mariscadors que van participar en la neteja. Aquests símptomes van ser més importants en el grup de persones més exposats, és a dir aquells que van netejar durant més dies i més hores cada dia, i que van fer un nombre més gran de tasques (recollir fuel a la mar, netejar vaixells, platges i roques, per exemple). En contrast, la intensitat dels símptomes va ser menor en els mariners que s’havien posat màscara més sovint. De la mateixa manera, a l’estudi es detecta una disminució dels símptomes associats a la participació en la neteja del fuel a mesura que augmenta el temps transcorregut des de l’exposició.
El doctor Joan Albert Barberà, ex-president del Comitè Científic de la SEPAR, codirector del projecte i pneumòleg, assegura que, ara com ara, la majoria dels símptomes respiratoris a què es refereix l’estudi es concentren en signes d’inhalació per via aèria: tos o irritació aguda produïda pels compostos volàtils, característic dels abocaments de fuel. Segons Barberà, allò que es vol determinar és si aquestes efectes poden produir un perjudici a llarg termini. “La investigació serveix per a determinar si el contacte amb el fuel té efectes tan nocius en el sistema respiratori com té, per exemple, el consum del tabac”, afirma l’investigador català. “El fet és que hi ha més informació sobre què passa als animals i al fons marí que no sobre l’afectació a la salut de les persones”, afegeix el codirector del projecte. Ara està pendent que el Ministeri de Sanitat i Consum aprovi la tercera fase de la investigació, que consistiria a determinar si, sis anys després, els símptomes persisteixen. D’aquesta manera es donaria resposta als resultats obtinguts a la segona fase.
Per a Miquel Porta, catedràtic de Medicina Preventiva i Salut Pública de la Facultat de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), aquests treballs són importants perquè per primera vegada s’analitzen en persones els efectes no aguts, no immediats i perquè demostren que l’exposició al fuel en aquells que van fer tasques de neteja no fou irrellevant, sinó que es va produir en “dosis biològicament efectives, en concentracions que, en entrar dins de l’organisme (especialment per inhalació o per la pell) i entrar en contacte amb el material genètic, van causar allò que s’anomena efectes biològics precoços”. Segons el catedràtic de la UAB, el fet que tinguessin aquestes alteracions en una part dels qui hi van estar exposats no significa que hagin de desenvolupar malalties com el càncer.
Les dades d’aquest primer estudi indiquen que la participació en les activitats de neteja del fuel del Prestige no va ser innòcua, sinó que va originar trastorns respiratoris que van persistir durant un llarg temps després de l’exposició. Per aquest motiu, caldrà obtenir més dades en futures investigacions. Però, per no haver d’arribar a aquests extrems –estudiar la repercussió en la salut d’un vessament de fuel–, les autoritats governamentals s’han d’adonar de la gravetat del problema i establir mesures per a evitar un altre desastre com aquest. Aquest accident, com també el que hi ha hagut a Eivissa, ha de servir també d’avís seriós a totes les companyies navilieres perquè extremin les mesures de seguretat i assegurin la qualitat i la professionalitat dels seus treballadors.
Arran del desastre del Prestige, milers de persones que van participar en la neteja de la costa restaren exposades a substàncies tòxiques. Ara, la Societat Espanyola de Pneumologia i Cirurgia Toràcica ha presentat el resultat d’un estudi sobre les repercussions en la salut dels voluntaris.
Han passat més de quatre anys des que, el 13 de novembre de 2002, s’enfonsà el petrolier Prestige davant les costes gallegues, amb més de 77.000 tones de combustible a l’interior. La marea negra va afectar milers de voluntaris, la majoria pescadors, que van participar en la neteja de la costa. Mal de cap, dificultats de respirar, irritació als ulls, problemes gastro-intestinals, alteracions psicològiques i trastorns del son van ser els primers símptomes observats en les persones que van estar en contacte amb el fuel. Pescar o netejar fuel es va convertir en “un problema de salut pública”, com va denunciar el grup de sanitaris de la plataforma Nunca Máis.
En veient aquesta situació, la Societat Espanyola de Pneumologia i Cirurgia Toràcica (SEPAR) va impulsar l’“Estudi epidemiològic de les repercussions clíniques, biològiques i funcionals de l’abocament de fuel del vaixell Prestige sobre la salut respiratòria en mariners de la costa de Galícia” (estudi Separ-Prestige), per a avaluar l’impacte a llarg termini de l’exposició al combustible sobre la salut respiratòria. El projecte l’ha dut a terme un equip multidisciplinari de pneumòlegs, epidemiòlegs, toxicòlegs i experts en genètica del CHU Juan Canalejo (la Corunya), del Centre d’Investigació en Epidemiologia Ambiental (Barcelona), de l’Hospital Clínic (Barcelona), del Departament de Biologia Cel·lular i Genètica Mèdica (UAB, Barcelona) i de l’Hospital 12 de Octubre (Madrid). És el primer estudi científic en tota la història de les marees negres que n’analitza – en profunditat i a llarg termini– la repercussió respiratòria. L’estudi s’ha desenvolupat en dues fases. Quasi 7.000 respostes. La primera fase es va acomplir entre el gener de 2004 i el febrer de 2005, d’un any i mig a dos anys després de la catàstrofe. S’hi va utilitzar un qüestionari per recollir informació sobre la participació en la neteja del fuel i la presència de símptomes respiratoris i valorar-ne possibles associacions. Aquest qüestionari es va adreçar a 9.050 mariners i mariscadors associats a 44 confraries gallegues, i va ser emplenat per 6.869 persones, més del 75% dels associats, que es considera una taxa de resposta elevada. La participació alta, sens dubte reflecteix el compromís i la responsabilitat ciutadana dels mariners afectats. El 63% dels participants van declarar haver fet activitats de neteja.
La segona fase es va estendre del juliol de 2004 al febrer de 2005, i va consistir en un estudi clínic i de funció pulmonar, completat amb la recollida de mostres d’aire exhalat per a determinar marcadors pulmonars d’inflamació i estrès oxidatiu, i l’extracció de sang per a estudis de toxicitat genètica. Es va aplicar a 800 mariners, grup representatiu dels enquestats prèviament, format per 600 individus que havien participat en tasques de neteja i 200 que no. El treball de camp es va fer in situ, a les localitats dels afectats. S’hi va utilitzar una unitat mòbil dotada de consulta mèdica i laboratoris, i es van recórrer 17,5 quilòmetres de la costa gallega.
Més exposició, més perill. Els resultats de la primera etapa de la investigació acaben de ser publicats en una prestigiosa revista científica internacional de pneumologia, l’American Journal Respiratory and Critical Care Medicine. S’hi destaca una prevalença de símptomes respiratoris (tos i expectoració cròniques, dificultat de respirar a la nit, obstrucció i degoteig nasal) en els mariners i mariscadors que van participar en la neteja. Aquests símptomes van ser més importants en el grup de persones més exposats, és a dir aquells que van netejar durant més dies i més hores cada dia, i que van fer un nombre més gran de tasques (recollir fuel a la mar, netejar vaixells, platges i roques, per exemple). En contrast, la intensitat dels símptomes va ser menor en els mariners que s’havien posat màscara més sovint. De la mateixa manera, a l’estudi es detecta una disminució dels símptomes associats a la participació en la neteja del fuel a mesura que augmenta el temps transcorregut des de l’exposició.
El doctor Joan Albert Barberà, ex-president del Comitè Científic de la SEPAR, codirector del projecte i pneumòleg, assegura que, ara com ara, la majoria dels símptomes respiratoris a què es refereix l’estudi es concentren en signes d’inhalació per via aèria: tos o irritació aguda produïda pels compostos volàtils, característic dels abocaments de fuel. Segons Barberà, allò que es vol determinar és si aquestes efectes poden produir un perjudici a llarg termini. “La investigació serveix per a determinar si el contacte amb el fuel té efectes tan nocius en el sistema respiratori com té, per exemple, el consum del tabac”, afirma l’investigador català. “El fet és que hi ha més informació sobre què passa als animals i al fons marí que no sobre l’afectació a la salut de les persones”, afegeix el codirector del projecte. Ara està pendent que el Ministeri de Sanitat i Consum aprovi la tercera fase de la investigació, que consistiria a determinar si, sis anys després, els símptomes persisteixen. D’aquesta manera es donaria resposta als resultats obtinguts a la segona fase.
Per a Miquel Porta, catedràtic de Medicina Preventiva i Salut Pública de la Facultat de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), aquests treballs són importants perquè per primera vegada s’analitzen en persones els efectes no aguts, no immediats i perquè demostren que l’exposició al fuel en aquells que van fer tasques de neteja no fou irrellevant, sinó que es va produir en “dosis biològicament efectives, en concentracions que, en entrar dins de l’organisme (especialment per inhalació o per la pell) i entrar en contacte amb el material genètic, van causar allò que s’anomena efectes biològics precoços”. Segons el catedràtic de la UAB, el fet que tinguessin aquestes alteracions en una part dels qui hi van estar exposats no significa que hagin de desenvolupar malalties com el càncer.
Les dades d’aquest primer estudi indiquen que la participació en les activitats de neteja del fuel del Prestige no va ser innòcua, sinó que va originar trastorns respiratoris que van persistir durant un llarg temps després de l’exposició. Per aquest motiu, caldrà obtenir més dades en futures investigacions. Però, per no haver d’arribar a aquests extrems –estudiar la repercussió en la salut d’un vessament de fuel–, les autoritats governamentals s’han d’adonar de la gravetat del problema i establir mesures per a evitar un altre desastre com aquest. Aquest accident, com també el que hi ha hagut a Eivissa, ha de servir també d’avís seriós a totes les companyies navilieres perquè extremin les mesures de seguretat i assegurin la qualitat i la professionalitat dels seus treballadors.
dilluns, d’agost 06, 2007
manifest en favor del compromis
MANIFEST per la Dignitat Política i en defensa del Compromís pel País Valencià
Davant el trencament dels acords que donaven sentit a la coalició Compromís pel País Valencià per part dels diputats i diputades del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, el passat 16 de juliol de 2007 i vista l’actitut sectarista i indigna amb que tant el Bloc com les dues diputades de Esquerra i País han gestionat el suport i la confiança dels votants d’esquerres del País Valencià, volem manifestar:• Totes les persones que donàrem suport a la proposta de Compromís pel País ho fèrem des de la consciència que la unitat de les forces d’esquerra és la única possibilitat de promoure un canvi polític real al nostre País i frenar les polítiques de dretes que estan duent a la desfeta dels serveis públics i del nostre territori. Calia frenar un desenvolupament difícilment sostenibles que ha amagat la persistència de problemes molt profunds que afecten els mateixos fonaments de la vida col·lectiva: problemes de medi ambient i territori, de model de creixement, de cultura i de llengua, de consistència social i nacional del nostre país. Aquest canvi suposava també un canvi en les formes de fer política, allunyades de la corrupció i dels interessos partidistes i sectaris. Bloc i les diputades d’una de les corrents minoritàries d’EUPV, Esquerra i País, han demostrat amb la seua actitut ser els millors valedors de la corrupció moral i política que els votants de Compromís volíem erradicar de la nostra política i de Les Corts.• La proposta del Compromís pel País es fonamentava en la idea de recuperar la confiança en la classe política i en els valors de dignitat i coherencia que sustenten l’esquerra. El trencament unilateral per part del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, dels acords del Compromís, l’intent destitució com a síndica i d’expulsió de Glòria Marcos del grup parlamentari i la imposició de mesures contràries als acords presos en la Comissió de seguiment de la coalició és una acció inmoral que va contra la cultura de les organitzacions d’esquerres del País Valencià i mostra un manca absoluta de respecte als votants que donàrem suport a les candidatures del Compromís.•Tant el Bloc com la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, promouen amb la seua actitut un model de societat i de país basat en el pur benefici individual, en l’especulació amb els vots i amb les opcions polítiques dels votants als que ens han enganyat per tal de fer-se amb uns escons a Les Corts que, sense els acords adoptats en el marc de la coalició del Compromís, mai hagueren aconseguit. Els votants de Compromís pel País sospitem que darrere la manera de fer política del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, s’amaga una dubtosa moralitat, un fort clientelisme i, pot ser, pressions externes que no tenen res a vore amb l’interés col·lectiu i amb les raons que ens varem mobilitzar com a votants del Compromís pel País.• Davant la degradació institucional i pública de la vida política que suposa l’actitut del Bloc i de les dues diputades de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, cal una resposta per part dels qui hem estat votants i membres actius de la coalició de Compromís pel País. No podem caure en la inhibició o la resignació i demanem en aquest moment crucial un compromís per la dignitat a tots els moviments cívics i socials, a sindicats i a la part més viva i activa de l’esquerra de la nostra societat. En este sentit, l’actitut dels diputats del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, es pot considerar de “nou transfugisme”, donat que la seua voluntat suposa alterar i subvertir el sentit del vot de les persones que donàrem majoritàriament suport a la coalició Compromís pel País. Alguna cosa ha de canviar al País Valencià, en la política i des de la política, si no volem que la degradació de l’esquerra arribe a ser tan destructiva com irreversible.I des d’ara mateix volem manifestar la decisió de donar personalment i col·lectivament suport a aquelles persones i col·lectius que defensen els principis que varen mobilitzar la coalició del Compromís pel País. Així mateix demanem que, sense pretextos ni interessos partidistes, es recupere la dignitat i el respecte als votants d’esquerres. Així mateix, i per últim, demanem que es respecten els acords que sustenten la creació de la coalició Compromís pel País Valencià i es reprenga el seu esperit fundador en el marc de la comissió política de seguiment de la coalició.Adhesions i suport a aquest manifest: moviment.pel.pais@gmail.com
Davant el trencament dels acords que donaven sentit a la coalició Compromís pel País Valencià per part dels diputats i diputades del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, el passat 16 de juliol de 2007 i vista l’actitut sectarista i indigna amb que tant el Bloc com les dues diputades de Esquerra i País han gestionat el suport i la confiança dels votants d’esquerres del País Valencià, volem manifestar:• Totes les persones que donàrem suport a la proposta de Compromís pel País ho fèrem des de la consciència que la unitat de les forces d’esquerra és la única possibilitat de promoure un canvi polític real al nostre País i frenar les polítiques de dretes que estan duent a la desfeta dels serveis públics i del nostre territori. Calia frenar un desenvolupament difícilment sostenibles que ha amagat la persistència de problemes molt profunds que afecten els mateixos fonaments de la vida col·lectiva: problemes de medi ambient i territori, de model de creixement, de cultura i de llengua, de consistència social i nacional del nostre país. Aquest canvi suposava també un canvi en les formes de fer política, allunyades de la corrupció i dels interessos partidistes i sectaris. Bloc i les diputades d’una de les corrents minoritàries d’EUPV, Esquerra i País, han demostrat amb la seua actitut ser els millors valedors de la corrupció moral i política que els votants de Compromís volíem erradicar de la nostra política i de Les Corts.• La proposta del Compromís pel País es fonamentava en la idea de recuperar la confiança en la classe política i en els valors de dignitat i coherencia que sustenten l’esquerra. El trencament unilateral per part del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, dels acords del Compromís, l’intent destitució com a síndica i d’expulsió de Glòria Marcos del grup parlamentari i la imposició de mesures contràries als acords presos en la Comissió de seguiment de la coalició és una acció inmoral que va contra la cultura de les organitzacions d’esquerres del País Valencià i mostra un manca absoluta de respecte als votants que donàrem suport a les candidatures del Compromís.•Tant el Bloc com la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, promouen amb la seua actitut un model de societat i de país basat en el pur benefici individual, en l’especulació amb els vots i amb les opcions polítiques dels votants als que ens han enganyat per tal de fer-se amb uns escons a Les Corts que, sense els acords adoptats en el marc de la coalició del Compromís, mai hagueren aconseguit. Els votants de Compromís pel País sospitem que darrere la manera de fer política del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, s’amaga una dubtosa moralitat, un fort clientelisme i, pot ser, pressions externes que no tenen res a vore amb l’interés col·lectiu i amb les raons que ens varem mobilitzar com a votants del Compromís pel País.• Davant la degradació institucional i pública de la vida política que suposa l’actitut del Bloc i de les dues diputades de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, cal una resposta per part dels qui hem estat votants i membres actius de la coalició de Compromís pel País. No podem caure en la inhibició o la resignació i demanem en aquest moment crucial un compromís per la dignitat a tots els moviments cívics i socials, a sindicats i a la part més viva i activa de l’esquerra de la nostra societat. En este sentit, l’actitut dels diputats del Bloc i de la corrent minoritària d’EUPV, Esquerra i País, es pot considerar de “nou transfugisme”, donat que la seua voluntat suposa alterar i subvertir el sentit del vot de les persones que donàrem majoritàriament suport a la coalició Compromís pel País. Alguna cosa ha de canviar al País Valencià, en la política i des de la política, si no volem que la degradació de l’esquerra arribe a ser tan destructiva com irreversible.I des d’ara mateix volem manifestar la decisió de donar personalment i col·lectivament suport a aquelles persones i col·lectius que defensen els principis que varen mobilitzar la coalició del Compromís pel País. Així mateix demanem que, sense pretextos ni interessos partidistes, es recupere la dignitat i el respecte als votants d’esquerres. Així mateix, i per últim, demanem que es respecten els acords que sustenten la creació de la coalició Compromís pel País Valencià i es reprenga el seu esperit fundador en el marc de la comissió política de seguiment de la coalició.Adhesions i suport a aquest manifest: moviment.pel.pais@gmail.com
dijous, d’agost 02, 2007
mes censura del rei d'espanya
Los humoristas gráficos del periódico vasco Deia recibieron esta semana con sorpresa el anuncio de la fiscalía de la Audiencia Nacional para hacerles declarar ante el juez Fernando Grande-Marlaska por un supuesto delito de injurias al Rey. La noticia la hizo pública la Audiencia Nacional a través de El País, y tiene lugar diez meses después de que los periodistas Josetxu Rodríguez y Javier Ripa publicaran un artículo y una fotocomposición en el diario Deia en octubre de 2006, con el rey cazando un oso ebrio en Rusia. Posteriormente se publicaría también en el diario Gara.
Lo primero que se publicó, el 28 de octubre de 2006, en el número 222 del suplemento satírico Caduca hoy, editado por el diario Deia, fue una fotocomposición realizada por los humoristas Rodríguez y Ripa en la que junto a una imagen del Rey y un oso muerto se señala bajo el título de "Estaba cocido", en mayúsculas: "Mitrofán era un oso de feria, lo metieron en una jaula y lo pusieron a tiro del Rey tras emborracharlo con vodka y miel. ¿Lo harían para que estuviera en igualdad de condiciones?".
Poco después, el 31 de octubre de 2006, en el mismo diario se publicó un artículo titulado Las tribulaciones del oso Yogi, elaborado por un supuesto filósofo Nicola Lococo, que fue reproducido por Gara el 2 de noviembre, en el que se destacaba que las autoridades de una región rusa habían iniciado una investigación, debido a las presiones de asociaciones internacionales, para esclarecer la muerte de un oso que estaba borracho en una cacería privada.
Esta actuación se suma al procesamiento de los dos periodistas de El Jueves y el secuestro de esta revista por otra viñeta alusiva a la familia Real.
La querella por esos textos, firmada por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, fue presentada el 4 de enero de este año, más de dos meses después de la publicación de la fotocomposición y del artículo, por considerar que en éste "se vierten una serie de expresiones vejatorias, humillantes, atentatorias contra la dignidad y el honor del jefe del Estado, manifiestamente superfluas e innecesarias para el ejercicio de la libertad de expresión".
Zaragoza considera que se trata de un delito de injurias graves al Rey fuera del ejercicio de su cargo, previsto y castigado en el artículo 491 del Código Penal, que sanciona esa conducta con una multa. Respecto a la fotocomposición, el fiscal señalaba: "De acuerdo con el contenido del artículo citado, para apoyarlo y hacerlo más hiriente y vejatorio, (...) Rodríguez y Ripa realizan la composición cuyo único y exclusivo afán es trasladar a los lectores la imagen del Rey de España como un alcohólico". Sin embargo, la portada del suplemento satírico de Deia fue publicada tres días antes que el artículo.
Requerimiento
La fiscalía solicitaba en la querella que se requiriera a los directores de Deia y Gara para que identificasen a los autores del artículo y de la fotocomposición, que aportasen ejemplares originales de los periódicos correspondientes a la fecha de publicación de los artículos y la fotocomposición y que se tomase declaración como imputados a los tres querellados. El fiscal ha ratificado, ante la pregunta del juez Grande- Marlaska, la petición de que se tome declaración a los querellados.
El artículo 491 del Código Penal establece que las calumnias o injurias al Rey cuando no está en el ejercicio de sus funciones serán castigadas con la pena de multa de cuatro a 20 meses. El punto segundo agrega: "Se impondrá la multa de seis a 24 meses al que utilizare la imagen del Rey (...) de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona".
Este artículo fue esgrimido la semana pasada por la fiscalía para reclamar el secuestro, aceptado por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, de la revista satírica El Jueves por una caricatura de los Príncipes manteniendo relaciones sexuales para criticar la decisión del Gobierno de subvencionar cada nuevo nacimiento con 2.500 euros incluso a parejas, como la de los Príncipes, que no necesitan la ayuda.
En este caso, la acción de la fiscalía fue una denuncia en lugar de una querella. Los ejemplares con la caricatura salieron a la venta el 18 de julio y fue secuestrado por orden del juez Juan del Olmo dos días después. El 25 de julio comparecían ante este magistrado el dibujante Guillermo y el guionista Manel Fontdevila. En el caso de Deia y Gara, la fiscalía no pidió el secuestro de estos diarios seguramente porque hacía más de dos meses que se habían publicado y era absolutamente ineficaz ordenar la retirada de los ejemplares que estuvieran a la venta.
Para uno de los humoristas de Deia, Javier Ripa, este es un "aviso para navegantes, un toque de atención a los demás medios de comunicación invitándoles a la autocensura, con la intención de evitar que se produzca un debate serio cuestionando la función de la monarquía".
Los humoristas gráficos aseguran que la segunda querella "habría quedado en el fondo del cajón del fiscal si no fuera por la coincidencia con el secuestro de El Jueves".
"La primera nos llegó en una semana; la segunda, en dos meses. ¿Qué consiguen con ello? Que la caricatura dé la vuelta al mundo dos veces en internet, una el 4 de enero y otra hoy, cuando la portada en cuestión se publicó el 28 de octubre", dice Rodríguez, quien opina en Deia que "a los monarcas no les debe interesar nada entrar en esta vorágine mediática".
El juez Fernando Grande-Marlaska preguntó recientemente al fiscal jefe, Javier Zaragoza, que qué pensaba que debía hacer con la querella contra el diario Deia, que incluía también un artículo de opinión del filósofo Nicola Lococo, en la que este destacaba la investigación abierta por las autoridades rusas, ante la presión de las asociaciones internacionales que defienden los derechos de los animales, sobre la muerte de un oso de feria, que estaba borracho, en la cacería privada en la que participó el Rey. Ante la pregunta, Zaragoza respondió que debería solicitar la declaración de los tres imputados. Lococo asegura que le han "amargado las vacaciones" y le parece "indignante" enterarse del asunto a través de un periódico.
Sobre la fotocomposición del Caduca Hoy, Rodríguez recalca que era "la noticia de la semana". "No íbamos contra la monarquía ni tampoco contra el Rey. Desde la Cope hasta Buenafuente trataron el tema. Que emborrachen a un animal en peligro de extinción para que alguien lo cace tiene su aquel". Y dio la casualidad que quien cazó el oso era el Rey. "¿No dicen los cazadores que es una lucha entre iguales, de ahí la belleza de ese deporte? El chiste era fácil, entonces el monarca también había bebido para ir a la cacería en igualdad de condiciones, pero eso ya es una interpretación y las interpretaciones no son delitos".
"Claro que no. Además, probablemente el Rey se habrá emborrachado alguna vez. Yo también lo he hecho y no está nada mal. Hasta me lo pasé bien", dice Javier Ripa. "Nosotros somos humoristas y lo único que encuentro fuera de lugar en la portada de El Jueves son los michelines que le han puesto al Príncipe. Eso hasta el hombre menos coqueto le puede molestar. ¿Pero un polvo?, ¡lo dudo, por Dios!".
"No sabemos porqué ahora ocurre esto. Y no es por falta de respeto en las viñetas en cuestión. Las caricaturas siempre son fuertes, a veces incluso bestias, y pueden molestar a alguien. Pero el humor siempre está rozando esa línea, si no no sería humor", concluyen los humoristas.
Lo primero que se publicó, el 28 de octubre de 2006, en el número 222 del suplemento satírico Caduca hoy, editado por el diario Deia, fue una fotocomposición realizada por los humoristas Rodríguez y Ripa en la que junto a una imagen del Rey y un oso muerto se señala bajo el título de "Estaba cocido", en mayúsculas: "Mitrofán era un oso de feria, lo metieron en una jaula y lo pusieron a tiro del Rey tras emborracharlo con vodka y miel. ¿Lo harían para que estuviera en igualdad de condiciones?".
