Centenari enric valor

dimarts, de juny 15, 2010

Entrevista a Zizek


Las películas de Hitchcock le sirven para ilustrar teorías de Walter Benjamin. Leer a Slavoj Zizek (Liubliana, 1949) es divertido, pero sobre todo resulta nutritivo. Este filósofo esloveno expone sus ideas sin dejar de gesticular. Y cuenta chistes en sus libros para abrir la mente del lector. Ayer inauguró en Barcelona unas jornadas filosóficas organizadas por el Arts Santa Mònica y el Instituto Francés. Las pretensiones de Zizek son modestas, cree que la tarea del filósofo no es brindar soluciones sino redefinir los problemas. Está más interesado en hacer las preguntas correctas que en ofrecer respuestas.

¿Se siente pesimista u optimista?

La situación actual es realmente trágica y nadie aporta soluciones. Cada vez vivimos más al límite y no sabemos qué hacer. Y no sólo ocurre por la crisis económica, hay realidades muy frustrantes como la de Oriente Próximo. Todo el mundo sabe que la solución pasa por la proclamación de dos estados, pero nadie la quiere y nunca llegará.

¿Es un pesimista?

Soy muy pesimista porque creo que habrá más violencia étnica y menos derechos. Creo que habrá una sociedad global con estados individuales totalitarios. Se impondrá la violencia brutal y primitiva, la que conduce a guerras nacionales.

En varias ocasiones ha afirmado que la izquierda está en crisis. ¿Contempla alguna salida?

No creo que el populismo latinoamericano sea la solución, Chávez no lo es, pero los izquierdistas europeos y americanos son hipócritas, sueñan con la revolución pero les da pereza, la prefieren a miles de kilómetros de su casa para poder llevar unas vidas apacibles. ¡Luego dicen que su corazón está con Cuba, Vietnam o China, pero es pura hipocresía! El populismo latinoamericano es una fórmula catastrófica. Funciona a corto plazo pero a la larga será un sistema totalitario. A Perón le fue bien porque Argentina tenía recursos naturales para vender.

Para ser de izquierdas, es muy duro con ellas...

La izquierda del siglo XX está en crisis y la democracia del Estado del bienestar está llegando a su fin.

¿El mercado está perjudicando a la democracia?

Claro, porque si perturbas a los mercados en exceso, causas la crisis y el caos. Los mercados siguen una ideología objetiva y la polaridad política que existía hasta ahora está cambiando. En Noruega y en Polonia, ya encontramos un partido capitalista de gestión junto a una fuerza opositora fundamentalista, nacionalista y radical.

¿Qué piensa sobre lo que ha ocurrido en Grecia?

Demuestra que la Unión Europea actúa como un agente del capital. Tenemos que abandonar el sueño de que la clase trabajadora se despertará y asumirá la democracia, tenemos que abandonar a Trotsky, hay que ir más allá. La izquierda radical ya no puede funcionar pensando en el tren de la historia. Dicen que al otro lado del túnel hay una luz, pero yo pienso que esa luz es de otro tren que viene hacia nosotros. Hoy es más fácil imaginarse el fin del mundo que el del capitalismo.

¿No se plantea el final del capitalismo?

Deberíamos ser sinceros y aceptar el marco capitalista. Aceptemos que todos somos partidarios de Fukuyama. Él calificó el capitalismo liberal democrático como el mejor sistema posible. Fukuyama es un conservador honesto. Un día me dijo que la biogenética ha arruinado su teoría del fin de la historia. Él acepta que la genética avanza y que algún día será fácil manipular el pensamiento. Además, a pesar de los problemas que conlleva el capitalismo, también ha generado democracias como en Chile o Corea del Sur.

¿Puede explicar cómo será el sistema del futuro?

Llega un capitalismo con valores asiáticos y autoritario. Cualquier estalinista sincero tendría un orgasmo con lo que ocurre en Singapur. Algo nuevo está surgiendo en Oriente, en China el capitalismo es muy activo y funciona sin democracia. El autoritarismo y el control van en aumento, y en Europa eso ocurre en Italia.

¿Qué piensa de Berlusconi?

El país del futuro es Italia, hace dos años que está en estado de emergencia para que el ejército pueda actuar. Berlusconi sigue un juego muy inteligente, no digo que sea un nuevo Franco pero ha previsto el sistema del futuro: el capitalismo consumista autoritario. Berlusconi es liberal, populista y fundamentalista, es terrible

¿Nostálgico del socialismo del siglo XX?

¡No! Nada de nostalgias. Ese socialismo tenía que desintegrarse, era como los dibujos de Tom y Jerry cuando el ratón se pone a caminar al lado de un precipicio. Todavía pienso que la Revolución de Octubre fue una gran explosión de energía pero tenemos que ser duros y crudos a la hora de reflexionar sobre lo que no ha ido bien. Por ejemplo, la película La vida de los otros no fue suficientemente crítica con el comunismo, porque busca culpables individuales y no entró en el horror del socialismo de la Alemania Oriental. Al comunismo deberíamos aplicarle aquello de que necesitamos la religión para que la gente buena haga cosas malas.

¿Eso no suena a argumento fundamentalista?

Los que se encargan de las limpiezas étnicas y los fundametalistas necesitan fundamentos absolutos y esos se encuentran en la religión y la poesía. ¡Hay que controlar la poesía! Debemos controlar la poesía, porque detrás de cualquier limpieza étnica hay un poeta, Karadzic era un buen poeta. Hay cierta poesía que actúa como fundamento de las bases de una patria.

¿Qué otros asuntos le preocupan?

La biogenética, la ecología, las nuevas formas de exclusión... Estamos volviendo a tiempos premodernos. El capitalismo tiene problemas para definir la propiedad intelectual. Bill Gates privatizó nuestra sustancia intelectual y le pagamos una renta a cambio, ¿no?

¿El humor es su vía de escape?

No, pero hay que tener en cuenta que las únicas buenas películas sobre el Holocausto son comedias. Hay una lógica profunda pero la tragedia requiere un mínimo de dignidad. Imaginad una película donde un judío se enfrenta heroicamente a un nazi en un campo de concentración, el resultado hubiera sido blando porque no reflejaría la crudeza nazi.

¿No cree en el poder subversivo de la risa?

Discrepo con El nombre de la rosa de Umberto Eco. Hay risas y risas, la risa espontánea, la risa loca, cuando ríes para no llorar, y luego está la risa más sucia de todas, la risa de los cínicos al poder. Aquí estoy en total desacuerdo con El nombre de la rosa y su idea de que la risa es subversiva, no ha visto que los cínicos que llegan al poder ríen todo el rato. No celebro la risa. En Brasil dije que odio el carnaval; claro que es una manifestación de libertad, puedes matar, violar Quizás soy un poco conservador pero no me gustan esas izquierdas que abogan por la explosión de libertades si haces lo que quieres pero los que están en el poder también lo hacen.

Sin embargo le encantan los chistes...

Sí y voy a contar uno ambientado en la Rusia del siglo XV, cuando estaba bajo el dominio mongol. Un soldado para a un campesino que viaja con su esposa y le dice que se quiere follar a su mujer, pero no quiere ensuciarse los cojones con el polvo de las calles. Cuando todo termina, el campesino está contento porque el soldado se ha ensuciado. ¡La izquierda se contenta con llenar de polvo los testículos de los que están en el poder, pero en realidad habría que cortárselos!

1 comentari:

En Grewol ha dit...

Un geni contemporani