Centenari enric valor

divendres, de gener 18, 2008

Segunda parte de encuentros con lo real


Encuentros con lo real - Jordi Quiñonero (segona part)
(vé de l'actualització d'ahir)

[...]

11. Tal y como hemos dicho esas iniciativas, y sobre todo que la gente salga a la calle para hacer uso de su libertad, es visto como una amenaza. El reino de la apariencia no puede permitir que se le quite la máscara, que se le enfrenten las personas que hagan visible que se puede funcionar de manera autónoma. ¿Cuántos de vosotrxs seguiríais aguantando a vuestro jefe si alguien os mostrara que se puede funcionar de manera diferente, que se puede prescindir de él sin sustituirlo por nadie, que se puede prescindir del jefe último, el salario? ¿Y cuántos trabajaríais si vieseis claro que no es en absoluto necesario? Sed sinceros y creativos, tal vez la solución no es esperar a que alguien os lo muestre sino experimentarlo. Quien os lo venga a mostrar, quien quiera abarcar la experiencia como si fuera suya, o como si él fuera la experiencia, nos engaña, no es más que otra máscara de la que hay que prescindir.


12. En este reino de la apariencia tener es algo casi vital. La apariencia consiste en hacernos creer que vivimos en el único mundo posible y que además es el mejor de los mundos posibles, incluso con eso de otros mundos son posibles. Para ello se ha diseñado un mundo en el que la paz, la libertad, la violencia, la democracia, el trabajo,... no se experimentan realmente, sino filtrados, definidos por la clase dominante (por ejemplo la violencia es la de los que ellos llaman terroristas, pero no la de las multinacionales que condenan a morir de hambre a poblaciones enteras, o que impiden que sus trabajadores se organicen, tampoco la de los estados que arrasan con sus vecinos,... En esto los medios de comunicación tienen mucho que ver.). Para que todo esto acabe siendo normal para nosotrxs se nos ha hecho formar parte de esta apariencia; en el tener se basa toda nuestra apariencia. El que más tiene más aparenta que es una persona con éxito ya que tienes un buen empleo (últimamente es suficiente con tener un empleo, sea cual sea) un buen coche, una casa como la de todos los demás, una pareja,..., y aparentar dentro del reino de la apariencia nos convierte en cómplices silenciosos de la mentira, hasta que con el tiempo olvidamos cualquier atisbo de la realidad y la apariencia la sustituye. Con el tiempo varias generaciones viven un mundo en el que la realidad ya no ha existido para ellos más que mediatizada desde el inicio de sus vidas. Carne de cañón.


13. En el mundo de la apariencia nosotros no somos más que apariencia. Nuestra imagen, mas que cualquier otra cosa es lo que nos comunica con el exterior.


14. Esta apariencia favorece la separación, nos distrae centrándonos en diversas apariencias individuales, separadas e impide que veamos la descomunal apariencia general.


15. La apariencia permite que hablemos de la apariencia, incluso que la critiquemos, pero ella saldrá reforzada siempre. Una apariencia que caduca se sustituye instantáneamente por otra nueva. De esta manera la apariencia de la crítica tiene terreno para perpetuar el no - cambio.


16. La apariencia de la crítica es tan sutil que nos hace ver como correcta e inteligente cualquier crítica aislada. Por ejemplo la crítica de la comida sana (nada que ver con la soberanía alimentaria), ya que aísla a los que se preocupan demasiado por lo que comen, pero claro, esta crítica no tiene en cuenta: a) que esta actitud no es más que un reflejo del sobre-consumo y b) que la comida debería, por definición, ser sana.


17. La nueva apariencia, la que está llamada a triunfar, es aquella que nos hace creer que podemos participar de la organización de esta sociedad apartada de nosotrxs, la que nos haga creer que el capitalismo puede tener una buena cara, que los políticos nos escucharán o al menos nos representarán de forma más "eficiente", la que nos venda que otro mundo es posible dentro de este, sin cambios drásticos. La nueva apariencia, llamada a derrocar a la democracia se llamará ciudadanismo, nada que ver con nuestro derecho inalienable de participar en lo público en condiciones de igualdad


18. La apariencia está configurando la sociedad para que, llegado el momento, sus componentes seamos incapaces de repensar en qué mundo vivimos ni que clase de personas somos.


19. Vivimos en un instante perpetuo de falsedad que, aislado de la realidad, se ha convertido en la realidad misma. Reconocer esta falsedad y hasta qué punto somos cómplices de ella puede ser un camino hacia la experimentación de la realidad sin intermediarios.

1 comentari:

..::SirgóboL::.. ha dit...

interesante, bastante interesante.

Tienes razón, pero si te das cuenta yo creo que mas tiene la culpa la sociedad que los políticos.

Porque la sociedad está siendo cada vez más superficial y mas aburguesados, y claro los capitalistas se aprovechan de nuestros modos de vida, de las modas y de todo en general que nos convierte en estúpidos, como si hubieramos olvidado muy pronto que hace 30 años no teniamos tantos derechos y libertades que tenemos hoy...

La culpa la tiene la sociedad, que tiende a la ignorancia, a ser borregos del rebaño, a ser superficiales y no excavar más en los temas necesarios.

La culpa la tiene la sociedad porque gracias a nosotros se benefician los politicos, multinacionales y demás. Les damos de comer, los beneficiamos, porque de lo contrario no les saldría rentable todo lo que hacen.

Por eso nuestra esperanza es la educación..algo que cada vez va a peor y que cada partido la estropea con sus estúpidas leyes "educativas" que harán a los hombres de mañana ignorantes y borregos.

ahh si las escuelas anarquistas levantaran cabeza..