Poco después, el 31 de octubre de 2006, en el mismo diario se publicó un artículo titulado Las tribulaciones del oso Yogi, elaborado por un supuesto filósofo Nicola Lococo, que fue reproducido por Gara el 2 de noviembre, en el que se destacaba que las autoridades de una región rusa habían iniciado una investigación, debido a las presiones de asociaciones internacionales, para esclarecer la muerte de un oso que estaba borracho en una cacería privada.
Esta actuación se suma al procesamiento de los dos periodistas de El Jueves y el secuestro de esta revista por otra viñeta alusiva a la familia Real.
La querella por esos textos, firmada por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, fue presentada el 4 de enero de este año, más de dos meses después de la publicación de la fotocomposición y del artículo, por considerar que en éste "se vierten una serie de expresiones vejatorias, humillantes, atentatorias contra la dignidad y el honor del jefe del Estado, manifiestamente superfluas e innecesarias para el ejercicio de la libertad de expresión".
Zaragoza considera que se trata de un delito de injurias graves al Rey fuera del ejercicio de su cargo, previsto y castigado en el artículo 491 del Código Penal, que sanciona esa conducta con una multa. Respecto a la fotocomposición, el fiscal señalaba: "De acuerdo con el contenido del artículo citado, para apoyarlo y hacerlo más hiriente y vejatorio, (...) Rodríguez y Ripa realizan la composición cuyo único y exclusivo afán es trasladar a los lectores la imagen del Rey de España como un alcohólico". Sin embargo, la portada del suplemento satírico de Deia fue publicada tres días antes que el artículo.
Requerimiento
La fiscalía solicitaba en la querella que se requiriera a los directores de Deia y Gara para que identificasen a los autores del artículo y de la fotocomposición, que aportasen ejemplares originales de los periódicos correspondientes a la fecha de publicación de los artículos y la fotocomposición y que se tomase declaración como imputados a los tres querellados. El fiscal ha ratificado, ante la pregunta del juez Grande- Marlaska, la petición de que se tome declaración a los querellados.
El artículo 491 del Código Penal establece que las calumnias o injurias al Rey cuando no está en el ejercicio de sus funciones serán castigadas con la pena de multa de cuatro a 20 meses. El punto segundo agrega: "Se impondrá la multa de seis a 24 meses al que utilizare la imagen del Rey (...) de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona".
Este artículo fue esgrimido la semana pasada por la fiscalía para reclamar el secuestro, aceptado por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, de la revista satírica El Jueves por una caricatura de los Príncipes manteniendo relaciones sexuales para criticar la decisión del Gobierno de subvencionar cada nuevo nacimiento con 2.500 euros incluso a parejas, como la de los Príncipes, que no necesitan la ayuda.
En este caso, la acción de la fiscalía fue una denuncia en lugar de una querella. Los ejemplares con la caricatura salieron a la venta el 18 de julio y fue secuestrado por orden del juez Juan del Olmo dos días después. El 25 de julio comparecían ante este magistrado el dibujante Guillermo y el guionista Manel Fontdevila. En el caso de Deia y Gara, la fiscalía no pidió el secuestro de estos diarios seguramente porque hacía más de dos meses que se habían publicado y era absolutamente ineficaz ordenar la retirada de los ejemplares que estuvieran a la venta.
Para uno de los humoristas de Deia, Javier Ripa, este es un "aviso para navegantes, un toque de atención a los demás medios de comunicación invitándoles a la autocensura, con la intención de evitar que se produzca un debate serio cuestionando la función de la monarquía".
Los humoristas gráficos aseguran que la segunda querella "habría quedado en el fondo del cajón del fiscal si no fuera por la coincidencia con el secuestro de El Jueves".
"La primera nos llegó en una semana; la segunda, en dos meses. ¿Qué consiguen con ello? Que la caricatura dé la vuelta al mundo dos veces en internet, una el 4 de enero y otra hoy, cuando la portada en cuestión se publicó el 28 de octubre", dice Rodríguez, quien opina en Deia que "a los monarcas no les debe interesar nada entrar en esta vorágine mediática".
El juez Fernando Grande-Marlaska preguntó recientemente al fiscal jefe, Javier Zaragoza, que qué pensaba que debía hacer con la querella contra el diario Deia, que incluía también un artículo de opinión del filósofo Nicola Lococo, en la que este destacaba la investigación abierta por las autoridades rusas, ante la presión de las asociaciones internacionales que defienden los derechos de los animales, sobre la muerte de un oso de feria, que estaba borracho, en la cacería privada en la que participó el Rey. Ante la pregunta, Zaragoza respondió que debería solicitar la declaración de los tres imputados. Lococo asegura que le han "amargado las vacaciones" y le parece "indignante" enterarse del asunto a través de un periódico.
Sobre la fotocomposición del Caduca Hoy, Rodríguez recalca que era "la noticia de la semana". "No íbamos contra la monarquía ni tampoco contra el Rey. Desde la Cope hasta Buenafuente trataron el tema. Que emborrachen a un animal en peligro de extinción para que alguien lo cace tiene su aquel". Y dio la casualidad que quien cazó el oso era el Rey. "¿No dicen los cazadores que es una lucha entre iguales, de ahí la belleza de ese deporte? El chiste era fácil, entonces el monarca también había bebido para ir a la cacería en igualdad de condiciones, pero eso ya es una interpretación y las interpretaciones no son delitos".
"Claro que no. Además, probablemente el Rey se habrá emborrachado alguna vez. Yo también lo he hecho y no está nada mal. Hasta me lo pasé bien", dice Javier Ripa. "Nosotros somos humoristas y lo único que encuentro fuera de lugar en la portada de El Jueves son los michelines que le han puesto al Príncipe. Eso hasta el hombre menos coqueto le puede molestar. ¿Pero un polvo?, ¡lo dudo, por Dios!".
"No sabemos porqué ahora ocurre esto. Y no es por falta de respeto en las viñetas en cuestión. Las caricaturas siempre son fuertes, a veces incluso bestias, y pueden molestar a alguien. Pero el humor siempre está rozando esa línea, si no no sería humor", concluyen los humoristas.
dijous, de juliol 26, 2007
antes muerta que senzilla
http://www.youtube.com/watch?v=myl-hO7bqQE
Tot esta fatal aixi que caldra pendre mesures o no creus que alguna cosa ha de canviar?
dimoni
Tot esta fatal aixi que caldra pendre mesures o no creus que alguna cosa ha de canviar?
dimoni
protesta contra el pgou d'alcoi
Dema al mati hi ha una protesta contra el pla general d'ordenatzió urbanistica al ajuntament d'alcoi, esteu totes convidades,
hola a totes, el divendres dia 27 de juliol a les 9:30 fins les 12:00 h a l'ajuntament d'alcoi hi haurà un ple municipal en el qual s'aprovara (recordem la dictadura absoluta del PP) el polèmic model territorial d'Alcoi. Ho fan ara en vespra de vacances per tramitar una barbarie ecològica que hipotecara per sempre els recursos naturals d'aquest poble. Projectes com el poliogon de la Canal, el camp de golf de Xirillent, l'ampliació de la urbanització de serelles a plena serra de mariola, la estambrera i les noves urbanitzacions de rambla baixa, alta i partida de Pagos son alguns exemples del que volen aprovar en aquesta època de pasivitat i desconcert estival.El primer que feren fou pujar-se el sou un 10% en el primer ple municipal i ara pretenen tirar avant un conjunt de projectes especulatius baix l'eufemisme del model territorial, que beneficiarà a les empreses implicades (La española (camp de golf), miragolf (Vivendes de "vanguardia" destroçant el paisatge urbà, luxender S.A (la destrucció del Xorrador i Serelles dins de la serra de Mariola) i la societat d'inversions on s'agrupen uns quants oligarques alcoians (contaminació molt posible de l'aqüifer del Molinar i terres agrícoles de la Canal).Per tot açò convoquem a mobilitzar-nos per fer veure que aquest model territorial es una especulació brutal per enriquir a 4 listos i hipotecar el futur dels que estem ací però sobre tot dels que encara no han vingut al món i també de les xiquetes i xiquets d'avui que patiran la falta d'aigua i els espais naturals degradats convertits en urbanitzacions prrivades de luxe.Per tot açò es convoca una protesta en el ple municipal (Ajuntament d'Alcoi) a les 9:30 h el divendres 27 de juliol, porta pancartes, i el que vulgues per fer visible el mamoneo absolut.Model territorial=mamoneo total
hola a totes, el divendres dia 27 de juliol a les 9:30 fins les 12:00 h a l'ajuntament d'alcoi hi haurà un ple municipal en el qual s'aprovara (recordem la dictadura absoluta del PP) el polèmic model territorial d'Alcoi. Ho fan ara en vespra de vacances per tramitar una barbarie ecològica que hipotecara per sempre els recursos naturals d'aquest poble. Projectes com el poliogon de la Canal, el camp de golf de Xirillent, l'ampliació de la urbanització de serelles a plena serra de mariola, la estambrera i les noves urbanitzacions de rambla baixa, alta i partida de Pagos son alguns exemples del que volen aprovar en aquesta època de pasivitat i desconcert estival.El primer que feren fou pujar-se el sou un 10% en el primer ple municipal i ara pretenen tirar avant un conjunt de projectes especulatius baix l'eufemisme del model territorial, que beneficiarà a les empreses implicades (La española (camp de golf), miragolf (Vivendes de "vanguardia" destroçant el paisatge urbà, luxender S.A (la destrucció del Xorrador i Serelles dins de la serra de Mariola) i la societat d'inversions on s'agrupen uns quants oligarques alcoians (contaminació molt posible de l'aqüifer del Molinar i terres agrícoles de la Canal).Per tot açò convoquem a mobilitzar-nos per fer veure que aquest model territorial es una especulació brutal per enriquir a 4 listos i hipotecar el futur dels que estem ací però sobre tot dels que encara no han vingut al món i també de les xiquetes i xiquets d'avui que patiran la falta d'aigua i els espais naturals degradats convertits en urbanitzacions prrivades de luxe.Per tot açò es convoca una protesta en el ple municipal (Ajuntament d'Alcoi) a les 9:30 h el divendres 27 de juliol, porta pancartes, i el que vulgues per fer visible el mamoneo absolut.Model territorial=mamoneo total
dimecres, de juliol 25, 2007
la crisi de esquerra unida
eaqui us deixe un article de diariocritico.com, aixina esta el pati,
dimoni de xiquet
Un nazareno provoca la mayor crisis de la historia de EUPV
24-07-2007 - Jorge Ventura
Quién podría imaginarse que la grave crisis que se cierne sobre Esquerra Unida del País Valenciano (EUPV), la versión valenciana de Izquierda Unida, la está provocando un nazareno, católico ortodoxo y fundador de una hermandad de la Semana Santa Marinera que se confiesa –nunca mejor dicho- comunista convencido, aunque, contradictoriamente, nunca critica las posturas de la jerarquía de la Iglesia, a la cual parece que financia en su declaración de la renta.
De cara a las pasadas elecciones municipales y autonómicas Esquerra Unida analiza la posibilidad de concurrir en coalición con el Bloc Nacionalista Valencià (BNV), una organización que, como su propio nombre indica, es nacionalista y agrupa distintas sensibilidades que van desde posicione cercanas a CiU y el BNG a militantes eco socialistas y progresistas en general. La coyuntura recomendaba el pacto, ante las perspectivas marcadas por los resultados electorales de hace cuatro años, cuando el Bloc no logró superar la barrera del 5 %, aunque llegó a rozarlo. Hechos los cálculos se pensó que ambas formaciones, formalizando un acuerdo, podrían sumar voluntades y contribuir al cambio político en el Parlamento valenciano, donde el PP es la fuerza hegemónica. Todo parecía ir bien y la opinión pública acogía bien tal panorama, sobre todo contando con una subida de los socialistas y, de este modo, ambas formaciones podrían desbancar a Francisco Camps de la Presidencia de la Generalitat. Se pusieron manos a la obra y bautizaron la operación como “Compromís pel País Valencià” y juntos concurrieron a las autonómicas por las tres circunscripciones. No obstante, una parte de EUPV, especialmente el sector ortodoxo del PCPV, boicoteó el proyecto de coalición. Entre estos se encontraba precisamente Amadeu Sanchis, coordinador de EUPV en la Ciudad de Valencia y considerado el delfín de Gloria Marcos, una profesora de instituto que lleva 18 años en la política activa y, aunque no milita en el PCE, lo apoya abiertamente. Finalmente la operación de Compromís a las autonómicas se aprobó con el voto en contra de Sanchis, aunque logró su propósito, en cambio, de cargarse el pacto al Ayuntamiento de Valencia. Y no sólo eso, sino que, con el apoyo de Gloria Marcos, su madrina en política, logró encabezar la candidatura de EUPV a la ciudad, no sin antes cargarse a Mavi González, una de las mejores concejalas -a decir del PP, del PSOE y las asociaciones vecinales valencianas-, quien fue un auténtico gigante y azote al poder de Rita Barberá. Todos sabían que Amadeu poco pintaba si en la misma lista iba Mavi, y ésta desapareció. Llegaron las elecciones y el Compromís logró en el Parlament 7 diputados, 5 de EUPV y 2 del Bloc, pero en el Ayuntamiento de Valencia, donde no había coalición, EUPV se quedó fuera, sin representación, algo que no había ocurrido en 30 años de democracia, donde el PCPV, primero, e Izquierda Unida después siempre obtuvo representación municipal e incluso ocupó varias concejalías en pacto con el PSPV-PSOE con Pérez Casado y Clementina Ródenas. En realidad, Amadeu ‘logró’ para EUPV el mayor fracaso de su historia y la del PCE juntas, pero, como respuesta, culpó de la derrota a los votantes, al tiempo que aseguró que el resultado era incomprensible dado “el magnifico trabajo desarrollado por su candidatura en la ciudad”. Lejos de dimitir, Amadeu y su mentora Gloria se enrocaron. No hubo autocrítica y los colectivos de Esquerra Unida tardaron más de un mes en reunirse porque no fueron convocados e, incluso, no se tramitaron nuevas altas de afiliados, al parecer por si modificaban la correlación de fuerzas que les mantiene en el poder de cara a las asambleas generales de septiembre y octubre. Perdido el Ayuntamiento de la capital el debate se trasladó a las Cortes Valencianas. El sector crítico de EUPV, denominado Esquerra i País (EiP) tiene dos diputadas, ambas abogadas -organización a la que pertenece precisamente la diputada en el Congreso Isaura Navarro-, el PCPV tiene otros dos diputados, más Gloria Marcos, y el Bloc tiene, como decíamos, otros dos representantes. Una de las primeras cuestiones a resolver en las Cortes fue la designación de representantes en los entres públicos RTVE en la Comunidad Valenciana y RTVV. Para RTVE no hubo problema alguno, pero la sorpresa saltó con la propuesta de Amadeu Sanchis para ocupar ese cargo de consejero en la Televisión Valenciana. La reacción del Bloc y del sector EiP no se hizo esperar: cualquier representante hubiera sido aceptado, pero Amadeu, el principal enemigo del pacto, opositor sin tregua al Compromís, pretendía lograr un puesto de privilegio institucional. Con cuatro diputados contra tres en el grupo parlamentario de Compromís sugieren el nombre del sociólogo Xambó para estar en el consejo de RTVV, pero las Cortes respondieron que Gloria Marcos ya había dado el nombre Amadeu a la Mesa, ocultándolo a sus socios y compañeros, para una política de hechos consumados. Así las cosas el Reglamento impide los cambios, salvo que cambie el portavoz y proponga un nuevo nombre. Fue entonces cuando los diputados del Bloc y de EiP sumaron votos y presentaron un escrito donde expulsaban a Gloria Marcos como portavoz y nombraban a la diputada Oltra como síndica del grupo parlamentario. La tozudez de Amadeu Sanchis, que no ha sabido retirarse a tiempo tras fracasar, y el apoyo de Gloria Marcos, que lleva sin apearse de un cargo público remunerado desde 1990, pueden provocar una crisis a la griega en la organización valenciana de IU.
dimoni de xiquet
Un nazareno provoca la mayor crisis de la historia de EUPV
24-07-2007 - Jorge Ventura
Quién podría imaginarse que la grave crisis que se cierne sobre Esquerra Unida del País Valenciano (EUPV), la versión valenciana de Izquierda Unida, la está provocando un nazareno, católico ortodoxo y fundador de una hermandad de la Semana Santa Marinera que se confiesa –nunca mejor dicho- comunista convencido, aunque, contradictoriamente, nunca critica las posturas de la jerarquía de la Iglesia, a la cual parece que financia en su declaración de la renta.
De cara a las pasadas elecciones municipales y autonómicas Esquerra Unida analiza la posibilidad de concurrir en coalición con el Bloc Nacionalista Valencià (BNV), una organización que, como su propio nombre indica, es nacionalista y agrupa distintas sensibilidades que van desde posicione cercanas a CiU y el BNG a militantes eco socialistas y progresistas en general. La coyuntura recomendaba el pacto, ante las perspectivas marcadas por los resultados electorales de hace cuatro años, cuando el Bloc no logró superar la barrera del 5 %, aunque llegó a rozarlo. Hechos los cálculos se pensó que ambas formaciones, formalizando un acuerdo, podrían sumar voluntades y contribuir al cambio político en el Parlamento valenciano, donde el PP es la fuerza hegemónica. Todo parecía ir bien y la opinión pública acogía bien tal panorama, sobre todo contando con una subida de los socialistas y, de este modo, ambas formaciones podrían desbancar a Francisco Camps de la Presidencia de la Generalitat. Se pusieron manos a la obra y bautizaron la operación como “Compromís pel País Valencià” y juntos concurrieron a las autonómicas por las tres circunscripciones. No obstante, una parte de EUPV, especialmente el sector ortodoxo del PCPV, boicoteó el proyecto de coalición. Entre estos se encontraba precisamente Amadeu Sanchis, coordinador de EUPV en la Ciudad de Valencia y considerado el delfín de Gloria Marcos, una profesora de instituto que lleva 18 años en la política activa y, aunque no milita en el PCE, lo apoya abiertamente. Finalmente la operación de Compromís a las autonómicas se aprobó con el voto en contra de Sanchis, aunque logró su propósito, en cambio, de cargarse el pacto al Ayuntamiento de Valencia. Y no sólo eso, sino que, con el apoyo de Gloria Marcos, su madrina en política, logró encabezar la candidatura de EUPV a la ciudad, no sin antes cargarse a Mavi González, una de las mejores concejalas -a decir del PP, del PSOE y las asociaciones vecinales valencianas-, quien fue un auténtico gigante y azote al poder de Rita Barberá. Todos sabían que Amadeu poco pintaba si en la misma lista iba Mavi, y ésta desapareció. Llegaron las elecciones y el Compromís logró en el Parlament 7 diputados, 5 de EUPV y 2 del Bloc, pero en el Ayuntamiento de Valencia, donde no había coalición, EUPV se quedó fuera, sin representación, algo que no había ocurrido en 30 años de democracia, donde el PCPV, primero, e Izquierda Unida después siempre obtuvo representación municipal e incluso ocupó varias concejalías en pacto con el PSPV-PSOE con Pérez Casado y Clementina Ródenas. En realidad, Amadeu ‘logró’ para EUPV el mayor fracaso de su historia y la del PCE juntas, pero, como respuesta, culpó de la derrota a los votantes, al tiempo que aseguró que el resultado era incomprensible dado “el magnifico trabajo desarrollado por su candidatura en la ciudad”. Lejos de dimitir, Amadeu y su mentora Gloria se enrocaron. No hubo autocrítica y los colectivos de Esquerra Unida tardaron más de un mes en reunirse porque no fueron convocados e, incluso, no se tramitaron nuevas altas de afiliados, al parecer por si modificaban la correlación de fuerzas que les mantiene en el poder de cara a las asambleas generales de septiembre y octubre. Perdido el Ayuntamiento de la capital el debate se trasladó a las Cortes Valencianas. El sector crítico de EUPV, denominado Esquerra i País (EiP) tiene dos diputadas, ambas abogadas -organización a la que pertenece precisamente la diputada en el Congreso Isaura Navarro-, el PCPV tiene otros dos diputados, más Gloria Marcos, y el Bloc tiene, como decíamos, otros dos representantes. Una de las primeras cuestiones a resolver en las Cortes fue la designación de representantes en los entres públicos RTVE en la Comunidad Valenciana y RTVV. Para RTVE no hubo problema alguno, pero la sorpresa saltó con la propuesta de Amadeu Sanchis para ocupar ese cargo de consejero en la Televisión Valenciana. La reacción del Bloc y del sector EiP no se hizo esperar: cualquier representante hubiera sido aceptado, pero Amadeu, el principal enemigo del pacto, opositor sin tregua al Compromís, pretendía lograr un puesto de privilegio institucional. Con cuatro diputados contra tres en el grupo parlamentario de Compromís sugieren el nombre del sociólogo Xambó para estar en el consejo de RTVV, pero las Cortes respondieron que Gloria Marcos ya había dado el nombre Amadeu a la Mesa, ocultándolo a sus socios y compañeros, para una política de hechos consumados. Así las cosas el Reglamento impide los cambios, salvo que cambie el portavoz y proponga un nuevo nombre. Fue entonces cuando los diputados del Bloc y de EiP sumaron votos y presentaron un escrito donde expulsaban a Gloria Marcos como portavoz y nombraban a la diputada Oltra como síndica del grupo parlamentario. La tozudez de Amadeu Sanchis, que no ha sabido retirarse a tiempo tras fracasar, y el apoyo de Gloria Marcos, que lleva sin apearse de un cargo público remunerado desde 1990, pueden provocar una crisis a la griega en la organización valenciana de IU.
dissabte, de desembre 02, 2006
la guerra
Uno de los momentos más repulsivos del conflicto actual en Oriente Medio ocurrió después de que uno de los cohetes de Hezbollah matase a dos niños árabe-israelíes: el líde de Hezbollah Hassan Nasrallah de forma evidente pidió disculpas tan sólo por esas muertes, dejando claro que no hay nada de lo que arrepentirse en las muertes de civiles israelíes. ¿No deja esto clara la diferencia ética entre Hezbollah y las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), que siempre se lamentan de las muertes entre los libaneses, percibiéndolas como un mal necesario? Sin embargo, en un vistazo más cercano, esta clara oposición se difumina. El IDF siempre destaca cómo Hezbollah sitúa sus cuarteles generales y armas en medio de áreas densamente pobladas, sabiendo que cualquier ataque a las fortalezas de Hezbollah tendría como consecuencia un gran número de víctimas civiles inocentes. Mientras que esto es verdad hasta cierto punto, el problema es: ¿por qué Israel, plenamente consciente de esta táctica, sigue bombardeando estos lugares? La respuesta obvia es que cree que las muertes de los inocentes valen el precio de herir a Hezbollah. Probemos un experimento mental, e imaginemos que en lugar de mujeres y niños libaneses, los escudos humanos utilizados por Hezbollah fueran mujeres y niños israelíes. ¿Considerarían todavía en el IDF un precio razonable y seguirían bombardeando? Si la respuesta es "no", entonces el IDF efectivamente está practicando el racismo, determinando que las vidas judías tienen más valor que las vidas árabes. No sorprende que, para defender las tácticas del IDF, Alan Dershowitz introdujera recientemente a los civiles israelíes "totalmente inocentes" amenazados por los cohetes de Hezbollah y a los civiles libaneses no-tan-inocentes. Hace un par de años en una televisión privada eslovena, hubo una traducción errónea de las palabras de Harrison Ford en Peligro Inminente: "¡Pensé que sería un ataque quirúrgico!" se convirtió, en subtítulos eslovenos, en "¡Pensé que los cirujanos estarían en huelga!" [ N. del T.: en inglés, "strike" comparte los significados de ataque/golpe y huelga ]. Pero como el IDF enfatiza con orgullo que sus bombardeos del Líbano sólo involucran ataques quirúrgicos precisos, bueno, obviamente sus cirujanos están en huelga, mientras el mundo es bombardeado con imágenes de mujeres y niños libaneses muertos. El resultado es catastrófico para la imagen internacional de Israel, alzando el odio a Israel a nuevos niveles. El problema que invita Israel en su despliegue contínuo de poder es que este despliegue será percibido pronto como un signo de lo contrario, de impotencia. Esta paradoja del poder es conocida para cualquiera que haya tenido que ejercer de autoridad paterna: para retener su fuerza, el poder ha de permanecer virtual, una amenaza de poder. Muchos teóricos políticos, desde Blaise Pascal a Immanuel Kant a Joseph de Maistre, han elaborado sobre las formas en las que las naciones-estado han fabricado mitologías nacionales heróicas para sustituir y en definitiva borrar sus "crímenes fundacionales", es decir, la violencia política ilegítima necesaria para su creación. Con respecto a esta noción, es cierto lo que se ha dicho a menudo: El infortunio de Israel es que fue establecido como nación-estado un siglo demasiado tarde, bajo unas condiciones en las que tales "crímenes fundacionales" no son ya aceptables (y -la ironía definitiva-, ¡la influencia intelectual judía contribuyó al alza de esta inaceptabilidad!). ¿Por qué somos más "sensibles" hoy acerca de esta violencia? Precisamente porque, en nuestro universo global que se legitima con moralidad, los estados soberanos ya no están exentos de los juicios morales, sino que son tratados como agentes morales a ser castigados por sus crímenes, por tanto conteniéndose su soberanía. (Por supuesto, como ejemplifica la resistencia de EEUU al tribunal La Haya, los problemas de quién ejecutaría esta justicia y cómo será juzgado el propio juez permanecen) El conflicto de Oriente Medio nos confronta con la fragilidad de la frontera que separa el poder "ilegítimo" no perteneciente a un estado del poder "legítimo" de un estado, ya que, en el caso de Israel, sus orígenes "ilegítimos" no han sido aún borrados, y sus efectos se sienten al completo hoy en día. Cuando los observadores occidentales se preguntan por qué los palestinos insisten en su terco apego a su tierra, demandan a los palestinos precisamente que ignoren la violencia "ilegítima" israelí fundacional de su estado. Por esto es por lo que, en un despliegue de justicia poética, Israel está recibiendo de vuelta de los palestinos su propio mensaje en su forma invertida (verdadera); y no sólo respecto al fuerte apego "patológico" a la tierra. Imaginen leer la siguiente declaración en los medios de hoy en día:
Cita:
Nuestros enemigos nos llamaron terroristas ... Gente que no eran amigos ni enemigos ... también usaron este nombre Latin. ... Y aun así, no eramos terroristas. ... Los orígenes históricos y lingüísticos del término político 'terror' prueban que no puede aplicarse a una guerra revolucionaria de liberación ... Los guerreros de la libertad han de armarse; de otro modo serían aplastados. ... ¿Qué tiene una lucha por la dignidad del hombre, contra la opresión y el sometimiento, que ver con el 'terrorismo'? Uno automáticamente lo atribuiría a un grupo islámico terrorista y lo condenaría. El autor, sin embargo, no es otro que Menachem Begin, en los años en que Hagannah estaba luchando contra las fuerzas británicas en Palestina. Es interesante destacar cómo en los años de lucha de los judíos contra el ejército británico en Palestina, el término "terrorista" en sí tuvo una connotación positiva. Hoy, entre las racionalizaciones acrobáticas de Dershowitz, es casi alentador mirar a la primera generación de líderes israelíes, que confesaban abiertaente que sus reivindicaciones de la tierra de Palestina no podían sostenerse sobre la justicia universal, que estamos tratando de una simple guerra de conquista entre dos grupos donde no hay mediación posible. Aquí está lo que David Ben-Gurion escribió:
Cita:
Todo el mundo puede ver el peso de los problemas en las relaciones entre árabes y judíos. Pero nadie ve que no hay solución a estos problemas. ¡No hay solución! Aquí hay un abismo, y nada puede enlazar a los dos bandos,... Nosotros como un pueblo queremos que esta tierra sea nuestra; los árabes como un pueblo quieren que esta tierra sea suya.El probema con esta afirmación hoy está clara: eximir tales conflictos étnicos por la tierra de sus consideraciones morales ya sencillamente no es aceptable. Por esto es por lo que la forma en la que Simon Wiesenthal consideró este problema en Justicia, no Venganza, aparece hoy profundamente problemático:
Cita:
Uno debería finalmente reconocer el hecho de que uno no puede fundar un estado sin reducir los derechos de aquellos que ya estaban situados en ese territorio. Uno debería estar satisfecho con el hecho de que las violaciones fueran limitadas en ello y que un número relativamente pequeño de gente fuera herida. Así es como sucedió cuando se fundó el estado de Israel. Finalmente la población judía había vivido ahí durante un largo tiempo, mientras que los palestinos en comparación con los judíos, se encontraban escasamente asentados y tenían grandes oportundiades de retirarse. Esto es decir, el estado contínuamente victorioso de Israel no puede apoyarse para siempre en las simpatías que el mundo concede a sus víctimasLo que Wiesenthal está defendiendo aquí no es otra cosa que "fundación de un estado con un rostro humano", con "violaciones limitadas" (Sobre la escasez de los asentamientos, la población en el territorio palestino en 1880 era de 24.000 judíos y 300.000 palestinos). Sin embargo, la parte interesante de este pasaje es la última frase: su única lectura consistente es que ahora que Israel es "contínuamente victoriosa", ya no necesita comportarse como una víctima, sino que puede afirmar completamente su fuerza; cierto, mientras que uno no olvide añadir que este poder también involucra nuevas responsabilidades. Es decir, el problema es que Israel, mientras que es "contínuamente victoriosa", aún se apoya en la imagen de los judíos como víctimas para legitimizar sus políticas de poder (y para denunciar a sus críticos como antisemitas que no han salido del armario) Arthur Koestler, el gran anti-comunista converso, tuvo una profunda perspicacia: "Si el poder corrompe, lo inverso es también cierto; la persecución corrompe a las víctimas, aunque quizá de formas más sutiles y trágicas". Cécile Winter propuso recientemente en estas líneas un interesante experimento mental: imaginen en estado de Israel, tal como se ha desarrollado durante el último medio siglo, sin la historia del sufrimiento judío como fundamento de sus políticas. Sería una historia estándar de colonización. Así que, ¿por qué deberíamos, como propone Alain Badiou, quitar el Holocausto de nuestros juicios sobre las acciones de Israel hacia los palestinos? No porque uno pueda comparar ambos, sin precisamente porque el Holocausto fue un crímen incomparablemente peor. Son aquellos que evocan el Holocausto quienes efectivamente lo manipulan, convirtiéndolo en un instrumento de los usos políticos de hoy. La propia necesidad de evocar el Holocausto en defensa de las acciones de Israel implica que sus crímenes son tan horribles que sólo el comodín absoluto del Holocausto puede redimirlos. Recordemos la broma evocada por Freud para presentar la extraña lógica de los sueños: (1) nunca me prestaste una olla; (2) te la devolví sin romper; (3) la olla ya estaba rota cuando me la dejaste. Tal enumeración de argumentos inconsistentes confirma lo que tiene la esperanza de negar; que te devolví una olla rota. ¿No caracteriza la misma inconsistencia la forma en la que responden los islamistas radicales al Holocausto? (1) El Holocausto no sucedió. (2) Sucedió, pero los judíos lo merecían. (3) Los judíos no lo merecían, pero perdieron el derecho a quejarse haciendo a los palestinos lo que los nazis les hicieron a ellos. Estas posiciones conflictivas se reflejan en el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, quien recientemente cuestionó la realidad histórica del Holocausto mientras implicaba que la culpa por la complicidad en el genocidio nazi había llevado a los países europeos a apoyas a Israel:
Cita:
Algunos países europeos insisten en decir que Hitler mató a millones de judíos inocentes en hornos, e insisten en ello hasta el punto en que si alguien prueba algo contrario a eso, condenan a esa persona y lo arrojan a la cárcel... Aunque no aceptamos esta reivindicación, si suponemos que es cierta, nuestra pregunta para los europeos es: ¿es el asesinato de personas judías inocentes por Hitler la razón de su apoyo a los ocupantes de Jerusalén? ... Si los europeos son honestos deberían dar algunas de sus provincias en Europa, como en Alemania, Austria u otros países, a los sionistas, y los sionistas podrían establecer su estado en Europa. Ofreceis parte de Europa, y nosotros lo apoyaremos. Esta afirmación mezcla las insinuaciones más repugnantes con una correcta perspicacia. La parte repugnante es, por supuesto, la negación del Holocausto, o incluso más repugnante, la alegación de que los judíos lo merecieran ("no aceptamos esta reivindicación": ¿Cuál? ¿Que Hitler mató a millones de judíos o que los judíos fueran inocentes y no merecieran ser asesinados?). Sin embargo, lo que es correcto, es el recordatorio de la hipocresía europea; Europa efectivamente pagó por su propia culpa con la tierra de otros. Así que cuando dijo el portavoz de Ariel Sharon en respuesta, "Sólo para recordarle al señor Ahmadinejad que hemos estado aquí mucho antes que sus ancestros lo estuvieran", evocó un derecho histórico que, si se aplicara universalmente, llevaría a una matanza global. Es decir, ¿puede uno imarinar un mundo en el que los grupos étnicos "recordasen" constantemente a sus vecinos que "hemos estado aquí antes que tú" (incluso si esto significa más de hace mil años), y utilizar este hecho para justificar el incautarse de la tierra del vecino? ——————————- El gran misterio a propósito del conflicto palestino-israelí es: ¿por qué persiste tanto tiempo cuando todo el mundo conoce la única solución viable? Es decir, la reritada de los israelíes de la Franja de Oeste y de Gaza, el establecimiento de un estado palestino, así como algún tipo de compromiso sobre Jerusalén. Hay efectivamente una suerte de síntoma neurótico en el conflicto de Oriente Medio; todo el mundo ve la forma de librarse del obstáculo, y no obstante, nadie quiere retirarlo, como si hubiera alguna especie de beneficio libidinal patológico ganado persistiendo en el punto muerto. Por esto es por lo que la crisis de Oriente Medio es un punto sensible para las políticas pragmáticas que pretenden resolver gradualmente los problemas de forma realista. En este caso, la verdadera utopía es precisamente que tal aproximación "realista" nunca funcionará: la única solución "realista" es la "grande", resolver el problema en su raíz. Aquí, entonces, el viejo slogan de 1968 es aplicable: Soyons réalistes, demandons l’impossible!. Sólo un gesto radical que tiene que parecer "imposible" dentro de las coordenadas existentes hará el trabajo de forma realista. Así que quizá la solución "todo el mundo sabe" como la única viable (la retirada de los israelís, el establecimiento de un estado palestino, etcétera), no servirá, y uno ha de cambiar el esquema de referencia al completo y proponer una solución de un estado donde todos tengan iguales derechos. En los últimos días de julio, el propio presidente Bush admitió la necesidad de un acercamiento más sustancial, afirmando que las treguas y acuerdos parciales no funcionaban porque ignoraban la verdadera causa de los problemas; lo que para él, por supuesto, son los estados terroristas y las organizaciones que intentan detener el progreso de la democracia, no el problema palestino. Hasta ahora, los Estados Unidos rechazaron vehemenremente el mantra izquierdista de que "deberíamos luchar no sólo el terrorismo, sino también sus causas más profundas", descartándolo como la misma actitud "blanda" que el recordatorio izquierdista de que uno no debería luchar sólo contra el crimen sino contra sus causas sociales más profundas. Ahora, de pronto, Bush adoptó el lenguaje de la "guerra sobre las causas", rechazando un alto el fuego inmediato y abogando por una solución que trajera una paz justa y duradara; a lo que uno debería responder, bien, ¿pero no deberíamos ir hasta el final aquí y considerar el problema verdadero, la ocupación israelí? El problema subyacente es que no sólo los árabes se niegan a aceptar la existencia de Israel, los israelis tampoco aceptan la presencia palestina en la Franja Oeste. Recordemos de nuevo el juego de palabras de Brecht sobre la revuelta de los trabajadores del Berlín Oriental en julio de 1953: "El Partido no está satisfecho con su gente, así que los sustituirá con una nueva gente que apoye más su política". ¿No hayn algo homólogo discernible hoy en la relación entre israelíes y palestinos? El estado de Israel no está satisfecho con la gente de la Franja Oeste y de Gaza, así que considera la opción de sustituirlo con otra gente. Que precisamente algunos entre los judíos, las víctimas ejemplares, estén ahora considerando una "limpieza étnica" radical (el "traslado" -un término perfectamente orwelliano- de los palestinos de la Franja Oeste) es la paradoja definitiva que requiere una atención más cercana. Si hubo alguna vez un apego apasionado al objeto perdido, una negativa a asumir su pérdida, ha sido el apego judío a su tierra y a Jerusalén. ¿Y no son los problemas actuales la prueba suprema de las consecuencias catastróficas de tal fidelidad radical, cuando se toma literalmente? En los últimos 2,000 años, cuando los judíos eran básicamente una nación sin tierra, viviendo permanentemente en el exilio, su referencia a Jerusalén era, en su raiz, una prohibición contra "pintar una imagen del hogar", contra sentirse en casa en ningún lugar en la tierra. Sin embargo, con el proceso de retorno a Palestina, el Otro Lugar metafísico fue identificado directamente con un lugar determinado en la tierra. Cuando los judíos perdieron su tierra y la elevaron al objeto perdido mítico, "Jerusalén" se convirtió en mucho más que un trozo de tierra: se convirtió en una metáfora para la venida del Mesías, para un hogar metafísico, para el fin del deambular que caracteriza la existencia humana. El fenómeno es bien conocido: después de que un objeto es perdido, se convierte en un doble que es mucho más, que es todo lo que echamos de menos en nuestras vidas terrenales. Cuando un sueño de mil años está finalmente cercano a su realización, tal realización TIENE que convertirse en una pesadilla. Así que, ¿cuál sería el acto ético-político realmente radical hoy en Oriente Medio? Tanto para árebes e israelíes, sería renunciar al control (político) de Jerusalén; esto es, abogar por la transformación de la Ciudad Vieja de Jerusalén en un lugar extra-estatal de culto religioso controlado (temporalmente) por alguna fuerza neutral internacional. Lo que ambas partes deberían aceptar es que, renunciando al control político de Jerusalén, están efectivamente renunciando a nada; que están ganando la elevación de Jerusalén a un lugar genuinamente sagrado. Lo que perderían es sólo lo que ya merece ser perdido: la reducción de la religión a una apuesta en juegos de poder político._________________Entonces, ¿quiere el rojo de siempre o prefiere... ¡¡el color fooly
Cita:
Nuestros enemigos nos llamaron terroristas ... Gente que no eran amigos ni enemigos ... también usaron este nombre Latin. ... Y aun así, no eramos terroristas. ... Los orígenes históricos y lingüísticos del término político 'terror' prueban que no puede aplicarse a una guerra revolucionaria de liberación ... Los guerreros de la libertad han de armarse; de otro modo serían aplastados. ... ¿Qué tiene una lucha por la dignidad del hombre, contra la opresión y el sometimiento, que ver con el 'terrorismo'? Uno automáticamente lo atribuiría a un grupo islámico terrorista y lo condenaría. El autor, sin embargo, no es otro que Menachem Begin, en los años en que Hagannah estaba luchando contra las fuerzas británicas en Palestina. Es interesante destacar cómo en los años de lucha de los judíos contra el ejército británico en Palestina, el término "terrorista" en sí tuvo una connotación positiva. Hoy, entre las racionalizaciones acrobáticas de Dershowitz, es casi alentador mirar a la primera generación de líderes israelíes, que confesaban abiertaente que sus reivindicaciones de la tierra de Palestina no podían sostenerse sobre la justicia universal, que estamos tratando de una simple guerra de conquista entre dos grupos donde no hay mediación posible. Aquí está lo que David Ben-Gurion escribió:
Cita:
Todo el mundo puede ver el peso de los problemas en las relaciones entre árabes y judíos. Pero nadie ve que no hay solución a estos problemas. ¡No hay solución! Aquí hay un abismo, y nada puede enlazar a los dos bandos,... Nosotros como un pueblo queremos que esta tierra sea nuestra; los árabes como un pueblo quieren que esta tierra sea suya.El probema con esta afirmación hoy está clara: eximir tales conflictos étnicos por la tierra de sus consideraciones morales ya sencillamente no es aceptable. Por esto es por lo que la forma en la que Simon Wiesenthal consideró este problema en Justicia, no Venganza, aparece hoy profundamente problemático:
Cita:
Uno debería finalmente reconocer el hecho de que uno no puede fundar un estado sin reducir los derechos de aquellos que ya estaban situados en ese territorio. Uno debería estar satisfecho con el hecho de que las violaciones fueran limitadas en ello y que un número relativamente pequeño de gente fuera herida. Así es como sucedió cuando se fundó el estado de Israel. Finalmente la población judía había vivido ahí durante un largo tiempo, mientras que los palestinos en comparación con los judíos, se encontraban escasamente asentados y tenían grandes oportundiades de retirarse. Esto es decir, el estado contínuamente victorioso de Israel no puede apoyarse para siempre en las simpatías que el mundo concede a sus víctimasLo que Wiesenthal está defendiendo aquí no es otra cosa que "fundación de un estado con un rostro humano", con "violaciones limitadas" (Sobre la escasez de los asentamientos, la población en el territorio palestino en 1880 era de 24.000 judíos y 300.000 palestinos). Sin embargo, la parte interesante de este pasaje es la última frase: su única lectura consistente es que ahora que Israel es "contínuamente victoriosa", ya no necesita comportarse como una víctima, sino que puede afirmar completamente su fuerza; cierto, mientras que uno no olvide añadir que este poder también involucra nuevas responsabilidades. Es decir, el problema es que Israel, mientras que es "contínuamente victoriosa", aún se apoya en la imagen de los judíos como víctimas para legitimizar sus políticas de poder (y para denunciar a sus críticos como antisemitas que no han salido del armario) Arthur Koestler, el gran anti-comunista converso, tuvo una profunda perspicacia: "Si el poder corrompe, lo inverso es también cierto; la persecución corrompe a las víctimas, aunque quizá de formas más sutiles y trágicas". Cécile Winter propuso recientemente en estas líneas un interesante experimento mental: imaginen en estado de Israel, tal como se ha desarrollado durante el último medio siglo, sin la historia del sufrimiento judío como fundamento de sus políticas. Sería una historia estándar de colonización. Así que, ¿por qué deberíamos, como propone Alain Badiou, quitar el Holocausto de nuestros juicios sobre las acciones de Israel hacia los palestinos? No porque uno pueda comparar ambos, sin precisamente porque el Holocausto fue un crímen incomparablemente peor. Son aquellos que evocan el Holocausto quienes efectivamente lo manipulan, convirtiéndolo en un instrumento de los usos políticos de hoy. La propia necesidad de evocar el Holocausto en defensa de las acciones de Israel implica que sus crímenes son tan horribles que sólo el comodín absoluto del Holocausto puede redimirlos. Recordemos la broma evocada por Freud para presentar la extraña lógica de los sueños: (1) nunca me prestaste una olla; (2) te la devolví sin romper; (3) la olla ya estaba rota cuando me la dejaste. Tal enumeración de argumentos inconsistentes confirma lo que tiene la esperanza de negar; que te devolví una olla rota. ¿No caracteriza la misma inconsistencia la forma en la que responden los islamistas radicales al Holocausto? (1) El Holocausto no sucedió. (2) Sucedió, pero los judíos lo merecían. (3) Los judíos no lo merecían, pero perdieron el derecho a quejarse haciendo a los palestinos lo que los nazis les hicieron a ellos. Estas posiciones conflictivas se reflejan en el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, quien recientemente cuestionó la realidad histórica del Holocausto mientras implicaba que la culpa por la complicidad en el genocidio nazi había llevado a los países europeos a apoyas a Israel:
Cita:
Algunos países europeos insisten en decir que Hitler mató a millones de judíos inocentes en hornos, e insisten en ello hasta el punto en que si alguien prueba algo contrario a eso, condenan a esa persona y lo arrojan a la cárcel... Aunque no aceptamos esta reivindicación, si suponemos que es cierta, nuestra pregunta para los europeos es: ¿es el asesinato de personas judías inocentes por Hitler la razón de su apoyo a los ocupantes de Jerusalén? ... Si los europeos son honestos deberían dar algunas de sus provincias en Europa, como en Alemania, Austria u otros países, a los sionistas, y los sionistas podrían establecer su estado en Europa. Ofreceis parte de Europa, y nosotros lo apoyaremos. Esta afirmación mezcla las insinuaciones más repugnantes con una correcta perspicacia. La parte repugnante es, por supuesto, la negación del Holocausto, o incluso más repugnante, la alegación de que los judíos lo merecieran ("no aceptamos esta reivindicación": ¿Cuál? ¿Que Hitler mató a millones de judíos o que los judíos fueran inocentes y no merecieran ser asesinados?). Sin embargo, lo que es correcto, es el recordatorio de la hipocresía europea; Europa efectivamente pagó por su propia culpa con la tierra de otros. Así que cuando dijo el portavoz de Ariel Sharon en respuesta, "Sólo para recordarle al señor Ahmadinejad que hemos estado aquí mucho antes que sus ancestros lo estuvieran", evocó un derecho histórico que, si se aplicara universalmente, llevaría a una matanza global. Es decir, ¿puede uno imarinar un mundo en el que los grupos étnicos "recordasen" constantemente a sus vecinos que "hemos estado aquí antes que tú" (incluso si esto significa más de hace mil años), y utilizar este hecho para justificar el incautarse de la tierra del vecino? ——————————- El gran misterio a propósito del conflicto palestino-israelí es: ¿por qué persiste tanto tiempo cuando todo el mundo conoce la única solución viable? Es decir, la reritada de los israelíes de la Franja de Oeste y de Gaza, el establecimiento de un estado palestino, así como algún tipo de compromiso sobre Jerusalén. Hay efectivamente una suerte de síntoma neurótico en el conflicto de Oriente Medio; todo el mundo ve la forma de librarse del obstáculo, y no obstante, nadie quiere retirarlo, como si hubiera alguna especie de beneficio libidinal patológico ganado persistiendo en el punto muerto. Por esto es por lo que la crisis de Oriente Medio es un punto sensible para las políticas pragmáticas que pretenden resolver gradualmente los problemas de forma realista. En este caso, la verdadera utopía es precisamente que tal aproximación "realista" nunca funcionará: la única solución "realista" es la "grande", resolver el problema en su raíz. Aquí, entonces, el viejo slogan de 1968 es aplicable: Soyons réalistes, demandons l’impossible!. Sólo un gesto radical que tiene que parecer "imposible" dentro de las coordenadas existentes hará el trabajo de forma realista. Así que quizá la solución "todo el mundo sabe" como la única viable (la retirada de los israelís, el establecimiento de un estado palestino, etcétera), no servirá, y uno ha de cambiar el esquema de referencia al completo y proponer una solución de un estado donde todos tengan iguales derechos. En los últimos días de julio, el propio presidente Bush admitió la necesidad de un acercamiento más sustancial, afirmando que las treguas y acuerdos parciales no funcionaban porque ignoraban la verdadera causa de los problemas; lo que para él, por supuesto, son los estados terroristas y las organizaciones que intentan detener el progreso de la democracia, no el problema palestino. Hasta ahora, los Estados Unidos rechazaron vehemenremente el mantra izquierdista de que "deberíamos luchar no sólo el terrorismo, sino también sus causas más profundas", descartándolo como la misma actitud "blanda" que el recordatorio izquierdista de que uno no debería luchar sólo contra el crimen sino contra sus causas sociales más profundas. Ahora, de pronto, Bush adoptó el lenguaje de la "guerra sobre las causas", rechazando un alto el fuego inmediato y abogando por una solución que trajera una paz justa y duradara; a lo que uno debería responder, bien, ¿pero no deberíamos ir hasta el final aquí y considerar el problema verdadero, la ocupación israelí? El problema subyacente es que no sólo los árabes se niegan a aceptar la existencia de Israel, los israelis tampoco aceptan la presencia palestina en la Franja Oeste. Recordemos de nuevo el juego de palabras de Brecht sobre la revuelta de los trabajadores del Berlín Oriental en julio de 1953: "El Partido no está satisfecho con su gente, así que los sustituirá con una nueva gente que apoye más su política". ¿No hayn algo homólogo discernible hoy en la relación entre israelíes y palestinos? El estado de Israel no está satisfecho con la gente de la Franja Oeste y de Gaza, así que considera la opción de sustituirlo con otra gente. Que precisamente algunos entre los judíos, las víctimas ejemplares, estén ahora considerando una "limpieza étnica" radical (el "traslado" -un término perfectamente orwelliano- de los palestinos de la Franja Oeste) es la paradoja definitiva que requiere una atención más cercana. Si hubo alguna vez un apego apasionado al objeto perdido, una negativa a asumir su pérdida, ha sido el apego judío a su tierra y a Jerusalén. ¿Y no son los problemas actuales la prueba suprema de las consecuencias catastróficas de tal fidelidad radical, cuando se toma literalmente? En los últimos 2,000 años, cuando los judíos eran básicamente una nación sin tierra, viviendo permanentemente en el exilio, su referencia a Jerusalén era, en su raiz, una prohibición contra "pintar una imagen del hogar", contra sentirse en casa en ningún lugar en la tierra. Sin embargo, con el proceso de retorno a Palestina, el Otro Lugar metafísico fue identificado directamente con un lugar determinado en la tierra. Cuando los judíos perdieron su tierra y la elevaron al objeto perdido mítico, "Jerusalén" se convirtió en mucho más que un trozo de tierra: se convirtió en una metáfora para la venida del Mesías, para un hogar metafísico, para el fin del deambular que caracteriza la existencia humana. El fenómeno es bien conocido: después de que un objeto es perdido, se convierte en un doble que es mucho más, que es todo lo que echamos de menos en nuestras vidas terrenales. Cuando un sueño de mil años está finalmente cercano a su realización, tal realización TIENE que convertirse en una pesadilla. Así que, ¿cuál sería el acto ético-político realmente radical hoy en Oriente Medio? Tanto para árebes e israelíes, sería renunciar al control (político) de Jerusalén; esto es, abogar por la transformación de la Ciudad Vieja de Jerusalén en un lugar extra-estatal de culto religioso controlado (temporalmente) por alguna fuerza neutral internacional. Lo que ambas partes deberían aceptar es que, renunciando al control político de Jerusalén, están efectivamente renunciando a nada; que están ganando la elevación de Jerusalén a un lugar genuinamente sagrado. Lo que perderían es sólo lo que ya merece ser perdido: la reducción de la religión a una apuesta en juegos de poder político._________________Entonces, ¿quiere el rojo de siempre o prefiere... ¡¡el color fooly
dijous, d’agost 03, 2006
panfleto
Ad Nauseam. Panfleto contra el Guetto politico en Granada
A la memoria de los hermanos Quero.:no es nada personal (introducción):."La verdad jode pero curte."(Makinavaja)
Lo que sigue se refiere a una dinámica colectiva, establecida en la ciudad de Granada por quienes se dicen enemigos del Capital, el Estado, el Patriarcado, Esto y lo Otro. Puede interesar a gente de fuera, en la medida en que refleje situaciones análogas en otros lugares, o arroje luz sobre ellas; pero queda claro que es una reflexión surgida de circunstancias particulares, las de una ciudad tan particular como ésta, y por lo tanto su interés es sumamente limitado. Quien no haya pasado por estas experiencias, probablemente no entenderá bien de qué hablamos, y será poco lo que este escrito pueda aportarle, a no ser una especie de "vacuna" para no meterse en ciertos berenjenales.En cuanto a las reacciones que pueda provocar este texto, habrá quien vea por fin expresado abiertamente todo el malestar que le rondaba. Habrá también quien se lo tome como un ataque personal, al ver cuestionada su imagen y/o sus esfuerzos voluntaristas, y querrá saber quién o quienes han escrito esto, a fin de saber a qué mensajeros hay que matar. Por último, los habrá que piensen que su grupo, cualquiera que sea, apenas incurre en los vicios aquí señalados. Éstos deben saber que si su grupo sólo puede identificarse parcialmente en esta crítica general, sin duda puede (y debe) ser sometido a una crítica particular aún más demoledora.Nos negamos a hablar de "movimiento", puesto que a fecha de hoy no lo vemos por ningún sitio. Hablaremos en su lugar de "antagonismo político" y del "ghetto". Por antagonismo político entendemos un conjunto de personas, grupos, discursos y prácticas que se presentan como opuestos a la totalidad o una parte del orden social existente, desde valores igualitarios y no jerárquicos. En Granada, como en tantos otros sitios, el antagonismo político cristaliza en un ghetto: un ambiente que, bajo el pretexto de tal antagonismo, institucionaliza unas relaciones basadas principalmente en la estética. La cualidad del ghetto que salta a la vista es la incapacidad de crear cualquier dinámica social, o incidir en las ya existentes. Sin embargo, al crear una apariencia espectacular de "movimiento", el ghetto impide la formación de un movimiento real, atrapando y anulando el potencial de muchas personas y de momentos/fragmentos de intervención política verdadera. El ghetto no se puede entender limitadamente como una lista concreta de grupos e individuos. Es más que eso: es una dinámica que fluctúa, que a veces se expande y otras retrocede. Es una red de relaciones y actitudes móviles, es decir, en eterno movimiento hacia ningún sitio.Nuestras palabras serán duras, pues si no tenemos nada contra nadie en particular, tenemos todo contra todos en conjunto, mientras ese conjunto no se dibuje de otra manera. No es que seamos más listos que nadie: cuanto atacamos lo hemos vivido y reproducido exactamente igual que cualquiera. Por ello sabemos bien de lo que hablamos. Es sólo que nuestra paciencia tiene un límite, y ha sido ampliamente rebasado.Una última aclaración: por comodidad empleamos el masculino genérico. No por ello está en nuestro ánimo excluir a las mujeres, que no se libran de nuestra crítica..: la ausencia de una tradición de lucha. comentarios sobre la historia de granada :.Granada es una ciudad de servicios y un centro administrativo, nunca ha tenido un peso industrial, y por ello ha carecido de un movimiento obrero fuerte. Aún así en los años 30 hubo, como en el resto del país, una exasperada agitación social, pero hoy de aquel pasado no quedan vestigios. Nadie recuerda el asalto e incendio del abominable diario IDEAL y del teatro Isabel la Católica, ni ningún otro episodio de los muchos que tuvo entonces la lucha de clases. Son muy pocos los que saben que el actual parque temático del Albaicín fue antaño un orgulloso barrio proletario, cuyas iglesias ardían periódicamente, y que fue el único en resistir durante días al levantamiento fascista y militar. Hoy, si se recuerda aquello, se dice que resistieron porque eran "republicanos", lo que quiere decir que eran "demócratas" como los de ahora pero un poco más exaltados, y probablemente votantes del PSOE. Nadie se atreverá a decir con todas las letras lo que eran muchos de aquellos hombres y mujeres: revolucionarios, simplemente. Nadie cometerá tampoco la incorrección política de recordar a todos los maquis que en la postguerra más negra lucharon por mantener viva la llama en esta ciudad y su provincia, pagando casi siempre con la vida.No es suficiente matar a las personas, a menudo es preciso borrar también su memoria, porque sin memoria no hay tradición de lucha. Cuando hablamos de una ciudad sin tradición de lucha, no estamos hablando de la ausencia de un especial estado de ánimo: como si las revueltas las inspirasen las musas, y esas musas se hubieran olvidado de nosotros. Estamos hablando de la inexistencia, debida a factores bien concretos, de un tejido social combativo, capaz de establecer una continuidad -por débil y precaria que sea- entre sucesivas fases históricas y las luchas que las acompañan, y sobre todo de transmitir la memoria y la experiencia colectivas.Ese tejido existió en Granada, pero fue exterminado, en el sentido literal del término. Se diría que aquí sólo fusilaron a García Lorca, cuando fue sólo uno más entre miles de personas, la mayoría bastante más comprometidas y luchadoras que él. Hasta cuando se han decidido a celebrar oficialmente al poeta ("año Lorca", 1997-1998) lo han hecho conmemorando su nacimiento, y no su muerte, que se produjo sin duda en circunstancias demasiado incómodas para tenerlas en cuenta en los tiempos que corren (como nota al margen, diremos que tampoco se acordó nadie de la condición de homosexual de Lorca). Los herederos políticos de sus asesinos estuvieron en primera fila en todos los actos del aniversario, y aún se permitieron, mientras controlaban el ayuntamiento, eliminar del cementerio municipal la tapia de los fusilamientos, llena aún de agujeros de bala. Remataban así la limpieza a fondo iniciada el 18 de julio de 1936.Las luchas de los años 60 y 70 fueron, en Granada y en toda España, una feroz ofensiva contra la miseria moral y material de la dictadura, y en gran medida contra su prolongación bajo formas "democráticas". Pero su recuperación para la imaginería democrática ha sido igualmente brutal: ahora resulta que aquí todo el mundo luchaba por la democracia, es decir, por lo que a fecha de hoy se entiende por democracia. Derrotados aquellos movimientos al final de los 70, y promocionados muchos de sus dirigentes a gestores del sistema en la nueva etapa, es posible tergiversar fácilmente el sentido de sus luchas y afirmar que, de hecho, vencieron. Así, en el monumento levantado después de tantos años a los albañiles asesinados en Granada en 1970, es bien visible la palabra sagrada. Ya sabéis cuál.Son sólo formas particulares que adquieren en Granada la amnesia y el ocultamiento generalizados. Cuando los desposeídos no somos capaces de guardar nuestra memoria y afirmar su verdad, ocurre que la memoria oficial -la de los vencedores- ocupa todo el campo. Esa memoria se caracteriza por el falseamiento, y muy especialmente por la negación y el ocultamiento sistemático del conflicto. Es una historia edulcorada, que pretende hacer creer que la paz social es algo así como un estado natural, y no el resultado momentáneo de una larga serie de batallas, que unos pocos han ganado y muchos hemos perdido.En realidad, esa historia oficial no es más que el vacío que deja la memoria colectiva. Esa amnesia general, concretada en la ausencia de una tradición de lucha, es la primera condición que permite la constitución del ghetto. Sólo puede ser derribada por una dinámica real de lucha, y como es evidente no es el caso..: el estudio os hará libres :.Granada es una ciudad inmóvil: una capital de provincias aburrida, beata y firmemente reaccionaria. Sobre esta realidad de fondo, la coincidencia de varios aparatos culturales y sobre todo la Universidad proyectan un espejismo, una apariencia de ciudad joven, dinámica e incluso bohemia. Esa burbuja universitaria es autosuficiente, y jamás se toca con la Granada profunda. En la burbuja, los estudiantes configuran un mundo propio, mundo aparte donde los haya. En este mundo es donde el ghetto tiene su hueco. Es, literalmente, un ghetto dentro de un ghetto.Cualquier joven que llegue a la Universidad de Granada con unas mínimas inquietudes se verá fuertemente atraído por el ghetto. Y ello porque le ofrece la posibilidad de "hacer algo" y dar salida a esas inquietudes, y a la vez una cierta cantidad de gente con la que poder relacionarse a diversos niveles: de amistad, sexual, lúdico, etc... algo fundamental en una ciudad que desconoces. Esta naturaleza de "club social" es fundamental en el ghetto, pero queda en segundo plano por las apariencias que despliega el activismo. Además, al venir por lo general de pueblos y ciudades más pequeñas que son otras tantas balsas de aceite, a muchos de los recién llegados les parece que en Granada existe un gran movimiento, o por lo menos un "movimiento" digno de tal nombre.Ciertamente, en el ghetto no sólo hay estudiantes, pero ellos son uno de los factores determinantes del mismo, porque le dan carta de naturaleza como esfera separada y aislada del conjunto social. Condicionados por circunstancias que repasaremos a continuación, condicionan a su vez la dinámica entera del antagonismo político en Granada, dinámica a la que se pliegan personas en otras circunstancias vitales (trabajo/paro u otras). De todas formas, vamos a señalar que la mayoría de la gente que empieza a currar y se aparta del ámbito universitario, se aparta también radicalmente del ghetto. A menudo esto se justifica por la falta de tiempo y el cansancio, y estos juegan su papel, pero nosotros pensamos más bien en una reacción lógica al verse catapultados a una realidad distinta a la Universidad. Una realidad bastante más cruda y ajena por completo a los discursos del ghetto, totalmente inoperantes fuera de la disneylandia universitaria.¿Qué define a un estudiante? Más o menos esto: "El estudiante es un ser dividido entre un estatuto presente y un estatuto futuro netamente separados, y cuyo límite va a ser mecánicamente traspasado. Su conciencia esquizofrénica le permite aislarse en una "sociedad de iniciación" (...) Ante el carácter miserable, fácil de presentir, de este futuro más o menos próximo que lo "resarcirá" de la vergonzosa miseria del presente, el estudiante prefiere volverse hacia su presente y decorarlo con encantos ilusorios. La misma compensación es demasiado lamentable como para que atraiga; los días que sigan no serán alegres y, fatalmente, se sumergirán en la mediocridad. Por ello se refugia en un presente vivido irrealmente" (Mustafa Khayati, "Sobre la miseria en la vida estudiantil", 1967). Estas palabras siguen hoy vigentes. El estudiante vive en una separación completa del "mundo real": su mundo es irreal desde un principio, porque está formado íntegramente por otros estudiantes, que reproducen hasta el infinito esa "sociedad de iniciación" gobernada por reglas propias. Esa separación se ve reforzada, en una ciudad como Granada, por la omnipresencia de la burbuja universitaria, que configura prácticamente dos quintas partes de la población.Su apreciación irreal de las cosas y la aparente permisividad en la que vive, convierte a todo estudiante con un vago sentimiento de rebeldía en receptor ideal de cualquier ideología política que esté envuelta en un halo de romanticismo, generosidad y "lucha", por mínima que sea su elaboración y su contrastación con la realidad social. Todo ese idealismo estudiantil carece en Granada, como hemos visto, de una tradición de lucha con la que poder confluir, que le transmita los ritmos y el "mapa" de la ciudad, y lo integre en ellos. Así las cosas, queda aislado en la esfera universitaria, condenado a girar eternamente sobre sí mismo sin ningún punto sólido de referencia.El carácter universitario del ghetto no deja de retroalimentarse. Son todas las dependencias de la Universidad y sus múltiples prolongaciones en forma de bar los escaparates privilegiados de su propaganda, junto con el centro de la ciudad, escenario principal de la vida social del estudiante. Esta focalización de la actividad en el ámbito universitario se debe, más que a la comodidad de los militantes, a la certeza interiorizada de que sólo ahí está su público.Llegados a este punto, alguno podría pensar que nos guía un desprecio completo hacia el estudiante como tal. Ese desprecio se ha dado a veces en el ghetto desde una idealización típicamente intelectual del trabajo y del trabajador manuales, heredada de la vieja política. Era por tanto, en el límite del absurdo, un autodesprecio que no podía sino incrementar la esquizofrenia de algunos militantes. Estas formas de pensar a nosotros ya nos dan risa. Aquí estamos simplemente describiendo, con toda la precisión que podemos, las circunstancias del estudiante, y si son tan patéticas no es precisamente por culpa nuestra. Somos conscientes de que cualquier subversión general en/de la ciudad de Granada pasa necesariamente por la figura del estudiante, entre otras. Pero para ello es de todo punto imprescindible que los estudiantes asuman de una vez cuál es su condición, y dejen de aceptar el rol de redentores del resto de la humanidad que el ghetto les ofrece bajo diversas fórmulas.¿Cuál es la "condición" del estudiante? Es tan sólo la alienación que domina su vida de manera completa, sin ser más que otra forma particular de las muchas que adquiere la alienación generalizada. Esa alienación comienza en la sujeción económica familiar, al margen de todas las ilusiones que el estudiante quiera hacerse sobre su independencia. Se concentra en su sometimiento a todos los enajenantes mecanismos y rituales académicos, de los cuales el más alienante -por cuanto memorizar un texto para olvidarlo poco después tiene muy poco que ver con un aprendizaje real- y a la vez el más escandaloso -por cuanto en él el carácter autoritario, represivo y jerarquizador de la enseñanza se presenta ya sin velos- es el examen. Culmina su alienación en el consumo compulsivo de cualquier droga que se tercie, y en la diversión masificada en los bares o en la calle. En este sentido, algo tan absurdo como el botellón no es más que una manifestación no reglamentada -y por tanto sorprendente para los bienpensantes- del absurdo general de la vida estudiantil, y como tal es refractaria a cualquier intento de racionalización, e indestructible para los resortes de represión/integración convencionales.Precariamente puesto a salvo de la autoridad paterna, por el expediente del alejamiento geográfico, el estudiante pasa a someterse a otra autoridad más abstracta pero igual de absoluta: la del profesor. En manos de éste está el futuro académico, que algunos aún identifican con el futuro a secas, y su autoridad en clase llega a adquirir una cualidad casi metafísica... Quien haya cursado cualquier carrera nos entenderá. A veces, por someterse, el estudiante puede llegar a someterse incluso a su casero, que le impone humillantes y pintorescas muestras de vasallaje. La vida del estudiante, en fin, está llena de detalles sórdidos: desde el hacinamiento en el autobús hasta el alcohol de garrafón que le venden por doquier, pasando por la suciedad que invade el piso al esfumarse la figura materna...Todo esto es alienación, o miseria si se quiere, y no tanto material -que a menudo también lo es- como moral. Jamás es atacada por los pseudoagitadores burocráticos de la Universidad (llámense CUDE, Sindicato de Estudiantes o lo que haga falta). No es atacada, entre otras cosas, porque no es percibida en la hegemonía de la falsa conciencia, si no es como un sentimiento individual de malestar. Ni siquiera los sufridos estudiantes del ghetto la perciben colectivamente, ocupados como están en asaltar las estrellas y recrearse en la contemplación de su propia radicalidad. Y como no perciben su alienación como el problema colectivo que es, la toleran.La alienación estudiantil, por tanto, tiene rasgos específicos. Pero un rasgo específico del estudiante es también su asombrosa capacidad para evadirse de ella, como supo ver Khayati. En este punto hay que empezar a hablar de la estética..: objetos que sirven para ser contemplados. la estética es el ghetto :.Esa evasión de los estudiantes adquiere a veces formas más refinadas que la de la simple borrachera (aún así, la forma más ampliamente practicada). Puede pasar por la adopción de un rol determinado en el marco de la "sociedad de iniciación" estudiantil , una falsa identidad que tiene algo de autoafirmación adolescente y que se proyecta al exterior, : el bohemio, el artista -es digno de ver cómo florecen y se marchitan los artistas en esta ciudad-, el marginal, el radical, etc. Esas identidades, extendidas a un número mayor o menor de gente, acaban constituyendo círculos cerrados, y el ingreso en esos círculos pasa necesariamente por la asunción de las convenciones que los regulan. Para entrar en unos hay que escribir poesía, en otros hay que disfrazarse de carrilano, y así sucesivamente. Una serie de apariencias, en resumen. Todos esos círculos tienen, además, espacios de reunión muy concretos, que sirven como reclamo, punto de visibilización y elemento aglutinadorTodos esos círculos son pequeños ghettos, de los cuales nuestro ghetto es uno más, pero portador -sólo él- de una contradicción: formalmente no aspira a separarse del resto de la realidad social, sino a transformarla. Toda su base, su estructura, sus condiciones de existencia, le llevan a aislarse en sí mismo; pero toda(s) su(s) ideología(s) está(n) supuestamente orientada(s) a una intervención social general. El resultado sólo puede ser la esquizofrenia, y sobre esto volveremos más adelante.Lo que nos interesa ahora son las convenciones que rigen el ghetto político. Lo político, al no estar ligado a una confrontación real con lo existente, se diluye en un montón de poses y actitudes superficiales y, sobre todo, fuertemente autorreferenciales. Formas concretas de hablar, vestir, divertirse... cuya aceptación suele ser requisito previo para ingresar en el ghetto, para ser aceptado y reconocido en su seno. No se trata de ser radical -cosa harto difícil, puesto que sólo se puede ser radical en la práctica- ni de estar fuera de la sociedad -cosa sencillamente imposible-, sino de aparentarlo.En la vestimenta, por ejemplo, encontramos diferentes tendencias que a veces se superponen, pero que tienen en común un carácter deliberadamente "marginal" (en el sentido de minoritario) y con las que ingenuamente se pretende exteriorizar un supuesto rechazo de las convenciones sociales imperantes, ignorando deliberadamente que hace ya tiempo que el sistema aprendió a neutralizar cualquier ataque estético. Todas estas tendencias -desde el estudiado desaliño hasta formas atenuadas de uniformización- coinciden y se articulan en un mismo punto: la ostentación de lemas, símbolos e imágenes de indudable tono "radical". Y, huelga decirlo, autorreferencial, por cuanto al común de los mortales tales iconos les suenan a chino mandarín, o en el mejor de los casos a ecos de una guerra muy lejana. No obstante, cumplen a la perfección su función real, que no es propagandística, sino consiste en separar y diferenciar -aislar, en definitiva- al integrante del ghetto, y reforzarlo como objeto que sirve para ser contemplado, y no como sujeto con el que se puede establecer una comunicación. Por lo demás, estos aspectos indumentarios están sujetos a modas, como ocurre en cualquier otro ámbito social. De hecho, aunque el ghetto está cerrado sobre sí mismo, lo atraviesan las mismas modas y tendencias que al cuerpo social en su conjunto. Si "afuera", por ejemplo, se extiende el consumo de pastillas y cocaína, éstas se harán invariablemente presentes en cualquiera de los saraos -fiestas, conciertos...- organizados en aras de la causa justa de turno. Por decirlo de algún modo, las puertas del ghetto no pueden abrirse hacia fuera, pero se abren fácilmente hacia dentro.Para quienes buscan esta apariencia física diferenciada como prolongación de un determinado estado de conciencia política, se trata esencialmente de reafirmar en la superficie unos principios supuestamente interiorizados, y que por lo tanto deberían plasmarse en una práctica cotidiana. Pero, como veremos, es imposible que se plasmen en una práctica que transforme nuestras vidas, y por eso mismo necesitan imponerse con fuerza en lo visual, en una suerte de eterna maniobra de distracción. El gregarismo del ghetto, exactamente igual de conformista que el del botellón o el de los boy-scouts, exige esa identificación visual inmediata con el clan, y tenderá a castigar sutilmente, bajo la forma de bromas continuas o (con más frecuencia) de una mayor dificultad para relacionarse, a aquellos que se resistan a asumirla. Queda claro que respetamos el derecho de cada cual a vestir como le d´r la gana, pero nos rebelamos contra la pretensión de darle a ese gesto, de forma consciente o inconsciente, una trascendencia que no tiene.Todos estos elementos estéticos se han desarrollado en un segundo plano dentro de un antagonismo político cada vez más desligado de una dinámica real de lucha. Terminan por ser hegemónicos cuando esa desvinculación se hace total al hilo de ciertas transformaciones históricas. Se apoderan entonces del antagonismo político, ya vacío de contenido, y lo hacen derivar definitivamente en ghetto. A partir de ese punto sin retorno, los elementos estéticos inician una carrera independiente y solitaria, evolucionando por sí mismos en función de las misteriosas reglas de la moda y escudándose en discursos casi siempre muertos o vacíos.Este proceso ha seguido ritmos distintos allá donde se ha producido. Un hito general es, sin duda, el triunfo del "sí" en el referéndum sobre la OTAN, a partir del cual toda una izquierda pretendidamente revolucionaria, ya muy debilitada por el "happy end" de la Transacción, ve hundirse su última tabla de salvación e inicia un declive definitivo hacia la marginación y el aislamiento totales (si bien se trata de un espectro bastante más amplio, deberíamos citar las emblemáticas siglas del Movimiento Comunista y la Liga Comunista Revolucionaria). Aquel amplio movimiento tuvo sin embargo una importante prolongación en la estrategia antimilitarista de la Insumisión. De hecho, en el caso de Granada, el punto sin retorno que señala el inicio del reinado sin trabas de la estética es la desintegración del movimiento antimilitarista (formado aquí por MOC, CAMPI y Plataforma Por la Insumisión) en los años 96-97. Si bien esta desintegración vino dada a nivel general por la dificultad de la desobediencia civil a la hora de afrontar un ejército profesional, en Granada coincidió ya con el fin de un típico "ciclo ghetto" y con la existencia en su seno de un fortísimo elemento estético que pugnaba por imponerse (¿os suena el "buen rollo"?). Con aquella forma de lucha, por débil que fuera, desaparece la última dinámica de enfrentamiento real, objetivo, con las instituciones.La estética en sentido amplio (ropa, música, lenguaje, convenciones en las relaciones personales...)lo es todo en el ghetto: es el ghetto mismo. Es su reclamo principal, el factor de atracción que funciona con mayor fuerza, muy por encima del discurso político. Exige a sus integrantes una serie de rasgos determinados, de los cuales el primero es la juventud. Su efecto inmediato es asociar cualquier voluntad de transformación social a la juventud como estado fugaz y transitorio, y a un aparato estético completo que mucha gente no estará dispuesta a asumir debido a su edad, al contexto social en que se mueve o sencillamente a sus gustos. Esto permite además que los medios identifiquen toda clase de iniciativas antagonistas con sujetos ficticios claramente disociables del conjunto social como "tribus urbanas", "okupas", etc. Cualquier potencial de verdadero antagonismo que pueda gestarse dentro del ghetto se verá frenado por esta barrera que truncará su desarrollo. Por lo demás, es evidente que la militancia en cualquier grupo es vivida generalmente como participación estética, jamás asociada a una opción vital y ética..: la ideología como espejismo :.A estas alturas, está claro que el ghetto es una especie de ectoplasma, perteneciente al campo de la "acción", en la medida en que sus integrantes lo construyen en la práctica al establecer entre sí una serie de relaciones. Aunque estas relaciones se basan en un juego completo de apariencias, no podemos olvidar que están condicionadas por una serie de discursos políticos. Estos discursos dan lugar a la formación de distintos grupos, integrados por los partidarios de tal o cual opción, que a fin de cuentas son siempre la misma: la del ghetto. Los grupos adquieren diversas formas y grados de organización, desde el simple colectivo nucleado en torno a una asamblea periódica hasta fórmulas más estructuradas que agrupan a una mayor cantidad de gente o se articulan con grupos similares en otros territorios. Las actividades de estos grupos, a su vez, regulan la vida colectiva del ghetto.Al abordar el análisis de los grupos, hay que atender a varios aspectos que se relacionan estrechamente pero se pueden diferenciar sin grandes complicaciones: la ideología que los sustenta; una mecánica interna que podríamos llamar "privada"; su actuación pública y un grado intermedio entre ambas que se corresponde a las relaciones entre los grupos dentro del ghetto. Empezaremos por el nivel más abstracto, el de la ideología.Ya se ha dicho que la militancia es vivida generalmente como participación estética, casi nunca política. Es difícil que sea vivida como participación política porque el ghetto carece de cualquier proyecto político, entendido aquí como orientación en el marco del conflicto, y no como verdad revelada que contiene la promesa de un futuro resplandeciente. Dispone tan sólo de algunos discursos ideológicos bastante burdos, pero perfectamente acabados y autosuficientes -puesto que se agotan en sí mismos-, que sólo pueden ser aceptados con fe religiosa bajo el aspecto de ideología, o rechazados en bloque.¿Por qué empleamos despectivamente el término "ideología", y por qué las despreciamos todas soberanamente? Una ideología es una visión idealizada del mundo, completamente separada de la experiencia cotidiana y vital de quien la sustenta, en la cual nada indica que aquella pueda realizarse. Quien abraza una ideología verá como entre esa "verdad" teórica y su experiencia directa surgen continuos roces y desajustes, pero los obviará como quien rehuye afrontar un problema desagradable: el problema ineludible de realizar la teoría. La reacción típica será volverse aún con mayor énfasis hacia la ideología consoladora, luz entre tinieblas, dando lugar a un grado mayor o menor de dogmatismo. A esta continua huída hacia delante, esta actitud de desterrar de forma automática e inconsciente los aspectos conflictivos a un segundo o tercer plano, para refugiarse en lo abstracto, la llamaremos falsa conciencia. No sabemos si empleamos bien el término situacionista.Cualquier ideología adquirida exige un auténtico despliegue de activismo. "Activismo" es también para nosotros un término negativo. El activismo surge cuando en la ausencia de proyecto los medios se convierten en fines per se. La actividad queda vacía de sentido y contenido. El activismo no contempla los efectos posibles de la actividad -pues sabe que serán nulos-, ni sabe valorar ésta en el marco de una relación dialéctica entre la acción, su contenido, su emisor, su receptor y el contexto que los contiene a todos. En resumen, no atiende bien ni mal al aspecto cualitativo de la actividad, sino únicamente al cuantitativo: cuanta más mejor. El activismo deviene en el único discurso realmente operativo del ghetto, puesto que es el único que los grupos pueden aplicar en la práctica. Es su único proyecto. Por eso se convierte en la ideología superior que unifica a todas las ideologías del ghetto y al ghetto mismo: todos sus -ismos confluyen y se reconocen en el activismo..: relaciones dentro de los grupos :.En otro punto nos extenderemos sobre las actividades del ghetto. Vamos a entrar ahora en el análisis de los grupos en su nivel concreto más bajo: el de su mecánica interna. La ideología de los grupos no se puede entender simplemente como la adscripción a un -ismo determinado. Si los hay que se presentan como comunistas, anarquistas o nacionalistas químicamente puros, otras ideologías del ghetto quedan sólo vagamente definidas, lo justo para dar pie a la formación de un grupo. Quien entra en el grupo asume formalmente su credo, que no por primario es menos indiscutible. A partir de ahí, con tal de permanecer dentro del grupo y del ambiente, reprimirá cualquier duda y se convencerá a sí mismo para comulgar con las ruedas de molino de sus postulados: falsa conciencia. La incapacidad manifiesta para incidir en lo social es soslayada por un triple mecanismo: culpar a diversos "monstruos" externos (los Medios, la Represión, etc); considerar que la gente está alienada-engañada-adormecida-etc (o sea, que la gente es tonta); y lanzarse a una espiral de activismo lo más intensa posible. Puesto que el ghetto prácticamente desconoce el conflicto, no sabe que éste -así agrupe a decenas o a miles de personas- es vivido en términos cualitativos y no cuantitativos: como espiral dialéctica, y no como acumulación lineal de cada-vez-más-gente. Su imagen ideal de "movimiento" es aquel que agrupa a mucha gente sobre las ideologías que habitan en su seno, pero no sabe imaginar dicho "movimiento" como práctica subversiva. Entiende el movimiento como reproducción extensiva, en lo social, de sus convenciones estéticas.Por tanto los grupos justifican su existencia, dedicada al mantenimiento del ambiente, por la lucha en pos de la realización de tal o cual ideología. Dicha ideología, además de ser mito fundacional del grupo, se convierte en factor limitador de su práctica al obligarla a encajar en unos esquemas dogmáticos bastante rígidos, y por supuesto estériles. Unos tienen como referente a un proletariado decimonónico hoy finiquitado -en este caso, la ideología es el fósil que ha dejado el reflujo de las masivas luchas del pasado-, otros a un pueblo andaluz supuestamente oprimido por el simple hecho de ser andaluz, otros la "liberación de espacios" (?), otros la "antiglobalización" (??), y así sucesivamente. Son incapaces de profundizar en el análisis y la teoría, porque las categorías que emplean son completamente inoperantes en ese nivel, y de ahí la pobreza de su discurso, que se limita por lo general a una serie de frases hechas y palabras-fetiche. Los grupos jamás dejan de dar palos de ciego, porque ninguna de las abstracciones mencionadas existe, pero la ideología les obliga a orientar su práctica en función de ellas. Privada esa práctica de cualquier base real, se convierte en simple activismo: la repetición ad nauseam de un discurso vacío, con el soporte de una serie de actos ritualizados que analizaremos. Esos actos permiten el mantenimiento del ghetto, y son a la vez sus gestos públicos. Dentro del grupo, militancia es activismo, y éste es vivido de forma diferente por dos clases de militante que describiremos como dos tipos "puros", pero entre los cuales se da en la práctica una gradación: central y periférico.Para el periférico la militancia es ante todo la participación estética de la que hablábamos más arriba. Por ello se siente realizado con la ostentación sobre su cuerpo de los signos visuales del ghetto, con la asistencia frecuente a sus actos gregarios y con la obtención de la etiqueta del grupo en el que ha entrado. Entiende, a menudo con sinceridad -casi diríamos que con lucidez-, que la lucha se agota en estos aspectos que aseguran la pertenencia al ambiente y el acceso a las gratificaciones que éste proporciona. Así, da sólo una importancia secundaria a las pesadas obligaciones del activismo. En el ritual de la asamblea, es decir, en el momento en que es públicamente reconocido y visualizado con más fuerza (pues al tomar la palabra concentra momentáneamente la atención), opinará sobre cualquier cosa y fácilmente asumirá responsabilidades. De esta manera afirma su identidad como integrante del grupo y del ghetto. Pero a la hora de llevar a la práctica el compromiso adquirido es muy probable que se olvide, o se quite el muerto de encima de la forma más rápida y menos cuidadosa posible, o que lo rechace por completo. Dejar colgados a los demás integrantes del grupo no le supone un gran problema, puesto que él sólo se mueve cuando le apetece: el activismo es un hobby como otro cualquiera, en el que no tiene nada que ganar ni que perder. En el momento en que ese pasatiempo le aburre definitivamente, momento que llega con el más mínimo cambio vital (acabar la carrera, empezar a trabajar, tomar pareja, cambiar de amigos, etc), lo abandona sin mayores complicaciones. Este abandono puede producirse de forma brusca o gradual. Además, a menudo se siente intimidado por los militantes centrales, y ello le impide asumir plenamente su responsabilidad.El otro tipo de militante, al que denominamos "central", es diametralmente opuesto. A simple vista se caracteriza por una convicción ideológica mucho más fuerte e interiorizada que la del periférico, que le lleva a priorizar el trabajo político por encima del simple "dejarse ver" que motiva a aquel. Sin embargo, observado bajo el microscopio, su caso adquiere tintes más oscuros. Si para el militante periférico el activismo es participación estética, para el central es lisa y llanamente una compulsión. El activismo se convierte en motivo central de su vida, y la identidad política en su única identidad. Se encubre así un vacío íntimamente sentido, o se efectúa una fuga de problemas personales que no se quiere afrontar, o ambas cosas a la vez. El militante central es básicamente un adicto a la militancia, como hay adictos al juego o al trabajo. Sufre un complejo de responsabilidad que convierte en obsesión permanente el que los actos del grupo salgan bien -es decir, como él considera que deben salir-, que el grupo crezca numéricamente, que su propaganda se haga visible, etcétera. Frente a todos los demás encarna el rol narcisista del militante responsable y agobiado, puntal del grupo, que siempre está en todas partes, haciéndolo todo. La vida política del militante central siempre es más larga que la del periférico, puesto que para él la ausencia del activismo puede fácilmente descubrir aquello que oculta: la nada o cualquier clase de pesadilla privada. Su abandono puede darse por diversos factores, generalmente de forma muy brusca (el clásico "queme"), e incluso dar lugar finalmente a la negación radical de todo lo afirmado en la etapa activista. Para el militante central, este abandono es vivido como un conflicto personal, doloroso en mayor o menor grado, ya que le obliga a enfrentarse a sí mismo y emprender una trabajosa reconstrucción de su identidad.Ambos extremos existen y son aberrantes. Pero repetimos que se trata de tipos "puros" y que ambas orientaciones -militancia como participación estética o como compulsión- son matizables y pueden darse mezcladas, en proporción e intensidad variables, en un mismo individuo. Tal como la hemos desarrollado hasta ahora, esta división funciona en un plano individual, es decir, atiende a cómo vive interiormente cada uno su "vida política". Establecido esto, cabe preguntarse de qué manera se trasladan esas actitudes al conjunto del grupo.Si hablamos de militantes "centrales" y "periféricos" es, obviamente, porque en todo grupo existe un centro y una periferia en cuanto a la distribución de la capacidad de decisión. Todo grupo, por informal que se quiera, tiene al menos una estructura básica: la de dos círculos concéntricos. En el círculo central podemos ubicar al o los militantes centrales, que ejercen un liderazgo de facto sobre los que se encuentran en el círculo externo. En algunos grupos autoritarios que forman o han formado parte del ghetto, ese liderazgo viene sancionado por estatutos e ideología -con base casi siempre en la odiosa concepción leninista del "partido"-, y por lo tanto tiene un carácter formal. Sin embargo, la inmensa mayoría de los grupos del ghetto se pretenden antijerárquicos, y por ello en su seno los liderazgos son informales. El liderazgo informal es un tema tabú en el grupo, o bien se acepta con tal naturalidad que es invisibilizado: es tan evidente que a nadie se le ocurre cuestionárselo, así como en el cuento de Poe el mejor escondrijo para la carta robada es el lugar más descaradamente visible. Sin el liderazgo informal que lo dinamiza el grupo no podría sobrevivir, y por ello es tolerado y encubierto. Los militantes nuevos que van entrando, careciendo por lo general de experiencia política, lo toman por el funcionamiento natural del grupo y contribuyen así a perpetuarlo.El liderazgo informal es ejercido generalmente por militantes centrales que a ojos de los demás son personas "carismáticas". Este carisma puede cifrarse en una serie de atributos muy concretos: capacidad de hablar en público, dedicación, identificación total con el grupo... Se tiende a considerar tales atributos como rasgos personales, específicos, de un militante determinado. Rasgos concretos de su carácter que él ha decidido aplicar a la actividad política y que le han conducido a ocupar esa posición central. Esta creencia encubre la justificación del liderazgo. En realidad esos atributos no tienen una existencia previa a la vida política del líder: son adquiridos durante ella. Empujado por la compulsión de la militancia, acaba irremediablemente convertido en un militante experto. Desarrolla unos rasgos que acaban siendo mitificados como elementos de carisma y atributos del militante modélico, perpetuando así el liderazgo informal.A esta situación se llega por un mecanismo bastante perverso. Viene a resumirse en que el militante central, en virtud de su complejo de responsabilidad, asume múltiples tareas, sobrecargándose a veces de trabajo hasta extremos irracionales. Va concentrando en sus manos todos los resortes de la gestión del grupo: desde el uso de los medios técnicos hasta los más diversos contactos, pasando por las sutilezas ideológicas de su discurso. Todo ello va convirtiéndose en un saber esotérico que tiende a compartir cada vez menos con los demás. Por ello, cada vez son más las tareas que sólo el militante central puede resolver, llegando a darse el caso de que los demás no tienen nada que hacer, porque él lo hace todo. Su voz es la única autorizada, puesto que es el único que sabe realmente de lo que se está hablando. Interiormente, teme que los demás hagan las cosas, pues no sabrían hacerlas bien. Y si el líder tiende a acaparar todo el trabajo para satisfacer su compulsión, el resto de los militantes tienden a delegar cómodamente en él, y son perfectamente incapaces de actuar y decidir por sí mismos. No se les pasa por la cabeza "usurpar" las funciones del dirigente, y si se les pasa suelen ser rápidamente desalentados. Si el rol oficial de los militantes periféricos es el de participantes en el grupo, el que juegan realmente y que realmente les gratifica es el de espectadores que son a la vez elementos del decorado. Sólo participan efectivamente en el despliegue de apariencias que domina las relaciones dentro del ghetto: de ahí que vivan la militancia como participación estética.El funcionamiento del grupo está atravesado por este problema del liderazgo y por otro no menos grave: la frustración que provoca el constatar, día tras día, que la práctica desarrollada tiene una nula incidencia social, y que el discurso no tiene la más mínima conexión con la realidad social. Más aún, la realidad misma del grupo muchas veces no tiene la más mínima correspondencia con sus posiciones teóricas. En este sentido no sería difícil rastrear, en la historia del ghetto, sindicatos sin actividad sindical, grupos obreristas formados íntegramente por estudiantes; grupos anarquistas de afinidad con fuertes liderazgos y/o nula afinidad en su seno; grupos nacionalistas andaluces acomplejados por la evidencia de que aquí (con todos los matices que se quiera) se habla exactamente el mismo idioma que en Madrid; casas okupadas que quisieron ser "centros sociales" y han terminado siendo salas de fiestas; y cosas similares. Y de manera más general, grupos con unos discursos tan vagos, errados o superficiales que jamás encontraron ninguna aplicación práctica, más allá de la simple propaganda que se justificaba por sí misma y que justificaba la existencia del grupo.Todos los grupos viven en esta contradicción, y todos se dedican con ahínco a ignorarla, desarrollando su actividad en un círculo vicioso de autoafirmación. Ello da lugar a un estado permanente de esquizofrenia: una escisión entre lo que ven realmente los miembros del grupo y lo que quieren ver; entre lo que son realmente y lo que fingen ser; entre lo que se dice y lo que se hace, en definitiva. Esta situación llevaría al grupo -y por extensión al ghetto- a una crisis terminal inmediata, si no fuera por el mecanismo ya analizado de la falsa conciencia. Éste permite, generalmente, salvar las apariencias y seguir como si nada. Hace posible que muchos sigan indefinidamente recreándose en sí mismos, fingiéndose "en lucha" y sin cuestionarse nada. Algunos, como mucho, harán débiles esfuerzos por extender su propaganda a barrios más "populares" que "estudiantiles" como el Zaidín, la Chana o el Polígono de Cartuja, donde encontrarán invariablemente que la gente -vaga categoría aplicada a toda la población externa y ajena al ghetto- no los entiende o pasa de ellos.Aún así, todo grupo se ha visto o se verá en algún momento obligado a enfrentarse a su miserable realidad. No queda entonces más remedio que emprender esa tarea de titanes, último recurso donde los haya: la autocrítica. Para que se llegue a este punto suele ser necesario un grado de frustración colectiva bastante alto. Cuando un grupo hace consciente la esquizofrenia en la que vive y se decide finalmente a abordar el problema, se cuestiona invariablemente su práctica, pero jamás su discurso ni mucho menos aún su existencia. De hecho, el mayor peligro de la autocrítica, en todo momento y lugar, es precisamente éste: que puede llevarse en última instancia hasta la autodisolución. Rota la convención que prohíbe exteriorizar la propia frustración, tienen lugar auténticas terapias de grupo que sirven más que nada de catarsis, y que nunca llevan hasta el final la racionalización del problema: nunca llegan a revelar la existencia del ghetto, ni la imperiosa necesidad de su liquidación. Se hace una autocrítica parcial y se reorienta la práctica sobre las mismas bases -ideología, búsqueda del crecimiento cuantitativo, etcétera- sin tocar jamás el problema de fondo, que subsiste y se perpetúa. Tales autocríticas no son sino reconstituciones de la falsa conciencia, abolida por un instante para volver a levantarse con mayor ímpetu. Ese cuestionamiento radical no se hace jamás porque se carece de herramientas teóricas para efectuarlo, y porque los árboles no dejan ver el bosque: el ghetto sólo es visible a priori desde fuera, jamás desde dentro..: relaciones entre los grupos :.Los grupos pueden tener ideologías bastante diferentes y hasta opuestas, que sólo coinciden vagamente en algunos puntos. Pero como el ghetto consiste básicamente en gregarismo constituido en torno a unas convenciones estéticas, se pueden relacionar fluidamente mientras las relaciones personales entre miembros de grupos distintos sean buenas. Si por el contrario son malas, no faltarán argumentos ideológicos para la descalificación mutua. La tónica dominante, y no por casualidad, es el "buen rollo" entre los grupos: cada uno puede sostener su ideología y no chocar jamás con los demás, porque al fin y al cabo todo es una representación y no hay nada en juego. En el mundo platónico de las ideas hay sitio para todas las ideas.Ese "buen rollo" aparente es necesario para la realización de los actos colectivos que regulan la vida del ghetto, actos que por su carácter ritual y por desarrollarse en la burbuja universitaria no tienen ninguna consecuencia real, y por tanto son un decorado idóneo para escenificar la unidad. La unidad es uno de los grandes mitos del ghetto. Convirtiendo en dogma el axioma de que "la unidad hace la fuerza" se ha llegado a constituir en más de una cabeza un auténtico sectarismo antisectario, que conduce a tachar a bocajarro de "sectario" a cualquier grupo que se cuestione la necesidad o la conveniencia de juntarse con éstos o aquellos, o critique abiertamente las posiciones de otro grupo. El sectarismo antisectario es básicamente una reacción de defensa. Lo que subyace es un problema de supervivencia para el ghetto: esas actitudes "sectarias" pueden provocar su fragmentación en microghettos, uno por cada grupo hostil a los demás, y si esto es posible en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, no lo es de ningún modo en Granada, donde el antagonismo político se encuentra sumamente comprimido. En la ausencia de proyecto político, las alianzas o rupturas no pueden darse en base a consideraciones tácticas o estratégicas reales, ni a un encuentro fluído y natural en el camino de la lucha. Se ha optado, por tanto, por una especie de tolerancia amorfa y relativista, según la cual todo vale mientras no se lleve a la práctica.Esta opción puede rastrearse hasta las "tertulias" organizadas por el Colectivo Zapatista en 1998 , al comienzo del presente ciclo ghetto. En aquellas "tertulias" se dieron cita decenas de grupos, cada uno de su padre y de su madre, pertenecientes a eso que el zapatismo había designado como "sociedad civil". Se trataba de generar en el seno de esa "sociedad civil" lo que por entonces se llamaba una "red": unas relaciones horizontales de cooperación, o algo así. No quedaba muy claro para qué había que cooperar. Pero había que unirse. De hecho, los mayores debates tuvieron lugar en torno a la cuestión "¿qué nos une?", cuando hubiera sido bastante más productivo y honesto afrontar el problema contrario: "¿qué nos separa?". Estábamos entonces en pleno auge del buen rollo: un momento, difícil de entender ya hoy, en que las relaciones entre estudiantes se dieron de una forma sorprendentemente expansiva y abierta (aunque el tiempo reveló que en su mayor parte aquello era pose, y pronto se fosilizó en una moda "alternativa" cuya última derivación es la presente invasión de las rastas). El caso es que el buen rollo equivalía al buen tono, y exigía la máxima cordialidad y simpatía. Por ello en las "tertulias" se obró por lo general con cuidado exquisito para no ofender a nadie. Las "tertulias" se murieron finalmente de aburrimiento, como todas las iniciativas del ghetto, pero fueron significativas porque en ellas se reconoció y objetivó abiertamente, por primera vez en Granada, la desorientación generalizada del antagonismo político. El reconocimiento de nuestra desorientación común permitía establecer un relativismo según el cual a pesar de nuestras diferencias todos podíamos tener razón, porque los hechos no nos la daban a ninguno.Ese relativismo, fruto de todas las dudas de un negrísimo momento en que el levantamiento zapatista era literalmente la única esperanza, se consolidó como "tolerancia amorfa" entre grupos. Es decir, una especie de pacto tácito de no criticarse jamás unos a otros. Ese mismo espíritu imbuyó el funcionamiento de lo que hoy es el CSO 190. Fijar esa tolerancia mutua fue el único logro del Colectivo Zapatista, debido a que el EZLN supo discernir, con mayor lucidez que nadie por entonces, las condiciones del momento. No fue poco para un grupo del ghetto. Fue el mismo tipo de intervención cualitativa que pretendemos nosotros -pero en un sentido radicalmente diferente- con este escrito. Otra cosa es el resultado efectivo que tuvo aquello, que con el tiempo se ha revelado políticamente nulo.No pretendemos hacer historia grupuscular, historia aburrida donde las haya, pero es necesario fijar la genealogía de las cosas que nos rodean y que nos pueden llegar a parecer inmutables, naturales y eternas. Esa tolerancia entre grupos parecía en su día bastante prometedora. Por lo menos era una novedad, visto el páramo en que nos había dejado el fin de la Insumisión. Degeneró bien pronto, como no podía ser de otra forma, en tolerancia amorfa e incondicional, en sectarismo antisectario. Fue el elemento final que permitió la constitución del ghetto tal como hoy lo conocemos, al integrar el aislamiento individual de cada grupo en un sólo aislamiento colectivo, cuya unificación práctica sólo podía darse en el terreno de la estética. Y desde mucho tiempo atrás existía una estética "radical" disponible para ello, así como por primera vez había un modelo para las relaciones mutuas. Ese modelo estaba en el imperio generalizado del buen rollo, con base en la omnipresencia de la burbuja universitaria. La extinción de cualquier dinámica de lucha, y aún de su memoria y de las enseñanzas que pudieran extraerse de ella, permitió a partir de ahí la deriva autónoma del ghetto. Ésta es nuestra historia.No es necesario decir que el buen rollo entre grupos es también una apariencia. Es imprescindible para la perpetuación del ghetto, y por lo tanto no deja de escenificarse públicamente. En privado quedan las críticas más venenosas y el desprecio mutuo, por cuanto cada uno está convencido de poseer la ideología superior. Es hilarante pasear por ciertos callejones y observar cómo los miembros de unos grupos van tachando o alterando de forma insultante las pintadas autorreferenciales de otros. El problema es que se necesitan, y lo saben, porque la actuación de cada grupo es una actuación de cara a los demás, que son su único público. Es significativo que en los momentos verdaderamente críticos, que han sido aquellos en que el ghetto se ha visto metido en un enfrentamiento real y ha experimentado un grado de represión directa desacostumbrado en Granada, la unidad haya saltado por los aires y hayan salido a relucir todas las tensiones larvadas. Tales momentos han sido dos: la lucha por la readmisión del delegado de la CNT en el Parador de Turismo (febrero-abril del 2000), y el intento de cierre del CSO 190 por parte de la policía local (mayo del 2001) . En ambos casos se dieron fuertes tensiones -que no vamos a analizar- entre elementos del ghetto, prácticamente incapaces de actuar unánimemente fuera del terreno estético, al verse en una lucha que realmente ponía algo en juego y en la cual muchos de sus discursos debían verificarse.Los grupos, como ya dijimos, no son el ghetto por sí mismos. El ghetto está precisamente en la trama de relaciones que les da lugar y que a la vez se genera en torno a ellos. Si mañana todos los grupos "antagonistas" de Granada desaparecieran sin más, el ghetto político volvería a reconstituirse con otros grupos y con idéntico contenido, porque sus bases son más profundas. Los grupos sólo son su núcleo más estable, porque dan un soporte organizativo a las relaciones que lo conforman, y sus actividades son el marco que permite el despliegue de todas las apariencias..: hacer algo :.Está dicho que los grupos del ghetto se caracterizan por la impotencia. Apresados como están en sus corsés estéticos e ideológicos no pueden, literalmente, hacer nada. Y sin embargo, algo tienen que hacer para justificar su existencia. Todos sienten la necesidad de "hacer cosas", de entregarse al activismo, pero ante ellos se abre un abanico de posibilidades bastante limitado.En primer lugar, la simple actividad propagandística -pintadas, carteles, publicaciones, etcétera- que no conduce por sí sola a ninguna parte. La propaganda del ghetto es, en su mayor parte, propaganda de sí misma. La propaganda es casi siempre un acto de autocomplacencia, reafirma una y otra vez el discurso cuya realización práctica no puede siquiera vislumbrarse. Por lo general, sólo convence a los fieles, a los ya convencidos previamente en el terreno estético.En cuanto a los actos públicos, habría que distinguir entre los de carácter político y los puramente lúdicos. Entre los primeros, destaca la manifestación. Habría que dedicar un análisis aparte a la crisis terminal de la manifestación como forma de lucha: tuvieron sentido mientras la calle fue algo más que un simple lugar de paso, cuando era el espacio social por excelencia. Hoy, cuando la calle se ha convertido en territorio del tráfico rodado, de la publicidad y la mercancía, ha perdido todo su carácter de amplificador de la protesta. El único escenario de las relaciones colectivas, el punto de encuentro y reconocimiento generalizado, es ahora el consumo. Él domina las calles vaciándolas de contenido social y convirtiéndolas en un simple apéndice, en galería de escaparates, en gran vestíbulo de todas las tiendas. En este sentido, la calle ya no nos sirve, no mientras la sigamos entendiendo como un terreno neutral del que podemos servirnos. Las calles, hoy, son parte integrante del problema al que nos enfrentamos: no es ya que reflejen los valores del sistema, sino que forman parte de él activamente. Son una de las líneas que habremos de tomar por asalto, y esto no puede hacerse paseando ingenuamente por ellas al grito de "no nos mires/únete". Tomar las calles no consiste tampoco en llenarlas de barricadas voluntaristas y destruir todo lo posible antes de tener que retirarse. Sólo colapsando los ámbitos -físicos, pero también mentales y simbólicos- de socialidad mediatizada y mercantilizada que impone el sistema, la calle volverá espontáneamente a ser lugar de encuentro entre iguales. Entonces, el fuego y los escombros embellecerán ese territorio colectivo, ese patio de recreo sin verjas. Cuando toda la calle sea una fiesta espontánea, generalizada y sin reglas, sabremos por fin que por fin hemos tomado las calles.Sólo en este sentido se pueden tomar las calles. En las calles enemigas de hoy, el espectáculo ritualizado de la manifestación es pintoresco en el mejor de los casos, y ridículo en el peor. Las manifestaciones son casi siempre puros gestos de impotencia, quienes acuden a ellas no tienen ni idea de cómo obtendrán aquello que reclaman, pero tienen muy claro que no lo obtendrán manifestándose. De las manifestaciones en días de guardar (1 de mayo, 20 N, día de Andalucía, etc), doblemente rituales, ya no queremos ni hablar. Las manifestaciones son actos de autoafirmación, de autocomplacencia estética y militante, y su única utilidad práctica es que la policía fiche y fotografíe a los asistentes. Eso y encontrarnos a los amigos para tomar luego unas cañas.Lo mismo puede decirse de la hermana pobre de la manifestación, la concentración, convocada cuando no se confía en reunir ni un mínimo de gente para no caer en el ridículo. Vagamente conscientes de la inutilidad de "manifestarse", los miembros del ghetto se esfuerzan a veces en dotar a la mani con un carácter lúdico, no se sabe muy bien con qué objeto. Un ejemplo como cualquier otro: un algo llamado "Foro Social Otro Mundo Es Posible" convoca no hace mucho una concentración contra la "guerra" -masacre unilateral, diríamos- de Afganistán, bajo el lema "tambores por la paz". La movilización consiste en que los asistentes lleven un tambor y hagan ruido todos a la vez, "por la paz". Sobran comentarios. Podríamos citar otros mil ejemplos, pero preferimos correr un estúpido velo.Las manifestaciones casi siempre son convocadas por motivos externos a la realidad que se vive en Granada. Suelen surgir cuando por un estímulo mediático el ghetto siente la necesidad inducida de "hacer algo", y su impotencia le empuja a la manifestación buscando por lo menos un gesto simbólico. Así, en los últimos dos años hemos tenido manifestaciones a favor del pueblo palestino, contra la "globalización" (?), la agresión imperialista contra el pueblo afgano, la desagradable visita de Berlusconi a la ciudad... El ghetto, en su vacío, siente siempre la necesidad de recoger estímulos y ejemplos externos. Se tocan mil temas en los que jamás se profundiza, porque no se puede profundizar ni teórica ni prácticamente, y porque el público se aburre pronto y necesita algo nuevo que justifique lo de siempre. Luego los militantes se consuelan engordando mentalmente la cifra de asistentes y rastreando las menciones en prensa, tele o radio de la "movilización", suponiendo que las haya.No en vano los temas preferidos del ghetto son aquellos que tienen eco mediático: lo fue la insumisión, lo fue la okupación, lo es últimamente la "globalización" (?), y así sucesivamente. Si se presenta una buena oportunidad mediática para una manifestación, no es extraño que aparezca la burocracia de IU imponiendo sus modos y maneras. Cuando decae el interés televisivo, decae a su vez el interés militante, porque no existe aquí un movimiento capaz de dotarse de razones propias. Además, se reconozca o no, uno de los objetivos prioritarios de la mayoría de acciones del ghetto es lisa y llanamente salir en la tele o en la prensa. Los medios hipnotizan, y sigue vigente la absurda idea de que salir en ellos conduce a algún sitio. Un personaje de El Padrino (III) afirma, con arrogancia de poderoso: "Quien construye sobre el pueblo construye sobre barro". Nosotros, que no compartimos esta opinión, afirmamos que quien pretende construir sobre los medios sí construye sobre barro.El ghetto hace que cualquier germen de lucha sea abortado o degenere en moda espectacular. Incapaz de intervenir, recrea sin cesar modelos externos de éxito mediático, por si alguno le saca milagrosamente de su impotencia y porque mola estar en el candelero, no digamos ya salir en la tele. Un buen ejemplo puede ser el mencionado Foro Social Otro Mundo Es Posible, una clásica sopa de letras: si en Génova tienen su Foro y salen por la tele, nosotros aquí también. Ya sólo falta que en sus patéticos actos aparezca un folklórico Bloque Negro local, a romper algún escaparate y reproducir la dicotomía buenos/malos ante los periodistas del repugnante diario IDEAL. Tales importaciones irreflexivas nunca conducen a nada: el camino del ghetto está sembrado de multitud de ellas, que fueron abandonadas como juguetes rotos cuando las invadió el aburrimiento. A la hora de importar modelos, cada fracción del ghetto tiene su meca: unas miran a Euskadi, otras a las okupaciones de Barcelona, otras a un pasado "glorioso" que jamás va a volver...Pero los actos del ghetto que tienen mayor éxito son sin duda los de carácter festivo. El pretexto de la financiación ha terminado dando lugar a un entorno lúdico completo. Fiestas, conciertos y demás se organizan para sacar dinero para esto o lo otro, pero lo cierto es que cobran vida propia y se acaban convirtiendo en las ocasiones sociales del ghetto por excelencia, donde todo el mundo se deja ver. Esos actos tenían lugar en diversos bares o salas (¿cómo olvidar aquellos míticos conciertos organizados por el CAMPI o la CNT en el antiguo Rey Chico, cuando Los Muertos de Cristo aún no cobraban a cuarto de kilo por actuación?); en las Cruces de Mayo antes de que el ayuntamiento del PP las depurara a fondo; o en el mismísimo Corpus Christi, donde la caseta de la CNT sigue impartiendo lecciones magistrales de improvisación, y la de Acción Alternativa de profesionalidad hostelera, única herencia del viejo MC. Hoy tienden a concentrarse en el CSO 190, desde la consolidación de dicho espacio como alternativa nocturna. En estas ocasiones el despliegue estético es abrumador, y son quizá el mejor momento para ver al ghetto en acción. No hace falta decir que cualquier fiesta o concierto bien organizados está mucho más concurrido que cualquier acto netamente político. Estas actividades lúdicas, que en principio tienen carácter secundario como fuente de financiación, se convierten en actos centrales del ghetto, regulando su vida entera.Estas tres variantes -propaganda, acto político "público" y acto lúdico- consumen la mayor parte de las energías del ghetto. Muchos militantes han sentido en algún momento la frustración que provoca repetir, ad nauseam, los mismos gestos ritualizados que no conducen a nada, pero ninguno -que sepamos- ha hecho consciente aún la necesidad de romper radicalmente la asfixiante dinámica creada..: ¿el fin de un "ciclo ghetto"? :.El ghetto no es dialéctico: desconociendo el conflicto y el choque con la realidad, no hay hitos en su camino que marquen cambios cualitativos, avances ni retrocesos. Por ello, carece de memoria y vive en un presente eterno.Ahora bien, que el ghetto carezca de percepción del tiempo no evita que el tiempo actúe sobre él. Su vida se desarrolla en ciclos sucesivos, al término de los cuales las formas (colectivos, discursos, puntos de encuentro, etc) se ven alteradas para que el fondo (la realidad de un movimiento espectacular dominado por las apariencias) permanezca inmutable. Tales ciclos se dan en un nivel particular -dentro de los grupos- y en otro general, que afecta al ghetto en su conjunto.Dentro de los grupos, el ciclo viene dado por un proceso de formación-crecimiento-desintegración; o bien por el relevo generacional y la sustitución de unos militantes "quemados" por otros "de refresco", en el caso de grupos más estables. Estos pequeños procesos cíclicos entran en relación con un ciclo general a cuyo término los rasgos externos del ghetto se ven transformados. Así, el discurso hegemónico y animador del ciclo anterior se verá agotado, olvidado y sustituido por uno nuevo; desaparecerá una cierta cantidad de grupos y aparecerán otros nuevos, de los cuales algunos se consolidarán y heredarán el protagonismo; militantes periféricos del ciclo anterior se verán promocionados a militantes centrales de la nueva etapa, mientras que los antiguos militantes centrales tenderán a desaparecer del ambiente y dispersarse... De los factores mencionados, los que a nuestro juicio determinan el paso a un nuevo ciclo son el agotamiento del discurso y el relevo determinado por el cansancio y la dispersión de toda una generación de militantes. Esta permite, dicho sea de paso, que se desconozca prácticamente todo del ciclo previo, que es como si jamás hubiera existido: presente eterno.Si en Granada el ciclo anterior estuvo marcado claramente por la Insumisión, como práctica y como aglutinador estético; el presente ciclo lo ha estado por la okupación del CSO 190 vertebrando distintas iniciativas, y de manera más amplia por una exaltación subyacente de la "unidad" como objetivo a cualquier precio. Un tanto al margen de estos procesos ha quedado la CNT, organización anclada en una práctica semisindical sin perspectivas, con un pie dentro del ghetto y otro fuera. De hecho la CNT, (que es una de las bestias negras del sectarismo antisectario, cualquiera sabe por qué) constituye en sí misma y a nivel nacional un ghetto aparte, digno de un análisis particular.Diversos indicios nos hacen preguntarnos si estamos ante el fin de otro ciclo general del ghetto. Así nos lo sugiere el visible agotamiento del CSO 190 y el recambio de militantes que percibimos en muchos grupos. De producirse una "debacle" similar a la que siguió a la desintegración del movimiento antimilitarista, esperamos sinceramente que el "ciclo ghetto" que se cierra sea el último. Ése es nuestro empeño..: nunca más volveremos a ser simpáticos (epílogo) :.¿Y ahora qué? Ni siquiera nosotros lo sabemos. Aspiramos a la reconstrucción del movimiento revolucionario en las presentes condiciones históricas (llamadlo posfordismo, espectáculo, neoliberalismo o lo que sea, pero por favor, no lo llaméis "globalización"). Ni más, ni menos. Pero es pronto para decir con precisión cuáles serán los rasgos de ese nuevo animal colectivo y salvaje. Lo que sí sabemos es cuáles han sido los errores del pasado: la esclavitud estética, la fijación por el crecimiento cuantitativo, y todas las dimensiones del ghetto que hemos ido analizando. Intentaremos no volver a tropezar en esas piedras. Queremos decir con esto que no se trata de, llegado un momento en el que crees haber visto la luz, construir la "piedra filosofal de la revolución" (por negación, en base a todos los errores pasados ), sino de, en función precisamente a ese análisis, desprendernos del miedo a aplicar una crítica contundente, consciente y continua a nuestras experimentaciones y obrar en consecuencia.Cualquier movimiento real se constituye poco a poco, por la base, actuando con paciencia en las condiciones existentes; y cualquier paso en ese sentido tiene más valor cualitativo que mil gestos espectaculares.¿En qué se traduce esto para el caso concreto de Granada? El primer acto subversivo será necesariamente la liquidación del ghetto. Este escrito es el primer gesto abierto, consciente, en ese sentido. Por nuestra parte todo está dicho. Cedemos a un amiguete la ultima palabra:"¿Alguna vez te has encontrado con un revolucionario que no tenga un proyecto revolucionario? ¿Un proyecto que está definido y presentado claramente a las masas? ¿Qué reza de revolucionario sería aquella que pretendiera destruir el esquema, la envoltura, el fundamento de la revolución? Golpeando los conceptos de cuantificación, clase, proyecto, modelo, misión histórica y otras antiguallas similares, uno podría correr el riesgo de no tener nada que hacer, de ser obligado a actuar en la realidad, modestamente como cualquier otro. Como millones de otros que están construyendo la revolución día a día sin esperar el signo de un fatal vencimiento de plazos. Y para hacer esto se necesita coraje."
¡¡AHORA O NUNCA, COMPAÑER@S: DESTRUYAMOS TODAS LAS APARIENCIAS!!
A la memoria de los hermanos Quero.:no es nada personal (introducción):."La verdad jode pero curte."(Makinavaja)
Lo que sigue se refiere a una dinámica colectiva, establecida en la ciudad de Granada por quienes se dicen enemigos del Capital, el Estado, el Patriarcado, Esto y lo Otro. Puede interesar a gente de fuera, en la medida en que refleje situaciones análogas en otros lugares, o arroje luz sobre ellas; pero queda claro que es una reflexión surgida de circunstancias particulares, las de una ciudad tan particular como ésta, y por lo tanto su interés es sumamente limitado. Quien no haya pasado por estas experiencias, probablemente no entenderá bien de qué hablamos, y será poco lo que este escrito pueda aportarle, a no ser una especie de "vacuna" para no meterse en ciertos berenjenales.En cuanto a las reacciones que pueda provocar este texto, habrá quien vea por fin expresado abiertamente todo el malestar que le rondaba. Habrá también quien se lo tome como un ataque personal, al ver cuestionada su imagen y/o sus esfuerzos voluntaristas, y querrá saber quién o quienes han escrito esto, a fin de saber a qué mensajeros hay que matar. Por último, los habrá que piensen que su grupo, cualquiera que sea, apenas incurre en los vicios aquí señalados. Éstos deben saber que si su grupo sólo puede identificarse parcialmente en esta crítica general, sin duda puede (y debe) ser sometido a una crítica particular aún más demoledora.Nos negamos a hablar de "movimiento", puesto que a fecha de hoy no lo vemos por ningún sitio. Hablaremos en su lugar de "antagonismo político" y del "ghetto". Por antagonismo político entendemos un conjunto de personas, grupos, discursos y prácticas que se presentan como opuestos a la totalidad o una parte del orden social existente, desde valores igualitarios y no jerárquicos. En Granada, como en tantos otros sitios, el antagonismo político cristaliza en un ghetto: un ambiente que, bajo el pretexto de tal antagonismo, institucionaliza unas relaciones basadas principalmente en la estética. La cualidad del ghetto que salta a la vista es la incapacidad de crear cualquier dinámica social, o incidir en las ya existentes. Sin embargo, al crear una apariencia espectacular de "movimiento", el ghetto impide la formación de un movimiento real, atrapando y anulando el potencial de muchas personas y de momentos/fragmentos de intervención política verdadera. El ghetto no se puede entender limitadamente como una lista concreta de grupos e individuos. Es más que eso: es una dinámica que fluctúa, que a veces se expande y otras retrocede. Es una red de relaciones y actitudes móviles, es decir, en eterno movimiento hacia ningún sitio.Nuestras palabras serán duras, pues si no tenemos nada contra nadie en particular, tenemos todo contra todos en conjunto, mientras ese conjunto no se dibuje de otra manera. No es que seamos más listos que nadie: cuanto atacamos lo hemos vivido y reproducido exactamente igual que cualquiera. Por ello sabemos bien de lo que hablamos. Es sólo que nuestra paciencia tiene un límite, y ha sido ampliamente rebasado.Una última aclaración: por comodidad empleamos el masculino genérico. No por ello está en nuestro ánimo excluir a las mujeres, que no se libran de nuestra crítica..: la ausencia de una tradición de lucha. comentarios sobre la historia de granada :.Granada es una ciudad de servicios y un centro administrativo, nunca ha tenido un peso industrial, y por ello ha carecido de un movimiento obrero fuerte. Aún así en los años 30 hubo, como en el resto del país, una exasperada agitación social, pero hoy de aquel pasado no quedan vestigios. Nadie recuerda el asalto e incendio del abominable diario IDEAL y del teatro Isabel la Católica, ni ningún otro episodio de los muchos que tuvo entonces la lucha de clases. Son muy pocos los que saben que el actual parque temático del Albaicín fue antaño un orgulloso barrio proletario, cuyas iglesias ardían periódicamente, y que fue el único en resistir durante días al levantamiento fascista y militar. Hoy, si se recuerda aquello, se dice que resistieron porque eran "republicanos", lo que quiere decir que eran "demócratas" como los de ahora pero un poco más exaltados, y probablemente votantes del PSOE. Nadie se atreverá a decir con todas las letras lo que eran muchos de aquellos hombres y mujeres: revolucionarios, simplemente. Nadie cometerá tampoco la incorrección política de recordar a todos los maquis que en la postguerra más negra lucharon por mantener viva la llama en esta ciudad y su provincia, pagando casi siempre con la vida.No es suficiente matar a las personas, a menudo es preciso borrar también su memoria, porque sin memoria no hay tradición de lucha. Cuando hablamos de una ciudad sin tradición de lucha, no estamos hablando de la ausencia de un especial estado de ánimo: como si las revueltas las inspirasen las musas, y esas musas se hubieran olvidado de nosotros. Estamos hablando de la inexistencia, debida a factores bien concretos, de un tejido social combativo, capaz de establecer una continuidad -por débil y precaria que sea- entre sucesivas fases históricas y las luchas que las acompañan, y sobre todo de transmitir la memoria y la experiencia colectivas.Ese tejido existió en Granada, pero fue exterminado, en el sentido literal del término. Se diría que aquí sólo fusilaron a García Lorca, cuando fue sólo uno más entre miles de personas, la mayoría bastante más comprometidas y luchadoras que él. Hasta cuando se han decidido a celebrar oficialmente al poeta ("año Lorca", 1997-1998) lo han hecho conmemorando su nacimiento, y no su muerte, que se produjo sin duda en circunstancias demasiado incómodas para tenerlas en cuenta en los tiempos que corren (como nota al margen, diremos que tampoco se acordó nadie de la condición de homosexual de Lorca). Los herederos políticos de sus asesinos estuvieron en primera fila en todos los actos del aniversario, y aún se permitieron, mientras controlaban el ayuntamiento, eliminar del cementerio municipal la tapia de los fusilamientos, llena aún de agujeros de bala. Remataban así la limpieza a fondo iniciada el 18 de julio de 1936.Las luchas de los años 60 y 70 fueron, en Granada y en toda España, una feroz ofensiva contra la miseria moral y material de la dictadura, y en gran medida contra su prolongación bajo formas "democráticas". Pero su recuperación para la imaginería democrática ha sido igualmente brutal: ahora resulta que aquí todo el mundo luchaba por la democracia, es decir, por lo que a fecha de hoy se entiende por democracia. Derrotados aquellos movimientos al final de los 70, y promocionados muchos de sus dirigentes a gestores del sistema en la nueva etapa, es posible tergiversar fácilmente el sentido de sus luchas y afirmar que, de hecho, vencieron. Así, en el monumento levantado después de tantos años a los albañiles asesinados en Granada en 1970, es bien visible la palabra sagrada. Ya sabéis cuál.Son sólo formas particulares que adquieren en Granada la amnesia y el ocultamiento generalizados. Cuando los desposeídos no somos capaces de guardar nuestra memoria y afirmar su verdad, ocurre que la memoria oficial -la de los vencedores- ocupa todo el campo. Esa memoria se caracteriza por el falseamiento, y muy especialmente por la negación y el ocultamiento sistemático del conflicto. Es una historia edulcorada, que pretende hacer creer que la paz social es algo así como un estado natural, y no el resultado momentáneo de una larga serie de batallas, que unos pocos han ganado y muchos hemos perdido.En realidad, esa historia oficial no es más que el vacío que deja la memoria colectiva. Esa amnesia general, concretada en la ausencia de una tradición de lucha, es la primera condición que permite la constitución del ghetto. Sólo puede ser derribada por una dinámica real de lucha, y como es evidente no es el caso..: el estudio os hará libres :.Granada es una ciudad inmóvil: una capital de provincias aburrida, beata y firmemente reaccionaria. Sobre esta realidad de fondo, la coincidencia de varios aparatos culturales y sobre todo la Universidad proyectan un espejismo, una apariencia de ciudad joven, dinámica e incluso bohemia. Esa burbuja universitaria es autosuficiente, y jamás se toca con la Granada profunda. En la burbuja, los estudiantes configuran un mundo propio, mundo aparte donde los haya. En este mundo es donde el ghetto tiene su hueco. Es, literalmente, un ghetto dentro de un ghetto.Cualquier joven que llegue a la Universidad de Granada con unas mínimas inquietudes se verá fuertemente atraído por el ghetto. Y ello porque le ofrece la posibilidad de "hacer algo" y dar salida a esas inquietudes, y a la vez una cierta cantidad de gente con la que poder relacionarse a diversos niveles: de amistad, sexual, lúdico, etc... algo fundamental en una ciudad que desconoces. Esta naturaleza de "club social" es fundamental en el ghetto, pero queda en segundo plano por las apariencias que despliega el activismo. Además, al venir por lo general de pueblos y ciudades más pequeñas que son otras tantas balsas de aceite, a muchos de los recién llegados les parece que en Granada existe un gran movimiento, o por lo menos un "movimiento" digno de tal nombre.Ciertamente, en el ghetto no sólo hay estudiantes, pero ellos son uno de los factores determinantes del mismo, porque le dan carta de naturaleza como esfera separada y aislada del conjunto social. Condicionados por circunstancias que repasaremos a continuación, condicionan a su vez la dinámica entera del antagonismo político en Granada, dinámica a la que se pliegan personas en otras circunstancias vitales (trabajo/paro u otras). De todas formas, vamos a señalar que la mayoría de la gente que empieza a currar y se aparta del ámbito universitario, se aparta también radicalmente del ghetto. A menudo esto se justifica por la falta de tiempo y el cansancio, y estos juegan su papel, pero nosotros pensamos más bien en una reacción lógica al verse catapultados a una realidad distinta a la Universidad. Una realidad bastante más cruda y ajena por completo a los discursos del ghetto, totalmente inoperantes fuera de la disneylandia universitaria.¿Qué define a un estudiante? Más o menos esto: "El estudiante es un ser dividido entre un estatuto presente y un estatuto futuro netamente separados, y cuyo límite va a ser mecánicamente traspasado. Su conciencia esquizofrénica le permite aislarse en una "sociedad de iniciación" (...) Ante el carácter miserable, fácil de presentir, de este futuro más o menos próximo que lo "resarcirá" de la vergonzosa miseria del presente, el estudiante prefiere volverse hacia su presente y decorarlo con encantos ilusorios. La misma compensación es demasiado lamentable como para que atraiga; los días que sigan no serán alegres y, fatalmente, se sumergirán en la mediocridad. Por ello se refugia en un presente vivido irrealmente" (Mustafa Khayati, "Sobre la miseria en la vida estudiantil", 1967). Estas palabras siguen hoy vigentes. El estudiante vive en una separación completa del "mundo real": su mundo es irreal desde un principio, porque está formado íntegramente por otros estudiantes, que reproducen hasta el infinito esa "sociedad de iniciación" gobernada por reglas propias. Esa separación se ve reforzada, en una ciudad como Granada, por la omnipresencia de la burbuja universitaria, que configura prácticamente dos quintas partes de la población.Su apreciación irreal de las cosas y la aparente permisividad en la que vive, convierte a todo estudiante con un vago sentimiento de rebeldía en receptor ideal de cualquier ideología política que esté envuelta en un halo de romanticismo, generosidad y "lucha", por mínima que sea su elaboración y su contrastación con la realidad social. Todo ese idealismo estudiantil carece en Granada, como hemos visto, de una tradición de lucha con la que poder confluir, que le transmita los ritmos y el "mapa" de la ciudad, y lo integre en ellos. Así las cosas, queda aislado en la esfera universitaria, condenado a girar eternamente sobre sí mismo sin ningún punto sólido de referencia.El carácter universitario del ghetto no deja de retroalimentarse. Son todas las dependencias de la Universidad y sus múltiples prolongaciones en forma de bar los escaparates privilegiados de su propaganda, junto con el centro de la ciudad, escenario principal de la vida social del estudiante. Esta focalización de la actividad en el ámbito universitario se debe, más que a la comodidad de los militantes, a la certeza interiorizada de que sólo ahí está su público.Llegados a este punto, alguno podría pensar que nos guía un desprecio completo hacia el estudiante como tal. Ese desprecio se ha dado a veces en el ghetto desde una idealización típicamente intelectual del trabajo y del trabajador manuales, heredada de la vieja política. Era por tanto, en el límite del absurdo, un autodesprecio que no podía sino incrementar la esquizofrenia de algunos militantes. Estas formas de pensar a nosotros ya nos dan risa. Aquí estamos simplemente describiendo, con toda la precisión que podemos, las circunstancias del estudiante, y si son tan patéticas no es precisamente por culpa nuestra. Somos conscientes de que cualquier subversión general en/de la ciudad de Granada pasa necesariamente por la figura del estudiante, entre otras. Pero para ello es de todo punto imprescindible que los estudiantes asuman de una vez cuál es su condición, y dejen de aceptar el rol de redentores del resto de la humanidad que el ghetto les ofrece bajo diversas fórmulas.¿Cuál es la "condición" del estudiante? Es tan sólo la alienación que domina su vida de manera completa, sin ser más que otra forma particular de las muchas que adquiere la alienación generalizada. Esa alienación comienza en la sujeción económica familiar, al margen de todas las ilusiones que el estudiante quiera hacerse sobre su independencia. Se concentra en su sometimiento a todos los enajenantes mecanismos y rituales académicos, de los cuales el más alienante -por cuanto memorizar un texto para olvidarlo poco después tiene muy poco que ver con un aprendizaje real- y a la vez el más escandaloso -por cuanto en él el carácter autoritario, represivo y jerarquizador de la enseñanza se presenta ya sin velos- es el examen. Culmina su alienación en el consumo compulsivo de cualquier droga que se tercie, y en la diversión masificada en los bares o en la calle. En este sentido, algo tan absurdo como el botellón no es más que una manifestación no reglamentada -y por tanto sorprendente para los bienpensantes- del absurdo general de la vida estudiantil, y como tal es refractaria a cualquier intento de racionalización, e indestructible para los resortes de represión/integración convencionales.Precariamente puesto a salvo de la autoridad paterna, por el expediente del alejamiento geográfico, el estudiante pasa a someterse a otra autoridad más abstracta pero igual de absoluta: la del profesor. En manos de éste está el futuro académico, que algunos aún identifican con el futuro a secas, y su autoridad en clase llega a adquirir una cualidad casi metafísica... Quien haya cursado cualquier carrera nos entenderá. A veces, por someterse, el estudiante puede llegar a someterse incluso a su casero, que le impone humillantes y pintorescas muestras de vasallaje. La vida del estudiante, en fin, está llena de detalles sórdidos: desde el hacinamiento en el autobús hasta el alcohol de garrafón que le venden por doquier, pasando por la suciedad que invade el piso al esfumarse la figura materna...Todo esto es alienación, o miseria si se quiere, y no tanto material -que a menudo también lo es- como moral. Jamás es atacada por los pseudoagitadores burocráticos de la Universidad (llámense CUDE, Sindicato de Estudiantes o lo que haga falta). No es atacada, entre otras cosas, porque no es percibida en la hegemonía de la falsa conciencia, si no es como un sentimiento individual de malestar. Ni siquiera los sufridos estudiantes del ghetto la perciben colectivamente, ocupados como están en asaltar las estrellas y recrearse en la contemplación de su propia radicalidad. Y como no perciben su alienación como el problema colectivo que es, la toleran.La alienación estudiantil, por tanto, tiene rasgos específicos. Pero un rasgo específico del estudiante es también su asombrosa capacidad para evadirse de ella, como supo ver Khayati. En este punto hay que empezar a hablar de la estética..: objetos que sirven para ser contemplados. la estética es el ghetto :.Esa evasión de los estudiantes adquiere a veces formas más refinadas que la de la simple borrachera (aún así, la forma más ampliamente practicada). Puede pasar por la adopción de un rol determinado en el marco de la "sociedad de iniciación" estudiantil , una falsa identidad que tiene algo de autoafirmación adolescente y que se proyecta al exterior, : el bohemio, el artista -es digno de ver cómo florecen y se marchitan los artistas en esta ciudad-, el marginal, el radical, etc. Esas identidades, extendidas a un número mayor o menor de gente, acaban constituyendo círculos cerrados, y el ingreso en esos círculos pasa necesariamente por la asunción de las convenciones que los regulan. Para entrar en unos hay que escribir poesía, en otros hay que disfrazarse de carrilano, y así sucesivamente. Una serie de apariencias, en resumen. Todos esos círculos tienen, además, espacios de reunión muy concretos, que sirven como reclamo, punto de visibilización y elemento aglutinadorTodos esos círculos son pequeños ghettos, de los cuales nuestro ghetto es uno más, pero portador -sólo él- de una contradicción: formalmente no aspira a separarse del resto de la realidad social, sino a transformarla. Toda su base, su estructura, sus condiciones de existencia, le llevan a aislarse en sí mismo; pero toda(s) su(s) ideología(s) está(n) supuestamente orientada(s) a una intervención social general. El resultado sólo puede ser la esquizofrenia, y sobre esto volveremos más adelante.Lo que nos interesa ahora son las convenciones que rigen el ghetto político. Lo político, al no estar ligado a una confrontación real con lo existente, se diluye en un montón de poses y actitudes superficiales y, sobre todo, fuertemente autorreferenciales. Formas concretas de hablar, vestir, divertirse... cuya aceptación suele ser requisito previo para ingresar en el ghetto, para ser aceptado y reconocido en su seno. No se trata de ser radical -cosa harto difícil, puesto que sólo se puede ser radical en la práctica- ni de estar fuera de la sociedad -cosa sencillamente imposible-, sino de aparentarlo.En la vestimenta, por ejemplo, encontramos diferentes tendencias que a veces se superponen, pero que tienen en común un carácter deliberadamente "marginal" (en el sentido de minoritario) y con las que ingenuamente se pretende exteriorizar un supuesto rechazo de las convenciones sociales imperantes, ignorando deliberadamente que hace ya tiempo que el sistema aprendió a neutralizar cualquier ataque estético. Todas estas tendencias -desde el estudiado desaliño hasta formas atenuadas de uniformización- coinciden y se articulan en un mismo punto: la ostentación de lemas, símbolos e imágenes de indudable tono "radical". Y, huelga decirlo, autorreferencial, por cuanto al común de los mortales tales iconos les suenan a chino mandarín, o en el mejor de los casos a ecos de una guerra muy lejana. No obstante, cumplen a la perfección su función real, que no es propagandística, sino consiste en separar y diferenciar -aislar, en definitiva- al integrante del ghetto, y reforzarlo como objeto que sirve para ser contemplado, y no como sujeto con el que se puede establecer una comunicación. Por lo demás, estos aspectos indumentarios están sujetos a modas, como ocurre en cualquier otro ámbito social. De hecho, aunque el ghetto está cerrado sobre sí mismo, lo atraviesan las mismas modas y tendencias que al cuerpo social en su conjunto. Si "afuera", por ejemplo, se extiende el consumo de pastillas y cocaína, éstas se harán invariablemente presentes en cualquiera de los saraos -fiestas, conciertos...- organizados en aras de la causa justa de turno. Por decirlo de algún modo, las puertas del ghetto no pueden abrirse hacia fuera, pero se abren fácilmente hacia dentro.Para quienes buscan esta apariencia física diferenciada como prolongación de un determinado estado de conciencia política, se trata esencialmente de reafirmar en la superficie unos principios supuestamente interiorizados, y que por lo tanto deberían plasmarse en una práctica cotidiana. Pero, como veremos, es imposible que se plasmen en una práctica que transforme nuestras vidas, y por eso mismo necesitan imponerse con fuerza en lo visual, en una suerte de eterna maniobra de distracción. El gregarismo del ghetto, exactamente igual de conformista que el del botellón o el de los boy-scouts, exige esa identificación visual inmediata con el clan, y tenderá a castigar sutilmente, bajo la forma de bromas continuas o (con más frecuencia) de una mayor dificultad para relacionarse, a aquellos que se resistan a asumirla. Queda claro que respetamos el derecho de cada cual a vestir como le d´r la gana, pero nos rebelamos contra la pretensión de darle a ese gesto, de forma consciente o inconsciente, una trascendencia que no tiene.Todos estos elementos estéticos se han desarrollado en un segundo plano dentro de un antagonismo político cada vez más desligado de una dinámica real de lucha. Terminan por ser hegemónicos cuando esa desvinculación se hace total al hilo de ciertas transformaciones históricas. Se apoderan entonces del antagonismo político, ya vacío de contenido, y lo hacen derivar definitivamente en ghetto. A partir de ese punto sin retorno, los elementos estéticos inician una carrera independiente y solitaria, evolucionando por sí mismos en función de las misteriosas reglas de la moda y escudándose en discursos casi siempre muertos o vacíos.Este proceso ha seguido ritmos distintos allá donde se ha producido. Un hito general es, sin duda, el triunfo del "sí" en el referéndum sobre la OTAN, a partir del cual toda una izquierda pretendidamente revolucionaria, ya muy debilitada por el "happy end" de la Transacción, ve hundirse su última tabla de salvación e inicia un declive definitivo hacia la marginación y el aislamiento totales (si bien se trata de un espectro bastante más amplio, deberíamos citar las emblemáticas siglas del Movimiento Comunista y la Liga Comunista Revolucionaria). Aquel amplio movimiento tuvo sin embargo una importante prolongación en la estrategia antimilitarista de la Insumisión. De hecho, en el caso de Granada, el punto sin retorno que señala el inicio del reinado sin trabas de la estética es la desintegración del movimiento antimilitarista (formado aquí por MOC, CAMPI y Plataforma Por la Insumisión) en los años 96-97. Si bien esta desintegración vino dada a nivel general por la dificultad de la desobediencia civil a la hora de afrontar un ejército profesional, en Granada coincidió ya con el fin de un típico "ciclo ghetto" y con la existencia en su seno de un fortísimo elemento estético que pugnaba por imponerse (¿os suena el "buen rollo"?). Con aquella forma de lucha, por débil que fuera, desaparece la última dinámica de enfrentamiento real, objetivo, con las instituciones.La estética en sentido amplio (ropa, música, lenguaje, convenciones en las relaciones personales...)lo es todo en el ghetto: es el ghetto mismo. Es su reclamo principal, el factor de atracción que funciona con mayor fuerza, muy por encima del discurso político. Exige a sus integrantes una serie de rasgos determinados, de los cuales el primero es la juventud. Su efecto inmediato es asociar cualquier voluntad de transformación social a la juventud como estado fugaz y transitorio, y a un aparato estético completo que mucha gente no estará dispuesta a asumir debido a su edad, al contexto social en que se mueve o sencillamente a sus gustos. Esto permite además que los medios identifiquen toda clase de iniciativas antagonistas con sujetos ficticios claramente disociables del conjunto social como "tribus urbanas", "okupas", etc. Cualquier potencial de verdadero antagonismo que pueda gestarse dentro del ghetto se verá frenado por esta barrera que truncará su desarrollo. Por lo demás, es evidente que la militancia en cualquier grupo es vivida generalmente como participación estética, jamás asociada a una opción vital y ética..: la ideología como espejismo :.A estas alturas, está claro que el ghetto es una especie de ectoplasma, perteneciente al campo de la "acción", en la medida en que sus integrantes lo construyen en la práctica al establecer entre sí una serie de relaciones. Aunque estas relaciones se basan en un juego completo de apariencias, no podemos olvidar que están condicionadas por una serie de discursos políticos. Estos discursos dan lugar a la formación de distintos grupos, integrados por los partidarios de tal o cual opción, que a fin de cuentas son siempre la misma: la del ghetto. Los grupos adquieren diversas formas y grados de organización, desde el simple colectivo nucleado en torno a una asamblea periódica hasta fórmulas más estructuradas que agrupan a una mayor cantidad de gente o se articulan con grupos similares en otros territorios. Las actividades de estos grupos, a su vez, regulan la vida colectiva del ghetto.Al abordar el análisis de los grupos, hay que atender a varios aspectos que se relacionan estrechamente pero se pueden diferenciar sin grandes complicaciones: la ideología que los sustenta; una mecánica interna que podríamos llamar "privada"; su actuación pública y un grado intermedio entre ambas que se corresponde a las relaciones entre los grupos dentro del ghetto. Empezaremos por el nivel más abstracto, el de la ideología.Ya se ha dicho que la militancia es vivida generalmente como participación estética, casi nunca política. Es difícil que sea vivida como participación política porque el ghetto carece de cualquier proyecto político, entendido aquí como orientación en el marco del conflicto, y no como verdad revelada que contiene la promesa de un futuro resplandeciente. Dispone tan sólo de algunos discursos ideológicos bastante burdos, pero perfectamente acabados y autosuficientes -puesto que se agotan en sí mismos-, que sólo pueden ser aceptados con fe religiosa bajo el aspecto de ideología, o rechazados en bloque.¿Por qué empleamos despectivamente el término "ideología", y por qué las despreciamos todas soberanamente? Una ideología es una visión idealizada del mundo, completamente separada de la experiencia cotidiana y vital de quien la sustenta, en la cual nada indica que aquella pueda realizarse. Quien abraza una ideología verá como entre esa "verdad" teórica y su experiencia directa surgen continuos roces y desajustes, pero los obviará como quien rehuye afrontar un problema desagradable: el problema ineludible de realizar la teoría. La reacción típica será volverse aún con mayor énfasis hacia la ideología consoladora, luz entre tinieblas, dando lugar a un grado mayor o menor de dogmatismo. A esta continua huída hacia delante, esta actitud de desterrar de forma automática e inconsciente los aspectos conflictivos a un segundo o tercer plano, para refugiarse en lo abstracto, la llamaremos falsa conciencia. No sabemos si empleamos bien el término situacionista.Cualquier ideología adquirida exige un auténtico despliegue de activismo. "Activismo" es también para nosotros un término negativo. El activismo surge cuando en la ausencia de proyecto los medios se convierten en fines per se. La actividad queda vacía de sentido y contenido. El activismo no contempla los efectos posibles de la actividad -pues sabe que serán nulos-, ni sabe valorar ésta en el marco de una relación dialéctica entre la acción, su contenido, su emisor, su receptor y el contexto que los contiene a todos. En resumen, no atiende bien ni mal al aspecto cualitativo de la actividad, sino únicamente al cuantitativo: cuanta más mejor. El activismo deviene en el único discurso realmente operativo del ghetto, puesto que es el único que los grupos pueden aplicar en la práctica. Es su único proyecto. Por eso se convierte en la ideología superior que unifica a todas las ideologías del ghetto y al ghetto mismo: todos sus -ismos confluyen y se reconocen en el activismo..: relaciones dentro de los grupos :.En otro punto nos extenderemos sobre las actividades del ghetto. Vamos a entrar ahora en el análisis de los grupos en su nivel concreto más bajo: el de su mecánica interna. La ideología de los grupos no se puede entender simplemente como la adscripción a un -ismo determinado. Si los hay que se presentan como comunistas, anarquistas o nacionalistas químicamente puros, otras ideologías del ghetto quedan sólo vagamente definidas, lo justo para dar pie a la formación de un grupo. Quien entra en el grupo asume formalmente su credo, que no por primario es menos indiscutible. A partir de ahí, con tal de permanecer dentro del grupo y del ambiente, reprimirá cualquier duda y se convencerá a sí mismo para comulgar con las ruedas de molino de sus postulados: falsa conciencia. La incapacidad manifiesta para incidir en lo social es soslayada por un triple mecanismo: culpar a diversos "monstruos" externos (los Medios, la Represión, etc); considerar que la gente está alienada-engañada-adormecida-etc (o sea, que la gente es tonta); y lanzarse a una espiral de activismo lo más intensa posible. Puesto que el ghetto prácticamente desconoce el conflicto, no sabe que éste -así agrupe a decenas o a miles de personas- es vivido en términos cualitativos y no cuantitativos: como espiral dialéctica, y no como acumulación lineal de cada-vez-más-gente. Su imagen ideal de "movimiento" es aquel que agrupa a mucha gente sobre las ideologías que habitan en su seno, pero no sabe imaginar dicho "movimiento" como práctica subversiva. Entiende el movimiento como reproducción extensiva, en lo social, de sus convenciones estéticas.Por tanto los grupos justifican su existencia, dedicada al mantenimiento del ambiente, por la lucha en pos de la realización de tal o cual ideología. Dicha ideología, además de ser mito fundacional del grupo, se convierte en factor limitador de su práctica al obligarla a encajar en unos esquemas dogmáticos bastante rígidos, y por supuesto estériles. Unos tienen como referente a un proletariado decimonónico hoy finiquitado -en este caso, la ideología es el fósil que ha dejado el reflujo de las masivas luchas del pasado-, otros a un pueblo andaluz supuestamente oprimido por el simple hecho de ser andaluz, otros la "liberación de espacios" (?), otros la "antiglobalización" (??), y así sucesivamente. Son incapaces de profundizar en el análisis y la teoría, porque las categorías que emplean son completamente inoperantes en ese nivel, y de ahí la pobreza de su discurso, que se limita por lo general a una serie de frases hechas y palabras-fetiche. Los grupos jamás dejan de dar palos de ciego, porque ninguna de las abstracciones mencionadas existe, pero la ideología les obliga a orientar su práctica en función de ellas. Privada esa práctica de cualquier base real, se convierte en simple activismo: la repetición ad nauseam de un discurso vacío, con el soporte de una serie de actos ritualizados que analizaremos. Esos actos permiten el mantenimiento del ghetto, y son a la vez sus gestos públicos. Dentro del grupo, militancia es activismo, y éste es vivido de forma diferente por dos clases de militante que describiremos como dos tipos "puros", pero entre los cuales se da en la práctica una gradación: central y periférico.Para el periférico la militancia es ante todo la participación estética de la que hablábamos más arriba. Por ello se siente realizado con la ostentación sobre su cuerpo de los signos visuales del ghetto, con la asistencia frecuente a sus actos gregarios y con la obtención de la etiqueta del grupo en el que ha entrado. Entiende, a menudo con sinceridad -casi diríamos que con lucidez-, que la lucha se agota en estos aspectos que aseguran la pertenencia al ambiente y el acceso a las gratificaciones que éste proporciona. Así, da sólo una importancia secundaria a las pesadas obligaciones del activismo. En el ritual de la asamblea, es decir, en el momento en que es públicamente reconocido y visualizado con más fuerza (pues al tomar la palabra concentra momentáneamente la atención), opinará sobre cualquier cosa y fácilmente asumirá responsabilidades. De esta manera afirma su identidad como integrante del grupo y del ghetto. Pero a la hora de llevar a la práctica el compromiso adquirido es muy probable que se olvide, o se quite el muerto de encima de la forma más rápida y menos cuidadosa posible, o que lo rechace por completo. Dejar colgados a los demás integrantes del grupo no le supone un gran problema, puesto que él sólo se mueve cuando le apetece: el activismo es un hobby como otro cualquiera, en el que no tiene nada que ganar ni que perder. En el momento en que ese pasatiempo le aburre definitivamente, momento que llega con el más mínimo cambio vital (acabar la carrera, empezar a trabajar, tomar pareja, cambiar de amigos, etc), lo abandona sin mayores complicaciones. Este abandono puede producirse de forma brusca o gradual. Además, a menudo se siente intimidado por los militantes centrales, y ello le impide asumir plenamente su responsabilidad.El otro tipo de militante, al que denominamos "central", es diametralmente opuesto. A simple vista se caracteriza por una convicción ideológica mucho más fuerte e interiorizada que la del periférico, que le lleva a priorizar el trabajo político por encima del simple "dejarse ver" que motiva a aquel. Sin embargo, observado bajo el microscopio, su caso adquiere tintes más oscuros. Si para el militante periférico el activismo es participación estética, para el central es lisa y llanamente una compulsión. El activismo se convierte en motivo central de su vida, y la identidad política en su única identidad. Se encubre así un vacío íntimamente sentido, o se efectúa una fuga de problemas personales que no se quiere afrontar, o ambas cosas a la vez. El militante central es básicamente un adicto a la militancia, como hay adictos al juego o al trabajo. Sufre un complejo de responsabilidad que convierte en obsesión permanente el que los actos del grupo salgan bien -es decir, como él considera que deben salir-, que el grupo crezca numéricamente, que su propaganda se haga visible, etcétera. Frente a todos los demás encarna el rol narcisista del militante responsable y agobiado, puntal del grupo, que siempre está en todas partes, haciéndolo todo. La vida política del militante central siempre es más larga que la del periférico, puesto que para él la ausencia del activismo puede fácilmente descubrir aquello que oculta: la nada o cualquier clase de pesadilla privada. Su abandono puede darse por diversos factores, generalmente de forma muy brusca (el clásico "queme"), e incluso dar lugar finalmente a la negación radical de todo lo afirmado en la etapa activista. Para el militante central, este abandono es vivido como un conflicto personal, doloroso en mayor o menor grado, ya que le obliga a enfrentarse a sí mismo y emprender una trabajosa reconstrucción de su identidad.Ambos extremos existen y son aberrantes. Pero repetimos que se trata de tipos "puros" y que ambas orientaciones -militancia como participación estética o como compulsión- son matizables y pueden darse mezcladas, en proporción e intensidad variables, en un mismo individuo. Tal como la hemos desarrollado hasta ahora, esta división funciona en un plano individual, es decir, atiende a cómo vive interiormente cada uno su "vida política". Establecido esto, cabe preguntarse de qué manera se trasladan esas actitudes al conjunto del grupo.Si hablamos de militantes "centrales" y "periféricos" es, obviamente, porque en todo grupo existe un centro y una periferia en cuanto a la distribución de la capacidad de decisión. Todo grupo, por informal que se quiera, tiene al menos una estructura básica: la de dos círculos concéntricos. En el círculo central podemos ubicar al o los militantes centrales, que ejercen un liderazgo de facto sobre los que se encuentran en el círculo externo. En algunos grupos autoritarios que forman o han formado parte del ghetto, ese liderazgo viene sancionado por estatutos e ideología -con base casi siempre en la odiosa concepción leninista del "partido"-, y por lo tanto tiene un carácter formal. Sin embargo, la inmensa mayoría de los grupos del ghetto se pretenden antijerárquicos, y por ello en su seno los liderazgos son informales. El liderazgo informal es un tema tabú en el grupo, o bien se acepta con tal naturalidad que es invisibilizado: es tan evidente que a nadie se le ocurre cuestionárselo, así como en el cuento de Poe el mejor escondrijo para la carta robada es el lugar más descaradamente visible. Sin el liderazgo informal que lo dinamiza el grupo no podría sobrevivir, y por ello es tolerado y encubierto. Los militantes nuevos que van entrando, careciendo por lo general de experiencia política, lo toman por el funcionamiento natural del grupo y contribuyen así a perpetuarlo.El liderazgo informal es ejercido generalmente por militantes centrales que a ojos de los demás son personas "carismáticas". Este carisma puede cifrarse en una serie de atributos muy concretos: capacidad de hablar en público, dedicación, identificación total con el grupo... Se tiende a considerar tales atributos como rasgos personales, específicos, de un militante determinado. Rasgos concretos de su carácter que él ha decidido aplicar a la actividad política y que le han conducido a ocupar esa posición central. Esta creencia encubre la justificación del liderazgo. En realidad esos atributos no tienen una existencia previa a la vida política del líder: son adquiridos durante ella. Empujado por la compulsión de la militancia, acaba irremediablemente convertido en un militante experto. Desarrolla unos rasgos que acaban siendo mitificados como elementos de carisma y atributos del militante modélico, perpetuando así el liderazgo informal.A esta situación se llega por un mecanismo bastante perverso. Viene a resumirse en que el militante central, en virtud de su complejo de responsabilidad, asume múltiples tareas, sobrecargándose a veces de trabajo hasta extremos irracionales. Va concentrando en sus manos todos los resortes de la gestión del grupo: desde el uso de los medios técnicos hasta los más diversos contactos, pasando por las sutilezas ideológicas de su discurso. Todo ello va convirtiéndose en un saber esotérico que tiende a compartir cada vez menos con los demás. Por ello, cada vez son más las tareas que sólo el militante central puede resolver, llegando a darse el caso de que los demás no tienen nada que hacer, porque él lo hace todo. Su voz es la única autorizada, puesto que es el único que sabe realmente de lo que se está hablando. Interiormente, teme que los demás hagan las cosas, pues no sabrían hacerlas bien. Y si el líder tiende a acaparar todo el trabajo para satisfacer su compulsión, el resto de los militantes tienden a delegar cómodamente en él, y son perfectamente incapaces de actuar y decidir por sí mismos. No se les pasa por la cabeza "usurpar" las funciones del dirigente, y si se les pasa suelen ser rápidamente desalentados. Si el rol oficial de los militantes periféricos es el de participantes en el grupo, el que juegan realmente y que realmente les gratifica es el de espectadores que son a la vez elementos del decorado. Sólo participan efectivamente en el despliegue de apariencias que domina las relaciones dentro del ghetto: de ahí que vivan la militancia como participación estética.El funcionamiento del grupo está atravesado por este problema del liderazgo y por otro no menos grave: la frustración que provoca el constatar, día tras día, que la práctica desarrollada tiene una nula incidencia social, y que el discurso no tiene la más mínima conexión con la realidad social. Más aún, la realidad misma del grupo muchas veces no tiene la más mínima correspondencia con sus posiciones teóricas. En este sentido no sería difícil rastrear, en la historia del ghetto, sindicatos sin actividad sindical, grupos obreristas formados íntegramente por estudiantes; grupos anarquistas de afinidad con fuertes liderazgos y/o nula afinidad en su seno; grupos nacionalistas andaluces acomplejados por la evidencia de que aquí (con todos los matices que se quiera) se habla exactamente el mismo idioma que en Madrid; casas okupadas que quisieron ser "centros sociales" y han terminado siendo salas de fiestas; y cosas similares. Y de manera más general, grupos con unos discursos tan vagos, errados o superficiales que jamás encontraron ninguna aplicación práctica, más allá de la simple propaganda que se justificaba por sí misma y que justificaba la existencia del grupo.Todos los grupos viven en esta contradicción, y todos se dedican con ahínco a ignorarla, desarrollando su actividad en un círculo vicioso de autoafirmación. Ello da lugar a un estado permanente de esquizofrenia: una escisión entre lo que ven realmente los miembros del grupo y lo que quieren ver; entre lo que son realmente y lo que fingen ser; entre lo que se dice y lo que se hace, en definitiva. Esta situación llevaría al grupo -y por extensión al ghetto- a una crisis terminal inmediata, si no fuera por el mecanismo ya analizado de la falsa conciencia. Éste permite, generalmente, salvar las apariencias y seguir como si nada. Hace posible que muchos sigan indefinidamente recreándose en sí mismos, fingiéndose "en lucha" y sin cuestionarse nada. Algunos, como mucho, harán débiles esfuerzos por extender su propaganda a barrios más "populares" que "estudiantiles" como el Zaidín, la Chana o el Polígono de Cartuja, donde encontrarán invariablemente que la gente -vaga categoría aplicada a toda la población externa y ajena al ghetto- no los entiende o pasa de ellos.Aún así, todo grupo se ha visto o se verá en algún momento obligado a enfrentarse a su miserable realidad. No queda entonces más remedio que emprender esa tarea de titanes, último recurso donde los haya: la autocrítica. Para que se llegue a este punto suele ser necesario un grado de frustración colectiva bastante alto. Cuando un grupo hace consciente la esquizofrenia en la que vive y se decide finalmente a abordar el problema, se cuestiona invariablemente su práctica, pero jamás su discurso ni mucho menos aún su existencia. De hecho, el mayor peligro de la autocrítica, en todo momento y lugar, es precisamente éste: que puede llevarse en última instancia hasta la autodisolución. Rota la convención que prohíbe exteriorizar la propia frustración, tienen lugar auténticas terapias de grupo que sirven más que nada de catarsis, y que nunca llevan hasta el final la racionalización del problema: nunca llegan a revelar la existencia del ghetto, ni la imperiosa necesidad de su liquidación. Se hace una autocrítica parcial y se reorienta la práctica sobre las mismas bases -ideología, búsqueda del crecimiento cuantitativo, etcétera- sin tocar jamás el problema de fondo, que subsiste y se perpetúa. Tales autocríticas no son sino reconstituciones de la falsa conciencia, abolida por un instante para volver a levantarse con mayor ímpetu. Ese cuestionamiento radical no se hace jamás porque se carece de herramientas teóricas para efectuarlo, y porque los árboles no dejan ver el bosque: el ghetto sólo es visible a priori desde fuera, jamás desde dentro..: relaciones entre los grupos :.Los grupos pueden tener ideologías bastante diferentes y hasta opuestas, que sólo coinciden vagamente en algunos puntos. Pero como el ghetto consiste básicamente en gregarismo constituido en torno a unas convenciones estéticas, se pueden relacionar fluidamente mientras las relaciones personales entre miembros de grupos distintos sean buenas. Si por el contrario son malas, no faltarán argumentos ideológicos para la descalificación mutua. La tónica dominante, y no por casualidad, es el "buen rollo" entre los grupos: cada uno puede sostener su ideología y no chocar jamás con los demás, porque al fin y al cabo todo es una representación y no hay nada en juego. En el mundo platónico de las ideas hay sitio para todas las ideas.Ese "buen rollo" aparente es necesario para la realización de los actos colectivos que regulan la vida del ghetto, actos que por su carácter ritual y por desarrollarse en la burbuja universitaria no tienen ninguna consecuencia real, y por tanto son un decorado idóneo para escenificar la unidad. La unidad es uno de los grandes mitos del ghetto. Convirtiendo en dogma el axioma de que "la unidad hace la fuerza" se ha llegado a constituir en más de una cabeza un auténtico sectarismo antisectario, que conduce a tachar a bocajarro de "sectario" a cualquier grupo que se cuestione la necesidad o la conveniencia de juntarse con éstos o aquellos, o critique abiertamente las posiciones de otro grupo. El sectarismo antisectario es básicamente una reacción de defensa. Lo que subyace es un problema de supervivencia para el ghetto: esas actitudes "sectarias" pueden provocar su fragmentación en microghettos, uno por cada grupo hostil a los demás, y si esto es posible en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, no lo es de ningún modo en Granada, donde el antagonismo político se encuentra sumamente comprimido. En la ausencia de proyecto político, las alianzas o rupturas no pueden darse en base a consideraciones tácticas o estratégicas reales, ni a un encuentro fluído y natural en el camino de la lucha. Se ha optado, por tanto, por una especie de tolerancia amorfa y relativista, según la cual todo vale mientras no se lleve a la práctica.Esta opción puede rastrearse hasta las "tertulias" organizadas por el Colectivo Zapatista en 1998 , al comienzo del presente ciclo ghetto. En aquellas "tertulias" se dieron cita decenas de grupos, cada uno de su padre y de su madre, pertenecientes a eso que el zapatismo había designado como "sociedad civil". Se trataba de generar en el seno de esa "sociedad civil" lo que por entonces se llamaba una "red": unas relaciones horizontales de cooperación, o algo así. No quedaba muy claro para qué había que cooperar. Pero había que unirse. De hecho, los mayores debates tuvieron lugar en torno a la cuestión "¿qué nos une?", cuando hubiera sido bastante más productivo y honesto afrontar el problema contrario: "¿qué nos separa?". Estábamos entonces en pleno auge del buen rollo: un momento, difícil de entender ya hoy, en que las relaciones entre estudiantes se dieron de una forma sorprendentemente expansiva y abierta (aunque el tiempo reveló que en su mayor parte aquello era pose, y pronto se fosilizó en una moda "alternativa" cuya última derivación es la presente invasión de las rastas). El caso es que el buen rollo equivalía al buen tono, y exigía la máxima cordialidad y simpatía. Por ello en las "tertulias" se obró por lo general con cuidado exquisito para no ofender a nadie. Las "tertulias" se murieron finalmente de aburrimiento, como todas las iniciativas del ghetto, pero fueron significativas porque en ellas se reconoció y objetivó abiertamente, por primera vez en Granada, la desorientación generalizada del antagonismo político. El reconocimiento de nuestra desorientación común permitía establecer un relativismo según el cual a pesar de nuestras diferencias todos podíamos tener razón, porque los hechos no nos la daban a ninguno.Ese relativismo, fruto de todas las dudas de un negrísimo momento en que el levantamiento zapatista era literalmente la única esperanza, se consolidó como "tolerancia amorfa" entre grupos. Es decir, una especie de pacto tácito de no criticarse jamás unos a otros. Ese mismo espíritu imbuyó el funcionamiento de lo que hoy es el CSO 190. Fijar esa tolerancia mutua fue el único logro del Colectivo Zapatista, debido a que el EZLN supo discernir, con mayor lucidez que nadie por entonces, las condiciones del momento. No fue poco para un grupo del ghetto. Fue el mismo tipo de intervención cualitativa que pretendemos nosotros -pero en un sentido radicalmente diferente- con este escrito. Otra cosa es el resultado efectivo que tuvo aquello, que con el tiempo se ha revelado políticamente nulo.No pretendemos hacer historia grupuscular, historia aburrida donde las haya, pero es necesario fijar la genealogía de las cosas que nos rodean y que nos pueden llegar a parecer inmutables, naturales y eternas. Esa tolerancia entre grupos parecía en su día bastante prometedora. Por lo menos era una novedad, visto el páramo en que nos había dejado el fin de la Insumisión. Degeneró bien pronto, como no podía ser de otra forma, en tolerancia amorfa e incondicional, en sectarismo antisectario. Fue el elemento final que permitió la constitución del ghetto tal como hoy lo conocemos, al integrar el aislamiento individual de cada grupo en un sólo aislamiento colectivo, cuya unificación práctica sólo podía darse en el terreno de la estética. Y desde mucho tiempo atrás existía una estética "radical" disponible para ello, así como por primera vez había un modelo para las relaciones mutuas. Ese modelo estaba en el imperio generalizado del buen rollo, con base en la omnipresencia de la burbuja universitaria. La extinción de cualquier dinámica de lucha, y aún de su memoria y de las enseñanzas que pudieran extraerse de ella, permitió a partir de ahí la deriva autónoma del ghetto. Ésta es nuestra historia.No es necesario decir que el buen rollo entre grupos es también una apariencia. Es imprescindible para la perpetuación del ghetto, y por lo tanto no deja de escenificarse públicamente. En privado quedan las críticas más venenosas y el desprecio mutuo, por cuanto cada uno está convencido de poseer la ideología superior. Es hilarante pasear por ciertos callejones y observar cómo los miembros de unos grupos van tachando o alterando de forma insultante las pintadas autorreferenciales de otros. El problema es que se necesitan, y lo saben, porque la actuación de cada grupo es una actuación de cara a los demás, que son su único público. Es significativo que en los momentos verdaderamente críticos, que han sido aquellos en que el ghetto se ha visto metido en un enfrentamiento real y ha experimentado un grado de represión directa desacostumbrado en Granada, la unidad haya saltado por los aires y hayan salido a relucir todas las tensiones larvadas. Tales momentos han sido dos: la lucha por la readmisión del delegado de la CNT en el Parador de Turismo (febrero-abril del 2000), y el intento de cierre del CSO 190 por parte de la policía local (mayo del 2001) . En ambos casos se dieron fuertes tensiones -que no vamos a analizar- entre elementos del ghetto, prácticamente incapaces de actuar unánimemente fuera del terreno estético, al verse en una lucha que realmente ponía algo en juego y en la cual muchos de sus discursos debían verificarse.Los grupos, como ya dijimos, no son el ghetto por sí mismos. El ghetto está precisamente en la trama de relaciones que les da lugar y que a la vez se genera en torno a ellos. Si mañana todos los grupos "antagonistas" de Granada desaparecieran sin más, el ghetto político volvería a reconstituirse con otros grupos y con idéntico contenido, porque sus bases son más profundas. Los grupos sólo son su núcleo más estable, porque dan un soporte organizativo a las relaciones que lo conforman, y sus actividades son el marco que permite el despliegue de todas las apariencias..: hacer algo :.Está dicho que los grupos del ghetto se caracterizan por la impotencia. Apresados como están en sus corsés estéticos e ideológicos no pueden, literalmente, hacer nada. Y sin embargo, algo tienen que hacer para justificar su existencia. Todos sienten la necesidad de "hacer cosas", de entregarse al activismo, pero ante ellos se abre un abanico de posibilidades bastante limitado.En primer lugar, la simple actividad propagandística -pintadas, carteles, publicaciones, etcétera- que no conduce por sí sola a ninguna parte. La propaganda del ghetto es, en su mayor parte, propaganda de sí misma. La propaganda es casi siempre un acto de autocomplacencia, reafirma una y otra vez el discurso cuya realización práctica no puede siquiera vislumbrarse. Por lo general, sólo convence a los fieles, a los ya convencidos previamente en el terreno estético.En cuanto a los actos públicos, habría que distinguir entre los de carácter político y los puramente lúdicos. Entre los primeros, destaca la manifestación. Habría que dedicar un análisis aparte a la crisis terminal de la manifestación como forma de lucha: tuvieron sentido mientras la calle fue algo más que un simple lugar de paso, cuando era el espacio social por excelencia. Hoy, cuando la calle se ha convertido en territorio del tráfico rodado, de la publicidad y la mercancía, ha perdido todo su carácter de amplificador de la protesta. El único escenario de las relaciones colectivas, el punto de encuentro y reconocimiento generalizado, es ahora el consumo. Él domina las calles vaciándolas de contenido social y convirtiéndolas en un simple apéndice, en galería de escaparates, en gran vestíbulo de todas las tiendas. En este sentido, la calle ya no nos sirve, no mientras la sigamos entendiendo como un terreno neutral del que podemos servirnos. Las calles, hoy, son parte integrante del problema al que nos enfrentamos: no es ya que reflejen los valores del sistema, sino que forman parte de él activamente. Son una de las líneas que habremos de tomar por asalto, y esto no puede hacerse paseando ingenuamente por ellas al grito de "no nos mires/únete". Tomar las calles no consiste tampoco en llenarlas de barricadas voluntaristas y destruir todo lo posible antes de tener que retirarse. Sólo colapsando los ámbitos -físicos, pero también mentales y simbólicos- de socialidad mediatizada y mercantilizada que impone el sistema, la calle volverá espontáneamente a ser lugar de encuentro entre iguales. Entonces, el fuego y los escombros embellecerán ese territorio colectivo, ese patio de recreo sin verjas. Cuando toda la calle sea una fiesta espontánea, generalizada y sin reglas, sabremos por fin que por fin hemos tomado las calles.Sólo en este sentido se pueden tomar las calles. En las calles enemigas de hoy, el espectáculo ritualizado de la manifestación es pintoresco en el mejor de los casos, y ridículo en el peor. Las manifestaciones son casi siempre puros gestos de impotencia, quienes acuden a ellas no tienen ni idea de cómo obtendrán aquello que reclaman, pero tienen muy claro que no lo obtendrán manifestándose. De las manifestaciones en días de guardar (1 de mayo, 20 N, día de Andalucía, etc), doblemente rituales, ya no queremos ni hablar. Las manifestaciones son actos de autoafirmación, de autocomplacencia estética y militante, y su única utilidad práctica es que la policía fiche y fotografíe a los asistentes. Eso y encontrarnos a los amigos para tomar luego unas cañas.Lo mismo puede decirse de la hermana pobre de la manifestación, la concentración, convocada cuando no se confía en reunir ni un mínimo de gente para no caer en el ridículo. Vagamente conscientes de la inutilidad de "manifestarse", los miembros del ghetto se esfuerzan a veces en dotar a la mani con un carácter lúdico, no se sabe muy bien con qué objeto. Un ejemplo como cualquier otro: un algo llamado "Foro Social Otro Mundo Es Posible" convoca no hace mucho una concentración contra la "guerra" -masacre unilateral, diríamos- de Afganistán, bajo el lema "tambores por la paz". La movilización consiste en que los asistentes lleven un tambor y hagan ruido todos a la vez, "por la paz". Sobran comentarios. Podríamos citar otros mil ejemplos, pero preferimos correr un estúpido velo.Las manifestaciones casi siempre son convocadas por motivos externos a la realidad que se vive en Granada. Suelen surgir cuando por un estímulo mediático el ghetto siente la necesidad inducida de "hacer algo", y su impotencia le empuja a la manifestación buscando por lo menos un gesto simbólico. Así, en los últimos dos años hemos tenido manifestaciones a favor del pueblo palestino, contra la "globalización" (?), la agresión imperialista contra el pueblo afgano, la desagradable visita de Berlusconi a la ciudad... El ghetto, en su vacío, siente siempre la necesidad de recoger estímulos y ejemplos externos. Se tocan mil temas en los que jamás se profundiza, porque no se puede profundizar ni teórica ni prácticamente, y porque el público se aburre pronto y necesita algo nuevo que justifique lo de siempre. Luego los militantes se consuelan engordando mentalmente la cifra de asistentes y rastreando las menciones en prensa, tele o radio de la "movilización", suponiendo que las haya.No en vano los temas preferidos del ghetto son aquellos que tienen eco mediático: lo fue la insumisión, lo fue la okupación, lo es últimamente la "globalización" (?), y así sucesivamente. Si se presenta una buena oportunidad mediática para una manifestación, no es extraño que aparezca la burocracia de IU imponiendo sus modos y maneras. Cuando decae el interés televisivo, decae a su vez el interés militante, porque no existe aquí un movimiento capaz de dotarse de razones propias. Además, se reconozca o no, uno de los objetivos prioritarios de la mayoría de acciones del ghetto es lisa y llanamente salir en la tele o en la prensa. Los medios hipnotizan, y sigue vigente la absurda idea de que salir en ellos conduce a algún sitio. Un personaje de El Padrino (III) afirma, con arrogancia de poderoso: "Quien construye sobre el pueblo construye sobre barro". Nosotros, que no compartimos esta opinión, afirmamos que quien pretende construir sobre los medios sí construye sobre barro.El ghetto hace que cualquier germen de lucha sea abortado o degenere en moda espectacular. Incapaz de intervenir, recrea sin cesar modelos externos de éxito mediático, por si alguno le saca milagrosamente de su impotencia y porque mola estar en el candelero, no digamos ya salir en la tele. Un buen ejemplo puede ser el mencionado Foro Social Otro Mundo Es Posible, una clásica sopa de letras: si en Génova tienen su Foro y salen por la tele, nosotros aquí también. Ya sólo falta que en sus patéticos actos aparezca un folklórico Bloque Negro local, a romper algún escaparate y reproducir la dicotomía buenos/malos ante los periodistas del repugnante diario IDEAL. Tales importaciones irreflexivas nunca conducen a nada: el camino del ghetto está sembrado de multitud de ellas, que fueron abandonadas como juguetes rotos cuando las invadió el aburrimiento. A la hora de importar modelos, cada fracción del ghetto tiene su meca: unas miran a Euskadi, otras a las okupaciones de Barcelona, otras a un pasado "glorioso" que jamás va a volver...Pero los actos del ghetto que tienen mayor éxito son sin duda los de carácter festivo. El pretexto de la financiación ha terminado dando lugar a un entorno lúdico completo. Fiestas, conciertos y demás se organizan para sacar dinero para esto o lo otro, pero lo cierto es que cobran vida propia y se acaban convirtiendo en las ocasiones sociales del ghetto por excelencia, donde todo el mundo se deja ver. Esos actos tenían lugar en diversos bares o salas (¿cómo olvidar aquellos míticos conciertos organizados por el CAMPI o la CNT en el antiguo Rey Chico, cuando Los Muertos de Cristo aún no cobraban a cuarto de kilo por actuación?); en las Cruces de Mayo antes de que el ayuntamiento del PP las depurara a fondo; o en el mismísimo Corpus Christi, donde la caseta de la CNT sigue impartiendo lecciones magistrales de improvisación, y la de Acción Alternativa de profesionalidad hostelera, única herencia del viejo MC. Hoy tienden a concentrarse en el CSO 190, desde la consolidación de dicho espacio como alternativa nocturna. En estas ocasiones el despliegue estético es abrumador, y son quizá el mejor momento para ver al ghetto en acción. No hace falta decir que cualquier fiesta o concierto bien organizados está mucho más concurrido que cualquier acto netamente político. Estas actividades lúdicas, que en principio tienen carácter secundario como fuente de financiación, se convierten en actos centrales del ghetto, regulando su vida entera.Estas tres variantes -propaganda, acto político "público" y acto lúdico- consumen la mayor parte de las energías del ghetto. Muchos militantes han sentido en algún momento la frustración que provoca repetir, ad nauseam, los mismos gestos ritualizados que no conducen a nada, pero ninguno -que sepamos- ha hecho consciente aún la necesidad de romper radicalmente la asfixiante dinámica creada..: ¿el fin de un "ciclo ghetto"? :.El ghetto no es dialéctico: desconociendo el conflicto y el choque con la realidad, no hay hitos en su camino que marquen cambios cualitativos, avances ni retrocesos. Por ello, carece de memoria y vive en un presente eterno.Ahora bien, que el ghetto carezca de percepción del tiempo no evita que el tiempo actúe sobre él. Su vida se desarrolla en ciclos sucesivos, al término de los cuales las formas (colectivos, discursos, puntos de encuentro, etc) se ven alteradas para que el fondo (la realidad de un movimiento espectacular dominado por las apariencias) permanezca inmutable. Tales ciclos se dan en un nivel particular -dentro de los grupos- y en otro general, que afecta al ghetto en su conjunto.Dentro de los grupos, el ciclo viene dado por un proceso de formación-crecimiento-desintegración; o bien por el relevo generacional y la sustitución de unos militantes "quemados" por otros "de refresco", en el caso de grupos más estables. Estos pequeños procesos cíclicos entran en relación con un ciclo general a cuyo término los rasgos externos del ghetto se ven transformados. Así, el discurso hegemónico y animador del ciclo anterior se verá agotado, olvidado y sustituido por uno nuevo; desaparecerá una cierta cantidad de grupos y aparecerán otros nuevos, de los cuales algunos se consolidarán y heredarán el protagonismo; militantes periféricos del ciclo anterior se verán promocionados a militantes centrales de la nueva etapa, mientras que los antiguos militantes centrales tenderán a desaparecer del ambiente y dispersarse... De los factores mencionados, los que a nuestro juicio determinan el paso a un nuevo ciclo son el agotamiento del discurso y el relevo determinado por el cansancio y la dispersión de toda una generación de militantes. Esta permite, dicho sea de paso, que se desconozca prácticamente todo del ciclo previo, que es como si jamás hubiera existido: presente eterno.Si en Granada el ciclo anterior estuvo marcado claramente por la Insumisión, como práctica y como aglutinador estético; el presente ciclo lo ha estado por la okupación del CSO 190 vertebrando distintas iniciativas, y de manera más amplia por una exaltación subyacente de la "unidad" como objetivo a cualquier precio. Un tanto al margen de estos procesos ha quedado la CNT, organización anclada en una práctica semisindical sin perspectivas, con un pie dentro del ghetto y otro fuera. De hecho la CNT, (que es una de las bestias negras del sectarismo antisectario, cualquiera sabe por qué) constituye en sí misma y a nivel nacional un ghetto aparte, digno de un análisis particular.Diversos indicios nos hacen preguntarnos si estamos ante el fin de otro ciclo general del ghetto. Así nos lo sugiere el visible agotamiento del CSO 190 y el recambio de militantes que percibimos en muchos grupos. De producirse una "debacle" similar a la que siguió a la desintegración del movimiento antimilitarista, esperamos sinceramente que el "ciclo ghetto" que se cierra sea el último. Ése es nuestro empeño..: nunca más volveremos a ser simpáticos (epílogo) :.¿Y ahora qué? Ni siquiera nosotros lo sabemos. Aspiramos a la reconstrucción del movimiento revolucionario en las presentes condiciones históricas (llamadlo posfordismo, espectáculo, neoliberalismo o lo que sea, pero por favor, no lo llaméis "globalización"). Ni más, ni menos. Pero es pronto para decir con precisión cuáles serán los rasgos de ese nuevo animal colectivo y salvaje. Lo que sí sabemos es cuáles han sido los errores del pasado: la esclavitud estética, la fijación por el crecimiento cuantitativo, y todas las dimensiones del ghetto que hemos ido analizando. Intentaremos no volver a tropezar en esas piedras. Queremos decir con esto que no se trata de, llegado un momento en el que crees haber visto la luz, construir la "piedra filosofal de la revolución" (por negación, en base a todos los errores pasados ), sino de, en función precisamente a ese análisis, desprendernos del miedo a aplicar una crítica contundente, consciente y continua a nuestras experimentaciones y obrar en consecuencia.Cualquier movimiento real se constituye poco a poco, por la base, actuando con paciencia en las condiciones existentes; y cualquier paso en ese sentido tiene más valor cualitativo que mil gestos espectaculares.¿En qué se traduce esto para el caso concreto de Granada? El primer acto subversivo será necesariamente la liquidación del ghetto. Este escrito es el primer gesto abierto, consciente, en ese sentido. Por nuestra parte todo está dicho. Cedemos a un amiguete la ultima palabra:"¿Alguna vez te has encontrado con un revolucionario que no tenga un proyecto revolucionario? ¿Un proyecto que está definido y presentado claramente a las masas? ¿Qué reza de revolucionario sería aquella que pretendiera destruir el esquema, la envoltura, el fundamento de la revolución? Golpeando los conceptos de cuantificación, clase, proyecto, modelo, misión histórica y otras antiguallas similares, uno podría correr el riesgo de no tener nada que hacer, de ser obligado a actuar en la realidad, modestamente como cualquier otro. Como millones de otros que están construyendo la revolución día a día sin esperar el signo de un fatal vencimiento de plazos. Y para hacer esto se necesita coraje."
¡¡AHORA O NUNCA, COMPAÑER@S: DESTRUYAMOS TODAS LAS APARIENCIAS!!
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